Autor:

I. Muy poco se ha explorado de la biografía del periodista peruano-cubano Manuel Márquez Sterling (1872-1934). La mejor síntesis de su vida también como diplomático y apoyador de la Independencia de Cuba (amigo de José Martí) y de la Revolución Mexicana, en su momento más volcánico, está en el diccionario enciclopédico Milenios de México, de Humberto Musacchio. Márquez Sterling expuso su vida al intentar llevar a cabo la fracasada escapatoria de Francisco I Madero y José María Pino Suárez; después asiló a la familia de Madero, no obstante el régimen de terror sangriento del golpista y alcohólico Victoriano Huerta. Dedicó a nuestro país dos de los siete libros que constan en su obra: Mi gestión diplomática en México y Los últimos días del presidente Madero. La edición cubana de 1917 de este último es harto difícil de conseguir, y sólo existen las que editaron el Instituto Nacional de Estudios Históricos de la Revolución Mexicana, en 1985 (Instituto suprimido por la “docena trágica” del foxismo y el calderonismo), y la edición, al alimón, de la LXII Legislatura de la Cámara de Diputados del Congreso de la Unión y Manuel Porrúa, de 2013.

El dramático texto aborda “los intentos por sacar del país a Madero y Pino Suarez en el crucero Cuba”, llevándolos en ferrocarril hasta el Puerto de Tampico, que Márquez Sterling gestionó ante los golpistas, junto con la falsa promesa de salvoconducto de Huerta y el desalmado general Blanquet, cuyos esbirros ya habían torturado y sacado los ojos a Gustavo Madero antes de asesinarlo.

II. El autor relata las últimas horas de Francisco I Madero y José María Pino Suárez yendo y viniendo a la casa-residencia de la Embajada de Cuba en México, en la calle de Turín, 50, de la colonia Roma (casa que aún se conserva). Si los 29 capítulos van crescendo, los últimos 12 electrizan por la manera de describir la caída y el doble homicidio: “Incrustada en mi retina la visión de la tragedia, contemplo el sendero de abrojos donde el apóstol soñó su destino”. Pues Madero supo que el golpista impediría su salida del país. “¿Cree usted que podrá efectuarse el viaje por la mañana?, preguntó el representante cubano. ‘No saldrá el tren a ninguna hora’, dijo Madero en tono de suprema resignación. Tomando un retrato suyo, me dijo: ‘Guárdelo usted en memoria de esta noche desolada’ […] y escribió: ‘A mi hospitalario y fino amigo Manuel Márquez Sterling, en prueba de mi estimación y agradecimiento: Francisco I Madero’”.

III. Es un relato estremecedor de cómo un hombre busca salvar la vida de otro hombre, honrando la amistad y enalteciendo a Madero que afronta su final biológico con la entereza de un demócrata, que ignoraba iba a ser un héroe-mártir de la Revolución de 1910, de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos de 1917, del sufragio para elegir representantes de la nación y consolidar las Revoluciones de 1810, de 1954 y la de la República Restaurada; la separación del Estado y las iglesias para afianzar al Estado laico, la Constitución de 1857 y, al derrumbar el porfiriato, cerrarle el paso al despotismo presidencial para la circulación de las elites.

Todo lo anterior culmina con la obra de Madero, a la que Márquez Sterling rinde homenaje en un libro de obligada lectura, y más para los políticos que aspiren a ser estadistas.

Ficha bibliográfica:

Autor: Manuel Márquez Sterling

Título: Los últimos días del presidente Madero

Editorial: Miguel Ángel Porrúa, 2013

*Periodista

 

 

Contralínea 382 / 20 al 26 de Abril

 

 

 

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