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Los demagogos que han detentado casi siempre los poderes del Estado aparecieron en Grecia, cuando Atenas presidió su imperio con democracia representativa y directa hacia dentro, pero autoritarismo-autocrático al exterior, como luego hicieron Roma, Inglaterra, España, Francia, Estados Unidos, etcétera; y hoy les da por un protagonismo de cómicos baratos, mientras roban y saquean a sus conciudadanos a los que cortejan y distraen para abusar del poder, con lo que Juvenal –en sus Sátiras– llama “panem et circenses”: demagogos como los Bush, sobre todo el hijo; alcohólicos como Felipe Calderón; Vicente Fox, Antonio López de Santa Anna; Victoriano Huerta, Carlos Salinas o Ernesto Zedillo; en España, Mariano Rajoy y quien fue testigo de la payasada-boda de Fox-Marta Sahagún, José María Aznar; en América Latina, Augusto Pinochet, Álvaro Uribe o el loco de Ecuador…

Esto viene al caso por ese mediocre actorcillo Silvio Berlusconi, el Emilio Azcárraga de Italia y multimillonario magnate de la televisión. Esta especie de Mussolini ha sido destituido del Senado italiano y encauzado a un tribunal por corrupción, trata de niñas y organizador de bacanales y depravaciones al estilo de Sodoma y Gomorra. Y Alexander Stille lo retrata en su libro: El saqueo de Roma. De cómo un bonito país con un pasado glorioso y una cultura deslumbrante fue sometido por un individuo llamado Silvio Berlusconi.

Con traducción de Miguel Izquierdo, muestra cómo con sus actos circenses y su partido, mediante el cual compraba votos, asaltó tres veces el poder y lo convirtió en un prostíbulo.

“Las investigaciones […] a finales de 1994 no habían sido más que el comienzo. A medida que avanzaban, los fiscales de Milán iban descubriendo mucho más: cientos de millones de dólares en cuentas bancarias secretas en el extranjero; pagos a políticos, a jueces; millones de dólares en efectivo y sin justificar a disposición […] de Berlusconi; sentencias judiciales indulgentes con [sus] empresas; joyas y regalos lujosos para las esposas de los jueces; y testigos, a los que en apariencia se había pagado para que cometieran perjurio”. El gobierno de Berlusconi fue la Cosa Nostra y la cueva de Alí Babá, con la prostitución opacada por el saqueo, abuso del poder e impunidad; y, como cuenta el autor en el capítulo 13: el asalto a la prensa amordazó a la televisión, impuso la censura a la radio y atacó y difamó a sus adversarios buscando la protección en El Vaticano. “El resultado de este escándalo es que los italianos, por ser el pueblo menos religioso de Europa, ha llegado a ser el más corrupto. Como consecuencia […] han perdido sus libertades, olvidando cómo defenderse a sí mismos y permitiendo que su país se haya convertido en presa [no sólo] de bárbaros poderosos, sino de cualquiera que lo asalte” (Quentin Skinner, Maquiavelo, Alianza editorial).

Los Berlusconi se han multiplicado. ¿Nombres?: Miguel Alemán, Salinas, Luis Echeverría, José López Portillo, Zedillo, Fox, Calderón, Enrique Peña, Pinochet, Bush hijo, etcétera. Y en ese espejo se miran todos haciendo el saludo nazi para sí mismos. ¿Cómo ese cínico trepó y corrompió más el poder? Las 450 páginas son la respuesta: “Una crónica magistral de la ambición desmedida, la astucia diabólica, el mando inmisericorde y la necedad bufonesca […] desde Calígula a Andreotti pasando por los Borgia y Mussolini”.

Ficha bibliográfica:

Autor: Alexander Stille

Título: El saqueo de Roma. De cómo un bonito país con un pasado glorioso y una cultura deslumbrante fue sometido por un individuo llamado Silvio Berlusconi

Editorial: Ediciones Papel de Liar, 2010

*Periodista

 

 

 

 

 Contralínea 381 del 14 al 20 de abril de 2014

 

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