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Al cumplirse 30 años del asesinato a quemarropa y por la espalda de Manuel Buendía, periodistas de diversas asociaciones y medios de comunicación se reunieron en la desvencijada plaza Francisco Zarco –“Francisco arco”, se lee en el grafiteado pedestal de la estatua del periodista– para recordar el crimen y pintar el panorama adverso en el cual viven los trabajadores de la información en México.
 
 
La Casa de los Derechos de Periodistas leyó y publicó un pronunciamiento dirigido al presidente Enrique Peña Nieto y subalternos en el cual se subraya el “clima negativo contra quienes investigan en su ejercicio periodístico”, contexto recrudecido en el actual sexenio en el que, sólo en 2013, “la organización Artículo 19 registró 330 agravios de todo tipo que significaron 59 por ciento más que el año anterior”.
 
“La expresión más violenta de ese clima –continúa la misiva– son los asesinatos de periodistas y de otros trabajadores de medios de comunicación. Durante 2013 ocurrieron ocho asesinatos y tres desapariciones de personas ligadas al ejercicio del periodismo: Jaime Guadalupe González Domínguez (Chihuahua, 3 de marzo), Víctor Javier Campos (Chihuahua, 11 de marzo), Alfonso de la Colina Noriega (Puebla, 14 de abril), Daniel Alejandro Martínez Bazaldúa (Coahuila, 24 de abril), Mario Ricardo Chávez Jorge (Tamaulipas, 26 de junio), Alberto López Bello (Oaxaca, 17 de julio), Pablo Madriz Rojas (Michoacán, 15 de septiembre), Alberto Angulo Gerardo (Sinaloa, 6 de noviembre). Además, fueron desaparecidos Sergio Landa (Veracruz, 23 de enero), Juan José García (Chihuahua, 26 de marzo) y Gerardo Padilla Blanquet (Coahuila, 30 de abril).
 
“Durante 2014 hemos padecido los asesinatos de los periodistas Miguel Ángel Garduño (Guerrero, 23 de enero), Gregorio Jiménez de la Cruz (Veracruz, 11 de febrero), Omar Reyes Fabián (Oaxaca, 16 de febrero), así como de Benjamín Galván Gómez.”
 
De igual forma se denuncia “el ambiente de acoso, persecución, amagos y miedo que viven ahora mismo 15 mujeres” del ramo.
 
 
 
La asociación señala la ineficacia tanto de la Fiscalía Especial para la Atención de Delitos cometidos en contra de la Libertad de Expresión, de la Procuraduría General de la República, así como del Mecanismo de Protección para Personas Defensoras de Derechos Humanos y Periodistas, de la Secretaría de Gobernación, “que tiene un rezago mayor a los 90 casos [de unos 160 recibidos] para poder dictar medidas de protección a periodistas y defensores de los derechos humanos”.
 
Ni con los “330 millones de pesos dispuestos en un fideicomiso”, el Mecanismo ha podido frenar el ambiente de agresiones ni ser “el eje coordinador con el gabinete de seguridad pública y justicia del gobierno federal”. Tal “ineficacia estimula más la impunidad y atiza el clima de agresividad contra periodistas y medios como la revista Contralínea, que ha padecido 18 agresiones y su caso lo tiene congelado el Mecanismo”, acusa la Casa de los Derechos de Periodistas.
 
 
Por su parte, Virgilio Caballero rememoró ante los periodistas presentes los vacíos provocados por el entonces presidente Miguel de la Madrid y su secretario de Gobernación, Manuel Bartlett Díaz. Silencios y tergiversaciones que han oscurecido el caso de Manuel Buendía, “impune aún después de 30 años”.
 
“De la Madrid ya murió, pero Bartlett sigue vivo”, remachó Caballero, al exigirle públicamente las explicaciones aún no dadas por el hoy senador de la República.
 
Como acto final se guardó 1 minuto de silencio por el periodista caído el 30 de mayo de 1984, a plena luz del día y sobre una de las avenidas más transitadas de la Ciudad de México. La conclusión de los asistentes y oradores fue que, después de 3 décadas, el mismo peligro acecha a todos los trabajadores del ejercicio por el que Manuel Buendía Tellezgirón fue asesinado.
 
 
 

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