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Durante el gobierno del derechista y proestadunidense Ricardo Martinelli se dispararon los índices de corrupción y desigualdad social en Panamá. El propio sector empresarial demanda un cambio que ponga un alto a la descomposición política y favorezca el desarrollo económico

Luis Manuel Arce/Prensa Latina

Panamá, Panamá. Quienes participaron en la Conferencia Anual de Ejecutivos (Cade) 2014 salieron convencidos de que la democracia en Panamá está en picada vertical, y a tan poco tiempo de las elecciones generales es difícil corregirla.

En realidad, el gobierno del presidente Ricardo Martinelli salió muy magullado de ese encuentro empresarial, donde los expertos que hablaron, panelistas y muchas personas del público competían para ver quién descubría más llagas en la administración.

Una justicia endeble, contrataciones directas con sobrecostos, deterioro de la democracia, clientelismo político, violación a la Constitución Política de la República de Panamá, desconfianza en las entidades políticas, la amplia brecha entre ricos y pobres, fueron algunas de las úlceras a las que los oradores echaron mucha sal.

Algunos de los presentes dijeron que no recordaban que un evento de ese tipo, en el cual convergen los principales ejecutivos de empresas del país e invitados extranjeros, haya sido tan crítico del gobierno como este Cade 2014, cuando apenas faltan unos días para las elecciones generales.

Se puede asegurar que casi el ciento por ciento de los 12 expositores invitados, cuatro de ellos internacionales, criticó la institucionalidad y democracia panameña bajo el gobierno de Martinelli, y cuestionó el multimillonario gasto en publicidad para calzar al candidato oficialista José Domingo Arias.

Fernando Berguido –expresidente de la Corporación La Prensa y miembro de la junta directiva del diario que edita esa empresa–, uno de los expositores, instó a los gremios empresariales a empezar una cruzada contra la corrupción que es simplemente intolerable.

La administración de Martinelli ha destinado 14 mil millones de dólares en obras públicas, pero muchas de ellas con sobrecostos, como el Metro, con adendas de 300 millones de dólares; y la cinta costera, la cual calificó de segundo icono más grande de la corrupción.

El politólogo Harry Brown dijo que si bien Panamá vive en democracia, su índice de desarrollo señala que ha ido en franco deterioro, y mencionó amenazas como la poca rendición de cuentas, la falta de confianza de las instituciones, la subordinación de los poderes del Estado al presidente, y aseguró que los panameños no viven mejor pese al crecimiento económico.

Pero quien sentó cátedra fue el profesor, economista y candidato presidencial independiente Juan Jované, con una disertación constantemente interrumpida por aplausos, en la cual desmenuzó los graves problemas de una democracia que cae en picada.

Al criticar que no todos los candidatos coincidieran en la sala de Cade 2014, Jované señaló que eso demuestra que no se escuchan unos a otros, y así el país no puede avanzar, y “si nos ponemos a aplicar la ley de talión, lo que vamos a lograr es que todos nos quedemos ciegos”.

Ante los destellos de altos ingresos por el Canal de Panamá, el profesor llamó a entender que éste es un país pobre pese a todo, y recomendó tener en cuenta la fábula de La lechera para no caer en la contradicción entre el ahorro externo que se capta y la tasa de crecimiento que se logra.

Con ello, Jované se refería a las vulnerabilidades para Panamá del sector externo, y puso de ejemplo la Zona Libre de Colón, la cual ya no se puede reinventar, y su crisis tiene que ver con la política exterior del país, pues nadie se pelea con su mejor cliente y quien lo hace debería de volverlo a pensar.

Uno de los graves peligros de la democracia, indicó, es el relacionado con los alimentos de la gente, y eso en Panamá es un gran problema porque no los cultiva, ni el gobierno ayuda a producirlos.

Jované se preguntó cuánto alimento produce Panamá por persona, e inmediatamente aireó cifras que ponen a temblar: de 130 por ciento que se producía en 1970 ha caído en estos momentos a 84.6 en un sector como el agrícola, que ha sido destruido virtualmente en esta administración.

La gravedad y dramatismo de esa caída se refleja en otro dato esgrimido por el catedrático: de 100 dólares de alimentos que se producen en el país, sólo 2 dólares provienen del sector agropecuario, pero ahí está el 17 por ciento de la población económicamente activa de Panamá que va a terminar en las ciudades. Y cuando invadan la ciudad, ¿qué vamos a hacer con ellos?, se preguntó.

Otra cifra impactante que reveló Jované: Panamá está importando, a estas alturas, 1 mil 300 millones de dólares en alimentos que trata de compensar con los servicios del Canal, es decir, “exporta” esa asistencia para ver si después nos alimentamos.

Pidió Jované una acción fuerte, contundente, para quebrar el espinazo a los especuladores, porque están dañando a las dos partes más importantes del país: al productor, que paga una miseria, y al consumidor, a quien se le saca la vida con los altos precios.

La intermediación, dijo, es una actividad parasitaria de quienes vienen a aprovecharse de las necesidades de la población.

El catedrático citó la desigualdad del ingreso como uno de los peores enemigos de la democracia por sus efectos negativos en todo el espectro social. El 40 por ciento más pobre de la población panameña, dijo, recibe 11 por ciento de los ingresos, y el 10 por ciento de los más ricos se lleva el 40 por ciento. Y eso es una bomba que hay que desactivar.

Eso demuestra que hay más de un Panamá en el istmo: uno conectado a internet, y otro a la pobreza. ¿Hasta cuándo puede durar una casa dividida?, se preguntó.

Panamá, explicó, tiene una de las peores distribuciones del ingreso en América Latina y en el mundo. Es vergonzoso que 17 por ciento de la población esté en situación de inseguridad alimentaria, y 19 por ciento de los niños en subnutrición, pero peor que el Estado se gaste 37 millones subsidiando a los partidos y sólo 17 millones en nutrición escolar. Eso hay que cambiarlo.

El deterioro de la participación de los asalariados en el producto interno bruto (PIB), dijo, es notable, pues los mecanismos del sistema les impide un acceso a los 2 mil 600 millones de dólares anuales que les corresponden en teoría, y con ese dinero que pierden cada año del PIB por la mala distribución de la riqueza, se podría pagar la construcción del Metro.

Se preguntó cuánto va a costar el pasaje del Metro después de las elecciones, porque esa obra está llena de sobrecostos y de corrupción, y aunque socialmente sea una buena acción, la dañó la podredumbre, y “en este país hay que empezar a luchar contra esa lacra”.

En ese tema Jované advirtió que donde hay instituciones depredadoras la economía termina cayéndose, y en Panamá hay instituciones depredadoras que practican la desposesión como en Colón, donde el gobierno quería quitarles los bienes de Zona Libre a los colonenses, o las comarcas en los cerros adonde confinaron a los indígenas porque pensaban que no valían nada, y ahora los quieren sacar porque se sabe que están llenos de metales.

Resumió esa idea con la afirmación de que la corrupción es el mecanismo más claro de depredación, lo cual equivale a robar, es decir, hay un fenómeno en Panamá que se llama cleptocracia, aunque no empezó con este gobierno pero es donde se ha agravado.

Por eso, propuso, es importante crear una fiscalía sobre la corrupción para que investigue, entre otras muchas cosas, qué parte de la deuda pública de Panamá viene de ese flagelo a fin de que la paguen los corruptos, porque la población no tiene que ver con eso.

Finalmente, coincidió con los empresarios que critican las debilidades en el sistema de educación de Panamá, el cual no cumple las expectativas que el crecimiento económico marca, pero fue mucho más allá de esos señalamientos.

Hay que hacer educación, dijo, que además de ser productiva eduque para la ciudadanía y no al margen de la ciudadanía; que abone a favor del amor a la patria e impida, como sucede ahora, que le roben a la gente la memoria histórica.

Aquí costaron sangre y lágrimas recuperar el Canal de Panamá para los panameños; por lo tanto, la materia escolar de las relaciones con Estados Unidos (suspendidas por la ministra de Educación, Lucy Molinar, y Martinelli) hay que restablecerla, y si no se transmite ese sentido de nacionalidad, este país se pone al borde de acabarse, advirtió Jované.

La Cade 2014 concluyó el 10 de abril con la presentación oficial del documento Visión País 2025, elaborado por la Asociación Panameña de Ejecutivos de Empresa con base en consultas y talleres especializados.

“El trabajo realizado y condensado en el documento es la reafirmación de que si ponemos en riesgo la estabilidad del país; si no fortalecemos nuestra democracia y cerramos las brechas sociales y económicas; si no creamos las condiciones para que toda la población pueda incorporarse al desarrollo económico a fin de que aproveche así las oportunidades creadas por el Canal ampliado, habremos fallado”, dijo en sus conclusiones el presidente de la Asociación Panameña de Ejecutivos de Empresa, Fernando Aramburú Porras.

 

Contralínea 383 / 27 de Abril al 03 de Mayo