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Más de 600 mil millones de dólares destinaría Estados Unidos a los asuntos de defensa durante el año fiscal 2015. La discusión del proyecto, que está sometido al análisis en el Congreso desde marzo pasado, ocurre cuando aumentan las presiones desde las Fuerzas Armadas para convencer a los legisladores, pero también cuando se revelan más hechos de corrupción y frivolidad entre las instancias castrenses

Roberto García Hernández/Prensa Latina

El Departamento de Defensa de Estados Unidos desarrolla una intensa campaña de relaciones públicas en los últimos meses, como lo hace cada año, con vistas a convencer al Congreso de sus prioridades en materia de presupuesto.

Altos directivos civiles y militares del Pentágono repiten una y otra vez sus prioridades en la asignación de fondos para las Fuerzas Armadas, y anuncian un supuesto colapso de las instituciones castrenses debido a la falta de financiamiento.

En particular, dichos funcionarios argumentan que necesitan recursos para desarrollar la disposición combativa, afectada por continuas intervenciones en ultramar en los últimos años.

Pero en estos avatares, una buena parte de los legisladores pone por encima sus intereses locales y se aferran a luchar por la supervivencia de proyectos que favorecen a sus respectivos estados o distritos, destaca un artículo reciente del diario The Hill.

En ese contexto tienen lugar las discusiones en el Legislativo sobre las asignaciones que deberá recibir el Pentágono para el año fiscal 2015.

Uno de los puntos de confrontación se evidenció cuando la Cámara de Representantes estadunidense rechazó el 22 de mayo un proyecto que pretendía autorizar al presidente Barack Obama el cierre de la cárcel en la base de Guantánamo, en el Este de Cuba, donde todavía hay 154 prisioneros.

Desde 2002, la Casa Blanca mantiene dicho centro de internamiento en esa instalación naval ubicada en territorio cubano contra la voluntad del gobierno y el pueblo de la isla caribeña.

La iniciativa presentada por los demócratas como parte del presupuesto de defensa nacional intentaba cancelar la prohibición de transferencia de los detenidos a territorio continental estadunidense y el cierre de la prisión a partir de 2017.

El conjunto del proyecto de financiamiento para el Departamento de Defensa finalmente fue aprobado por el pleno de la Cámara de Diputados a pesar de la amenaza de veto por parte de Obama.

La legislación, todavía pendiente de análisis en el Senado dominado por los demócratas, asigna más de 520 mil millones de dólares en gastos de defensa así como otros 79 mil millones adicionales para la guerra en Afganistán.

De convertirse en ley, esta propuesta obligaría al Pentágono a mantener sistemas de armamentos que los uniformados no desean, señala un artículo del sitio digital Politico.com.

Entre esos equipos están los aviones antitanques A-10, las aeronaves espías U-2 y más de una docena de buques que el mando militar estadunidense quiere sacar de sus arsenales para invertir los fondos en otros programas de mayor prioridad, debido a las restricciones financieras en vigor desde 2013.

Como otro ejemplo de choque entre la administración de Obama y el Capitolio, ­el diario Stars and Stripes reveló el 22 de mayo pasado que la Casa Blanca considera costoso un plan del Congreso para adelantar en 2 años la instalación de un escudo antimisil en Polonia.

Obama rechazó esa propuesta republicana, destinada a terminar en 2016 el despliegue del sistema de interceptores terrestres Aegis en territorio polaco, hasta ahora previsto para 2018.

El Ejecutivo considera que la iniciativa, también incluida en el proyecto de ley de presupuesto para el Pentágono de la Cámara de Diputados, ofrece pocos beneficios y pone en riesgo otros programas de defensa.

Además, el adelanto de este despliegue en 2 años impondría grandes costos adicionales al gobierno federal, provocaría otros problemas en particular a la Marina de Guerra estadunidense y no solucionaría las amenazas de seguridad en Europa, señala Stars and Stripes.

Estados Unidos planifica instalar plataformas anticoheteriles en todo el Continente Europeo, que incluyen interceptores a bordo de cuatro destructores basificados en España, una instalación de radar en Turquía y un puesto de mando en Alemania, entre otros elementos.

Por otra parte, la Casa Blanca está enfrascada en otro debate con el Capitolio acerca de la extensión de los poderes presidenciales para utilizar la fuerza letal contra organizaciones consideradas por Washington como terroristas.

Pero 1 año después de que Obama diera a conocer dicho propósito, una buena parte de ese punto de su agenda permanece inmóvil mientras otros aspectos aún están sin estructurar, según el diario The Washington Post.

En un discurso pronunciado en mayo de 2013 en la Universidad Nacional de Defensa, Obama describió sus planes para establecer nuevas reglas sobre el uso de la fuerza en el exterior, el aumento de la información al público y la garantía de la supervisión legislativa en este tema.

Pero según lo publicado por el diario The Washington Post, no hay acuerdos fundamentales con el Congreso para este reajuste, estimado como necesario por expertos estadunidenses en seguridad nacional.

El problema es que algunas iniciativas siguen inmersas en debates interminables, a la vez que el Congreso demanda cambios en algunos aspectos, pero se resiste a avanzar en otros, y a la larga no llegan a un consenso.

Tal es el caso de un tema presentado por la revista estadunidense Foreign Policy, considerada como una de las publicaciones más serias que abordan el tema de la política exterior del país norteño.

De acuerdo con ese medio, el Departamento de Defensa de Estados Unidos tiene un plan de contingencia, en el que ha invertido cifras no reveladas de dinero, ante una posible catástrofe motivada por la presencia de zombis o muertos andantes.

Según el artículo, “increíblemente el Pentágono tiene una respuesta ante el caso de que esos individuos ataquen unidades de las Fuerzas Armadas”, y para ello cuenta con un documento codificado como CONOP 8888, donde se establecen los principios de enfrentamiento a este fenómeno.

Dicho manual, elaborado en abril de 2011, señala que “este plan de contingencia ficticia es una guía de las misiones que debe cumplir el Comando Estratégico de Estados Unidos, con el objetivo de preservar a los seres humanos de la amenaza de las hordas de los zombis”, añade Foreign Policy.

La capitana de navío Pamela Kunze, vocera del Comando Estratégico, reconoció la existencia del documento tras aclarar que no se trata de una broma, pero dijo que no es un reglamento oficial de ese mando, sino únicamente tiene fines de entrenamiento para que los estudiantes aprendan los conceptos básicos de la planificación militar.

El CONOP 8888 está designado para “establecer y mantener la vigilancia con el fin de proteger a los seres humanos de la acción de los zombis, y si fuera necesario, realizar operaciones para erradicarlos”, añade el artículo de la revista, firmado por el periodista Gordon Lubold.

 

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