¿Nadie hace nada?

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La situación que atraviesa México luego de más de 30 años en que el PRIAN (contracción de las siglas del Partido Revolucionario Institucional, PRI, y del Partido Acción Nacional, PAN) nos impuso el neoliberalismo, sometiéndonos al dictado de las grandes corporaciones y sus megaproyectos para adueñarse del trabajo y las riquezas de los mexicanos, es cada vez más angustiante; y ha traído el desaliento de muchas personas. Hay mucho coraje, pero también desesperanza. En general se reconoce que la situación es desastrosa para México y que el culpable es el mal gobierno, pero mucha gente afirma que “nadie hace nada”, que “no se puede hacer nada”.

Lo cierto es que, aunque lo escondan los medios de desinformación, en México hay cientos de miles de personas en pie de lucha y proliferan los movimientos sociales, que suman decenas y decenas en todo el país y que están organizándose contra las injusticias, el caos y la violencia, generadas por el actual sistema.

Las grandes corporaciones explotan al máximo a los trabajadores y buscan apoderarse de cada rincón de nuestro territorio para desarrollar sus megaproyectos. El mal gobierno sólo piensa en beneficiar a los más ricos y le carga la mano al pueblo. Esto ha provocado que en todos los frentes surja la organización y la lucha. En todos y cada uno de los estados de la República, el Movimiento Regeneración Nacional (Morena) se moviliza contra la reforma energética y por la consulta popular. En Chiapas, el Ejército Zapatista de Liberación Nacional sigue en pie de lucha desarrollando su proyecto autogestivo. Los trabajadores del Sindicato Mexicano de Electricistas, los mineros, los maestros, universitarios como en Colima, trabajadores de la salud en Oaxaca, los jubilados y retirados del Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado (ISSSTE) y del Instituto Mexicano del Seguro Social, extrabajadores de Mexicana Aviación, etcétera, continúan organizados, así como sucede con diversas agrupaciones de deudore, como El Barzón. Los familiares de las víctimas de la Guardería ABC y de la minera en Pasta de Conchos no dejan de exigir justicia para los suyos y para que termine la impunidad.

Los jóvenes también se movilizan en contra del rechazo de las universidades públicas, por el reconocimiento de escuelas populares, por la defensa de la educación pública, en contra de la criminalización de la protesta y contra la aplicación de la reforma educativa, como lo hacen en el Distrito Federal, Estado de México e Hidalgo, por ejemplo, la Unión Popular Revolucionaria Emiliano Zapata y las escuelas normales rurales, que impulsan sus reivindicaciones, así como diversos colectivos del Yo Soy 132 que aún resisten. A su vez surgen movimientos espontáneos convocados por las redes sociales, como la marcha en defensa de la libertad en internet del pasado 22 de abril.

La Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación desarrolla movilizaciones, resistencia, mítines, protesta en contra de la reforma educativa y en defensa de la educación pública, a la que denuncia como una reforma laboral encubierta. Maestros de Guerrero realizaron la Caravana Nacional de la Coordinadora de la Educación de Guerrero. Además se realizan caravanas como la de los indígenas tarahumaras o rarámuris por la justicia; y las desarrolladas por la defensa de los migrantes encabezadas por el sacerdote Alejandro Solalinde. Movimientos exigen la presentación de los desaparecidos y el freno a la trata de personas. Uno de los desaparecidos es Teodulfo Torres Soriano, quien acompañaba a Juan Francisco Kuykendall el 2 de diciembre de 2012, día en que sufrió la agresión de la policía que lo llevó a la muerte, y cuando iba a declarar, en marzo de 2013, como único testigo presencial, fue desaparecido. Hay movilizaciones en demanda de la libertad de los innumerables presos políticos que existen en el Distrito Federal y en todo el país. Recientemente se desarrolló en Hidalgo una marcha silenciosa para denunciar los feminicidios y las desapariciones forzadas. Y en Tamaulipas hay marchas ciudadanas para exigir al gobierno el cese de la violencia y para que garantice la seguridad en el estado.

En la Sierra Norte de Puebla se reúnen organizaciones indígenas y campesinas por la defensa de la tierra y el territorio. En Puebla, Morelos y Tlaxcala se organizó el Frente de Pueblos en Defensa de la Tierra y el Agua en contra del megaproyecto que pretende instalar la Comisión Federal de Electricidad, ya que representa un peligro para las comunidades, pues los ductos contemplados en el proyecto transportarán 9 mil 61 millones de litros de gas metano diariamente a menos de 2 metros de profundidad. Exigen no construir el gasoducto. Quienes se oponen al proyecto de gasoducto y las mineras han sufrido represión y cárcel por parte de los gobiernos de Morelos y Puebla. También en Puebla se realizó la Asamblea Social del Agua, constituida por personas que exigen que no se privatice este líquido. Se organizó la Asamblea de los Afectados Ambientales, y hay resistencia en Zimapán, Hidalgo, y contra la construcción de presas como La Parota, Infiernillo, Zapotillo, etcétera.

Hay estados en los que hay gran movilización. Por ejemplo, en Oaxaca los triquis hicieron un plantón en el Palacio de Gobierno y también en la sede de la Comisión de los Derechos Humanos de la entidad. Anunciaron que iniciarán una huelga de hambre por el esclarecimiento de la muerte de Bety Cariño y Jyri Jaakkola, ocurrida en abril de 2010. También en ese estado, trabajadores de la salud sindicalizados marcharon en el centro de Oaxaca; organizados en el Sindicato de Trabajadores y Profesionales de la Salud, exigen reconocimiento a su organización gremial. También en ese estado, jubilados y pensionados del ISSSTE reivindican sus demandas. En otras entidades, como en Tlaxcala, también se organizan los jubilados.

Los campesinos se organizan en contra de los transgénicos y de compañías como Monsanto; la Campaña Nacional Sin Maíz no hay País aglutina a muchos de ellos. Cherán, Michoacán, está en defensa de sus bosques y contra los talamontes. También se han organizado en Ostula, en la misma entidad, y en muchas más comunidades michoacanas y a nivel nacional, organizaciones del Congreso Nacional Indígena. Los Productores de Caña de Veracruz, Colima, Jalisco y Oaxaca protestan por los precios de la caña y por la importación de azúcar proveniente de Centroamérica y el Caribe, lo cual abarata los precios en México. También se movilizan los apicultores y los productores de soya en Campeche, Yucatán y Chiapas contra la siembra de soya transgénica. Varias organizaciones como la Central Independiente de Obreros Agrícolas y Campesinos; la Unión Nacional de Trabajadores; la Coordinadora Nacional Plan de Ayala; Coalición de Organizaciones Democráticas, Urbanas y Campesinas; y de la Federación Independiente de Obreros Agrícolas y Campesinos Movimiento de Liberación Nacional se han agrupado en el Frente Auténtico Campesino.

Salvemos Wirikuta se opone a los megaproyectos mineros que pretenden ocupar su zona sagrada y por la defensa del Cerro del Quemado. Los movimientos en San Luis Potosí, en Baja California Sur y en todo el país contra las mineras proliferan. Enfrentan la represión de las corporaciones extranjeras. El 24 de mayo asesinaron a Ramón Corrales Vega en Sinaloa por oponerse a la minera Paradox Global Resourses. En los últimos años han sido asesinados varios compañeros: en Oaxaca, Bernardo Sánchez Vázquez; en Chihuahua, Manuela Martha Solís y su esposo Ismael Solís Urrutia, por oponerse a la minera canadiense Mag Silver; en Chiapas, al compañero Mariano Abarca por oponerse a la minera canadiense Black Faire… Las corporaciones extranjeras quieren saquear a México y usan métodos criminales para lograr sus objetivos.

Protestas en contra de los megaproyectos mineros, eólicos, de ductos de gas, de represas y privatización de agua proliferan. Un ejemplo paradigmático es el de San Salvador Atenco, Estado de México, siempre amenazado por el proyecto del aeropuerto. Es la población civil organizada, los trabajadores junto con grupos ambientalistas en contra de la minería a cielo abierto, el fracking y la destrucción de áreas naturales. Recientemente se organizó la resistencia en la isla Holbox, en contra del megaproyecto turístico con el que pretenden despojar de todo a la población.

La construcción de la unidad de todo el pueblo es un proceso de organización, información, educación y lucha para estructurar una alternativa en todo el país y en cada uno de los estados, municipios y delegaciones. En esta lucha, los movimientos sociales juegan un papel muy importante y son esenciales para lograr la unidad política de la población.

En este contexto es fundamental que de manera activa ubiquemos, nos liguemos y respaldemos los movimientos sociales en el lugar donde participamos. Debemos tener en el orden del día el apoyo a estos movimientos de una manera activa y entusiasta. Es importante ligarse a la sociedad en movimiento en defensa de sus derechos, estar atentos y activos y trabajar de cara a la unión de todo el pueblo, a partir de la información, la educación, la organización y la movilización. Para lograr esta unión es necesario poner por delante los intereses del pueblo y de México, por encima de diferencias de todo tipo: ideológicas, partidistas, religiosas, de edad, genero, estilo de vida, origen nacional, color de piel, etcétera.

A los mexicanos con responsabilidad social que están decididos a transformar a México y hacer prevalecer la soberanía y los derechos les corresponde acumular la fuerza para lograr sus objetivos. La fuerza se logra con la unión y la organización del pueblo. El potencial del pueblo organizado es enorme, decenas de millones de mexicanos unidos serán invencibles.

El movimiento democrático, el movimiento social en nuestro país, los movimientos de diversos sectores y localidades lograrán cumplir sus metas haciendo labor de conciencia en los centros de vivienda, trabajo, estudio y desarrollar la conciencia en cada etapa, haciendo comprender que sólo el cambio de régimen y la transformación de México solucionarán definitivamente nuestros problemas.

La solución general de la situación que atravesamos implica la unión de los movimientos que existen en el país, por una causa superior y común en contra del PRIAN y su régimen. Por eso es necesaria la labor específica de construcción de la unidad política. Para lograrlo es nuestra tarea conocer los movimientos en nuestro entorno, apoyarlos, divulgar su lucha, hacer llegar a estos movimientos materiales que ayuden a elevar su nivel de conciencia y organización. Así, en nuestra agenda ha de estar en uno de los primeros lugares la vinculación con los movimientos sociales en México. Ya que el Partido de la Revolución Democrática firmó el Pacto contra México con Peña, el PRI y el PAN y ayudó a aprobar las contrarreformas anticonstitucionales, es importante desenmascarar a ese partido colaboracionista y fortalecer la opción política de Morena, para contar con auténticos representantes populares en el Congreso de la Unión, gobiernos locales y posteriormente en el gobierno federal y con la movilización de millones, para cambiar el régimen y transformar a México.

Nuestra lucha es compleja y difícil y requiere de nuestro máximo esfuerzo y atención a todo lo que sucede en el país, a lo que inquieta al pueblo y a encontrar las formas de movilizar las conciencias. A la vez, es una misión de la mayor importancia y trascendencia para el futuro del siglo XXI, que ha de conducir a la toma del poder político por parte de los trabajadores y el pueblo para revertir tanto daño y retroceso y construir un futuro para México y las generaciones por venir. Por lo pronto, que no digan que “nadie hace nada”.

*Politólogo y urbanista; dirigente de Mexteki y vocero del Congreso de la Soberanía

 

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