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Se reunieron casi en sínodo nocturno, en El Colegio Nacional, el profesor universitario y político Enrique González Pedrero y los investigadores Diego Valadés y Jesús Silva-Hérzog Márquez, también periodista en la modalidad de ensayista; todos autores de varios libros para –equivocadamente– celebrar los 500 años de la publicación de El príncipe, misma que fue en 1531 y no en 1513 como ahí se dijo. Malamente se identifica al gran pensador y político Nicolás Bernardo Maquiavelo de Nelli (1469-1527) con el texto que se puso en circulación 4 años después de su muerte biológica (puesto que permanecerá inmortal en la historia universal). Concluido el manuscrito original en 1513, le hizo correcciones y agregados, para entre 1515-1516 entregarlo a Lorenzo de Medici, para quien fue dedicado. A sabiendas que éste aniquiló el republicanismo de Florencia y era un autócrata del despotismo más o menos ilustrado, a quien le venían bien los consejos antirrepublicanos que Maquiavelo –separando la moral de la política y creando el concepto stato o Estado– expuso para el ejercicio del poder sus dos vertientes: como autocracia o abuso del poder y como republicanismo, como límites constitucionales y democráticos.

Lo que fascina de El príncipe es que coincide con la naturaleza de quienes tienen o quieren el poder político para usarlo antidemocrática y antirrepublicanamente. Y pasan por alto su obra completa, como su formidable Discurso sobre la primera década de Tito Livio (1519), dedicada a dos sobresalientes republicanos: Zanobi Buondelmonti y Cosimo Rucellai. Están su Historia de Florencia; su Arte de la guerra (1520); su ensayo sobre la Constitución; sus cartas y reportajes diplomáticos; su genial obra de teatro La mandrágora. Hay que estudiar sus tres periodos: 1469-1498, 1498-1512 y su vida de escritor, pensador y teórico de la política. Aunque cada quien escoge lo que más le atrae, como sucedió en la reunión que el reportero Jorge Ricardo nos informó y donde los participantes abordaron El príncipe, aclarando sus fechas de terminación y publicación, y ateniéndose a 1513 para recordarlo.

Su obra es un conjunto de ensayos, libros, poemas, teatro, reportes de sus viajes, notas sobre los políticos que trataba (como esa pandilla autocrática de los Borgia). Se debe estudiar el magnífico trabajo de JGA Pocock intitulado El momento maquiavélico. Pensamiento político florentino y la tradición republicana atlántica (editorial Tecnos), donde está demostrado el republicanismo de Maquiavelo… “¡Pobre Maquiavelo! Se le ha calumniado mucho”. Y lo han vuelto “mucho más maquiavélico”, escribió Federico Carlos Sainz de Robles en su introducción a una de las miles de ediciones de El príncipe (Aguilar). Pues su obra es un parteaguas histórico entre la política antigua y la moderna-contemporánea.

Existen las Obras completas. Y, disperso, lo que se publicó después de su fallecimiento. Aunque por la morbosidad política El príncipe se edita en todos los idiomas como si fuera lo único o mejor de su obra. Y está bien que algunos dictadores, gánsteres (Al Capone), delincuentes (Joaquín Guzmán Loera, el Chapo), autoritarios (Enrique Peña) y demás escoria de los abusos del poder público, ensalcen a El príncipe. Pero Maquiavelo es mucho más que eso. Sobre todo es el republicano y defensor de las libertades, lo mejor de la naturaleza humana en lo político.

 

 

 

Ficha bibliográfica:

Autora: María Teresa Navarro

Título: Escritos políticos breves. Nicolás Maquiavelo

Editorial: Tecnos

Autor: Miguel Ángel Granada

Título: Maquiavelo (antología)

Editorial: Península

*Periodista

 

  

Contralínea 380 / 6 al 12 de abril de 2014

 

 

One Comment

  1. gab / abril 6, 2014 at 10:02 pm

    don alvaro, es muy facil encontrar la obra de makiavelo, republicada constantemente x to2 la2, pero su verdadera negacion rara ves es mencionada, lo invito a hacer una mencion valiosa del mismo, EL ANTIMAKIAVELO escrito x el rey federico el grande.
    eso si es filosofia humanista, casualmente k muy rara ves es comentada, solo la mierda…

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