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La designación de Cecilia Romero como presidenta interina del Partido Acción Nacional (PAN) confirma que la ultraderecha católica es la fuerza predominante en ese Partido. Como otros panistas, Romero fue militante de grupos conservadores católicos y luego desarrolló una carrera política dentro del partido derechista, desde la época en que Carlos Salinas impulsó el ascenso político de esa organización política.

Ella regirá su partido durante la contienda por la dirigencia nacional, competencia donde también destacan personajes de la extrema derecha, al igual que exfuncionarios del periodo de Felipe Calderón.

En el sexenio pasado, la propia Romero tuvo una polémica gestión al frente del Instituto Nacional de Migración (INM), cargo al que tuvo que renunciar luego de la masacre de 72 inmigrantes indocumentados en Tamaulipas.

De Ancifem al PAN

María Guadalupe Cecilia Romero Castillo nació en 1952 y ha tenido una larga trayectoria en la derecha católica.

En 1973, fue una de las fundadoras de la Asociación Nacional Cívica Femenina (Ancifem), grupo que al lado de Provida y la Unión Nacional de Padres de Familia encabezó el activismo contra el uso de anticonceptivos, el aborto y, en general, contra las libertades sexuales.

De 1981 a 1984, presidió la Ancifem, semillero de cuadros panistas, entre los que se cuenta Ana Teresa Aranda, quien fue titular del Sistema Nacional para el Desarrollo Integral de la Familia y de la Secretaría de Desarrollo Social en el sexenio foxista.

Como muchos otros personajes, Cecilia Romero y Ana Teresa Aranda ingresaron a las altas esferas de la política y de la administración pública gracias a la llegada del PAN al poder, sólo por estar totalmente identificadas con la militancia conservadora.

Romero también participó en el activismo internacional antiabortista en diversas reuniones y movimientos en la década de 1990. Incluso, en el ámbito familiar está vinculada a la extrema derecha católica: contrajo matrimonio con Emilio Baños Urquijo, hermano de Fernando, quien fuera el segundo presidente del Movimiento Universitario de Renovadora Orientación, un grupo de choque anticomunista activo en las décadas de 1960 y 1970. El 7 de mayo de 2002, Milenio publicó una crónica de la fastuosa boda celebrada en la iglesia de Covadonga y luego en una sala de fiestas del Estado Mayor Presidencial. Su esposo murió casi 8 años después (el 18 de abril de 2010).

Ella pertenece al PAN desde 1982 y ha sido en dos ocasiones diputada federal (en la LIII y LVI legislaturas, en 1985 y 1994, respectivamente) así como senadora plurinominal y presidenta de la Comisión de Relaciones Exteriores para América Latina y el Caribe. Al lado de René Bolio Halloran, su compañero de fórmula en el Senado, Romero impulsó el anticastrismo mediante eventos conjuntos de panistas con disidentes cubanos y organizaciones como la Fundación Nacional Cubano Americana.

Cecilia Romero participó en la Organización Demócrata Cristiana de América, de la que fue presidente, de 2006 a 2009, el panista Manuel Espino, también exdirigente de la Organización Nacional del Yunque.

Otro de los panistas que han compartido los ideales ultraderechistas de Romero es José Luis Luege, exdirigente del grupo extremista Desarrollo Humano Integral y Acción Ciudadana, señalado como miembro del Yunque y quien durante el sexenio pasado fue titular de la Comisión Nacional del Agua.

En mayo de 1990, en el contexto de la feroz pugna por el poder dentro del PAN, Romero y Luege se enfrentaban a José Angel Conchello como paladines del neopanismo. Y si bien Conchello, fiel a la tradición panista, había recurrido a grupos de choque ultraderechistas, denunciaba la presencia del Yunque en el bando de sus opositores.

El 1 de diciembre de 2006, Romero fue la responsable de la ceremonia de traspaso de poderes de Fox a Calderón, luego de la fraudulenta elección presidencial.

A la llegada de Calderón al poder, se mencionaba a Romero como prospecto para la Secretaría de Relaciones Exteriores, de tal suerte que el 1 de septiembre de 2006 se publicó en El Universal, con relación a esa versión, que “incluso la esposa de Felipe, Margarita Zavala, ya metió su cuchara para favorecer a una estrecha amiga, Cecilia Romero…”.

Finalmente, el 7 de diciembre de 2006, Calderón la designó comisionada del Instituto Nacional de Migración; y permaneció en el cargo hasta el 14 de septiembre de 2010 cuando renunció a consecuencia de escándalos, como el de la matanza de 72 migrantes en Tamaulipas.

A pesar de que su gestión en el INM fue sumamente cuestionada, Romero apelaba a Calderón y a Dios para mantenerse en ese cargo, al grado de que en junio de 2009, en una entrevista con El Universal, afirmaba: “Yo nunca he pensado en renunciar, yo dejaré el cargo el día que el presidente de la República y el secretario [de Gobernación] me lo pidan […] con todo gusto, pero esperaría poder servir a México hasta el último día de esta administración, si Dios, el presidente y el secretario así lo quieren”.

Fue hasta 2009 cuando Cecilia Romero obtuvo su licenciatura en derecho por la Universidad del Valle de México (véase http://cedula.buholegal.com/5999119/).

Cecilia y los aspirantes

El 2 de febrero de 2014, Romero fue designada presidenta interina del PAN, debido a que Gustavo Madero, presidente saliente de ese partido, decidió buscar su reelección.

En cuanto se conoció la designación de Romero, muchos medios de comunicación pregonaron el carácter sin precedentes de que una mujer dirigiera (así fuera en forma interina) ese Partido; pero se trata de una mujer comprometida, como su propio Partido, con la lucha contra derechos fundamentales de las mujeres, como el del aborto.

En la contienda por la dirigencia del PAN intervienen también personajes como el senador Ernesto Cordero, secretario de Hacienda y Crédito Público en la época de Calderón, y el ultraderechista exgobernador de Guanajuato Juan Manuel Oliva, quienes han anunciado su propósito de hacer una alianza en dicho proceso.

Las contiendas por la dirigencia panista son generalmente enconadas pugnas entre sectores enfrentados por intereses, pero identificados por su conservadurismo católico.

Desde luego, en los últimos años, la vida interna del PAN ha estado marcada por la injerencia de Calderón, evidenciada en episodios como la renuncia forzada de Manuel Espino y la del michoacano Germán Martínez Cázares, en 2009.

*Maestro en filosofía; especialista en estudios acerca de la derecha política en México

 

 

 

Contralínea 378 / 17 al 23 de marzo de 2014