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La revuelta en Ucrania, organizada desde el extranjero, ha sido acompañada de presiones políticas contra el gobierno de Yanukóvich. Estados Unidos, los países de la Unión Europea y Canadá, entre las potencias que abiertamente apoyan un golpe de Estado y muestran simpatías por la oposición, autodeclarada ultraderechista y neofascista. La Organización del Tratado del Atlántico Norte toca a las puertas de Rusia

Jorge Petinaud Martínez/Prensa Latina

Moscú, Rusia. De napalm, los cocteles molotov. Los bates de béisbol, devenidos garrotes para quebrar cascos y cráneos de agentes del orden, resultan herramientas idóneas en manos de la tropa de choque opositora que labra el camino de la “democracia” occidental en Ucrania.

Los datos de la Fiscalía General ucraniana explican el resultado de la prohibición a las fuerzas antimotines de utilizar armas de fuego en los enfrentamientos callejeros contra escuadrones especiales de extremistas, preparados para imponer una guerra urbana. Según las pesquisas, se reportan hasta el momento cuatro muertos, tres de ellos celadores del orden público, y entre los 500 heridos figuran 253 policías.

De los agentes heridos, más de 120 fueron hospitalizados con lesiones craneales, cortantes y punzantes, fracturas, quemaduras e intoxicaciones por sustancias no identificadas, según los reportes médicos.

Tras ocupar la información contenida en uno de los servidores del partido opositor Batkisvschina (Patria), el vicejefe del Departamento de Investigación del Ministerio del Interior, Alexánder Gnativ, denunció que las protestas masivas fueron planificadas.

Con antelación se elaboró el plan y se previó además el uso de la fuerza, advirtió Gnativ al referirse al proyecto estimulado desde el exterior para forzar la renuncia del presidente Víktor Yanukóvich, el gobierno, el Parlamento, anticipar elecciones y cambiar la Constitución.

Los carriles de un golpe

Dos carriles resaltan en el proyecto de golpe de Estado diseñado en Occidente para sacar del poder a las legítimas autoridades ucranianas antes de las elecciones de 2015, según denunció de manera reiterada el exprimer ministro Nikolai Azárov.

El gobierno de Azárov suspendió en noviembre el proceso de asociación con la Unión Europea bajo la exigencia de este bloque y del Fondo Monetario Internacional de aplicar un paquete de recortes neoliberales que ponían en peligro la seguridad nacional, según se informó.

Apenas 24 horas después entró en acción la tecnología golpista, la cual incluye, en primer lugar, a los líderes de las fracciones opositoras parlamentarias proeuropeas, en una interminable negociación con el presidente Yanukóvich sin que se concreten acuerdos.

La imagen negociadora de Arseniy Yatsenyuk, del partido Batkisvschina; de la exprimera ministra encarcelada Yulia Timoshenko; del millonario boxeador profesional Vitali Klitschko, líder del bloque UDAR (Golpe); y de Oleg Tyagnibok, jefe del ultranacionalista Svoboda (Libertad), cumple una doble función.

Por una parte está la apariencia de diálogo en busca de una solución política, mientras que del otro justifica la abierta injerencia de Estados Unidos y la Unión Europea, los cuales respaldan con la amenaza de sanciones contra las autoridades de Kiev.

Mientras tanto, en la Plaza de la Independencia (Maidán), demás espacios públicos de Kiev y otras regiones de prácticamente todo el país, los escuadrones ultranacionalistas y neofascistas se abren paso hacia el poder mediante la violencia en un segundo carril.

A finales de 2013, surgió la asociación de organizaciones nacionalistas violentas Sector de Derechas, que ya coordinadamente actuó en el enfrentamiento a las fuerzas antimotines Berkut el pasado 30 de noviembre.

Un día después, en el asalto a la sede de la administración presidencial, intervino este bloque integrado por parte de la barra brava del equipo de fútbol Dínamo de Kiev, aliados con los extremistas de Trizub (Tridente), Patriotas de Ucrania, Martillo Blanco, Asamblea Social Nacionalista y otras.

La mayoría de éstos se encuentran fichados por su participación en actos vandálicos, asaltos, preparación de atentados terroristas y coinciden con la ideología neofascista.

El politólogo ucraniano Anatoli Lutsenko considera que se aliaron especialmente en el sector de derechas para unificar sus bases electorales, pues habían fracasado en el intento de ingresar al Parlamento en un bloque unificado.

Su accionar se limitaba, sobre todo, a Ucrania occidental, y la presencia en Maidán les da la posibilidad de ampliar su electorado, sostiene el experto.

Por su parte, el director de la filial ucraniana del Instituto de Países de la Comunidad de Estados Independientes, Vladimir Kornílov, afirma que la mayoría de estos elementos violentos están ligados al ultranacionalista partido Svoboda.

El espectro de la Euromaidán se organizó desde las primeras horas de su existencia con representantes de pequeñas organizaciones que antes estaban unidas en la llamada Asamblea Social Nacionalista, explicó el estudioso a la prensa.

La coincidencia con los nacionalsocialistas no es casual. Por doquier cuelgan los mismos tridentes, símbolos de los neonazis europeos y están estrechamente ligados con Svoboda, que durante largo tiempo se denominó Partido Social Nacionalista de Ucrania, dijo.

Kornílov recordó que desde las primeras horas del conflicto, estos jóvenes aparecieron en formación, llevaban brazaletes de la Asamblea Social Nacionalista, similares a los de las organizaciones paramilitares antisoviéticas de Ucrania durante la guerra y empezaron a servir como guardias de la denominada Euromaidán.

Químicos y expertos ucranianos en armamentos se declaran sorprendidos por el arsenal de los extremistas antigubernamentales, el cual incluye cocteles molotov preparados con base en sodio líquido, cuyas quemaduras resultan extremadamente peligrosas.

El ministro del Interior, Vitali Zajárchenko, afirmó en un comunicado publicado en la página de internet de esa institución que los manifestantes radicales almacenaron grandes cantidades de un líquido de propiedades similares a las del napalm.

La mezcla mucilaginosa dificulta extinguir las llamas y puede producir quemaduras que conducen a la muerte, por lo cual todo intento de encender estos medios de combate será tratado como un atentado contra la vida de los agentes de seguridad, advirtió el titular.

Víktor Páschenko, principal experto en explosivos del Ministerio, explicó en la televisión que al caer sobre el cuerpo humano, la mezcla comienza a arder rápidamente a una temperatura muy alta, además de adherirse a la ropa y la piel, con gran dificultad para extinguirla.

Cuando el sodio se mezcla con otro material combustible, se convierte en una mezcla explosiva, y al tratar de apagar el fuego con agua ocurre una reacción alcalina que consume la ropa y la piel, indicó al canal RT el bioquímico Guennadi Goryuskin.

¿Democracia occidental?

Armados con estos medios, garrotes e instrumentos pérforo-cortantes, los extremistas lograron ocupar, bloquear o han intentado cercar ministerios y edificios de la administración regional y hasta centrales electronucleares en diversos lugares del país.

Estas acciones se reportan desde Kiev, Chernígov, Sumy, Cherkasy, Zhytómyr, Rovno, Lutsk, Leópolis, Ternopil, Jmelnitski, Ivano-Frankivsk, Chernivtsi, Simferópol, Nikolayev, Odessa, Donetsk, Lugansk, Járkov, Poltava, Vinnitsa y Úzhogorod.

Desde la occidental región de Leópolis, se informó que un órgano legislativo establecido por los manifestantes, denominado Consejo del Pueblo, fue reconocido con el voto mayoritario de 70 diputados de la oposición, según la televisora RT.

Menos democrático fue el procedimiento al Norte de Kiev, en Chernígov, donde unos 2 mil manifestantes asaltaron la primera planta de la sede de la administración provincial y exigieron la renuncia del gobernador.

En Vinnitsa, capital de la provincia del mismo nombre, la turba antigubernamental se apoderó de la sede de la Junta de ese territorio.

La esencia del modelo democrático deseado para Ucrania por Estados Unidos y la Unión Europea fue develada por los opositores en Ivano-Frankivsk y Ternopil en sus primeras decisiones, una vez que tomaron el control de los consejos regionales.

A partir del 26 de enero prohibieron las actividades y el uso de los símbolos del gobernante Partido de las Regiones y del Comunista de Ucrania en esta zona del Oeste del país, según informó la televisora TSN (http://en.itar-tass.com/world/716313).

Ni siquiera un llamado del papa Francisco fue escuchado por quienes con la venia de Occidente imponen el clima de violencia y la subversión fascista en la república exsoviética, que afecta también a los socorristas.

Unos 30 galenos resultaron heridos, algunos de gravedad, por los extremistas que enfrentan a la policía en Kiev, denunció Elena Bedenko, jefa de la Comisión del Derecho Médico de la Asociación de Abogados de Ucrania.

Bedenko afirmó en entrevista al canal Tv 112 que a los profesionales de la salud que llevan señales identificativas, los manifestantes radicales les arrojan intencionalmente piedras y otros objetos, algunos de esos médicos permanecen hospitalizados con lesiones graves.

La ministra de Salud, Raisa Bogatiriova reconoció que ella sabía de las palizas recibidas por los médicos en la Plaza de la Independencia y otros espacios del centro de la capital ucraniana.

El Servicio Estatal para Situaciones Excepcionales de Ucrania invocó la Convención de Ginebra de 1949 para la protección de la población civil durante acciones bélicas, debido a las agresiones de extremistas antigubernamentales contra su personal.

“Llamamos a no obstaculizar las labores de los bomberos y otras fuerzas, incluidos médicos y religiosos, para apagar fuegos y salvar vidas en peligro en medio del conflicto iniciado en Kiev y que ya se extiende a otras regiones”, advierte el comunicado.

El documento, asimismo, exhorta a los participantes en los enfrentamientos a actuar con responsabilidad y evitar la utilización de fuego directo en lugares donde se encuentren grandes concentraciones de personas.

Bajo fuerte presión de Occidente, sin declarar el estado de situación de emergencia, las autoridades de Kiev insisten en llegar a una solución negociada y ya realizaron importantes concesiones.

El mandatario Yanukóvich destituyó al alcalde de Kiev y a la jefa de prensa presidencial; aceptó la renuncia de Azárov, y, poco después, el Parlamento derogó nueve de las 12 leyes aprobadas el 16 de diciembre de 2013 que endurecían las sanciones administrativas y penales contra los provocadores.

Legisladores ucranianos, en tanto, aprobaron con 232 votos una ley de amnistía para opositores detenidos en las protestas callejeras, la cual establece que los manifestantes deben abandonar los edificios administrativos en Kiev y las otras regiones.

Esa norma respaldada en la Rada Suprema (Parlamento), por seis votos más que el mínimo necesario, incluye exonerar de responsabilidad judicial a los participantes en las manifestaciones, salvo aquellas personas que hayan incurrido en crímenes graves.

Mijail Chechetov, jefe de la bancada del Partido de las Regiones, explicó que el documento estipula pasos de las autoridades y la oposición. Ellos abandonan los edificios ocupados y nosotros liberamos de responsabilidad a los participantes en las protestas; ése es el compromiso, dijo.

Pero si rechazan cumplir su parte de responsabilidad, la ley muere y no habrá amnistía. Entonces los líderes opositores Klitschko, Yatsenyuk y Tyahnibok serán los culpables de que cientos de personas rindan cuenta como violadores de las leyes, enfatizó.

Klitschko estimó, en representación del bando contrario, que la ley sólo caldeará más los ánimos y exigió que todos los detenidos sean liberados sin condiciones.

Andrel Parubi, diputado del grupo Batkivschina, en tanto, sostuvo que los antigubernamentales rechazan las condiciones exigidas a cambio de la amnistía.

Como opositores nos sentimos engañados, y los manifestantes no abandonarán la Plaza de la Independencia ni los edificios administrativos, ratificó.

Los hilos de la trama

Simultáneamente, la presión occidental sobre las autoridades ucranianas se multiplicó de forma abierta en los últimos días.

La alta representante para Asuntos Exteriores y Política de Seguridad de la Unión Europea, Catherine Ashton, adelantó un viaje de 2 días a Kiev para reunirse con Yanukóvich, conferenciar con líderes de la oposición y representantes de la sociedad civil.

Sin más miramientos, Canadá aprobó sanciones contra los legisladores ucranianos que, según Ottawa, son responsables de dispersar violentamente a los manifestantes antigubernamentales en Kiev, afirmó el ministro de Asuntos de Inmigración, Chris Alexander, citado por la Agence France-Presse.

El presidente del Consejo Europeo, Herman Achille van Rompuy, instó a las autoridades ucranianas a reafirmar lo que denominó “principios democráticos”, y en tal sentido insistió en reiniciar las negociaciones de un acuerdo de asociación con la Unión Europea.

José Manuel Durão Barroso, presidente de la Comisión Europea, por su parte, dijo que la Unión Europea ha acogido con satisfacción la decisión del Parlamento ucraniano de cancelar leyes que endurecían las sanciones contra quienes provocan desórdenes en las protestas públicas.

La Asamblea Parlamentaria del Consejo de Europa amenazó con suspender los poderes de Ucrania en Estrasburgo si se actúa de manera violenta contra los manifestantes.

Ante estas preocupaciones, el presidente ruso, Vladímir Putin, expresó en Bruselas que cuando la comunidad internacional insta a Yanukóvich a actuar de manera civilizada, debe prestar atención a la necesidad de que sus oponentes lo pongan también en práctica.

Fuentes oficiales confirmaron el retorno a Ucrania de la portavoz del Departamento de Estado estadunidense, Victoria Nuland, a poco más de 1 mes de su visita anterior, cuando Washington prepara un paquete de sanciones contra Kiev, según se informó.

A Kiev, la exrepresentante estadunidense ante la Organización del Tratado del Atlántico Norte entre 2005 y 2008, llega para reunirse con funcionarios, líderes de la oposición, representantes de la sociedad civil y hombres de negocios.

La funcionaria de Estados Unidos insiste en el respaldo a un nuevo gobierno y un plan de acción que coloque a Ucrania en la vía de satisfacer “las aspiraciones del pueblo de democracia, respeto a los derechos humanos, integración europea y crecimiento económico”, según una nota del Departamento de Estado, citada en la televisión.

Reconocida por sus posiciones abiertamente contrarias a los puntos de vista del Kremlin y favorables a la ideología sionista, Nuland estuvo en Kiev en diciembre y fue a Maidán a respaldar a los manifestantes antigubernamentales.

Su nueva visita coincide con el anuncio de que la Casa Blanca prepara un paquete de sanciones financieras contra Ucrania que afectarían tanto a funcionarios gubernamentales como a líderes opositores de la república exsoviética.

La iniciativa puede aprobarse si las partes en conflicto no alcanzan un acuerdo negociado y la violencia en esa nación se intensifica, según medios de información.

El vicepresidente estadunidense, Joseph Biden, presionó por vía telefónica al menos en tres ocasiones en las últimas semanas al mandatario ucraniano Yanukóvich para que aceptara formar un gobierno afín a los intereses occidentales.

Se suman a esas presiones estadunidenses la anterior visita a Kiev de Nuland y de los senadores John McCain (republicano) y Chris Murphy (demócrata) en diciembre, quienes también ratificaron su apoyo al bando antigubernamental en Maidán.

Al intervenir recientemente en la Conferencia Internacional de Seguridad de Múnich, en Alemania, el canciller ruso, Serguéi Lavrov, criticó la injerencia de Estados Unidos y sus aliados europeos contra las autoridades legítimas de Ucrania.

Nadie aquí rechaza la ocupación de edificios del gobierno, ataques sumamente violentos a la policía o la participación de grupos racistas y antisemitas en las manifestaciones, denunció el jefe de la diplomacia del Kremlin.

 

 

Contralínea 373 / 17 al 23 de febrero de 2014

 

 

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