Autor:

Sólo en 2013 más de 500 niños murieron en Estados Unidos por heridas provocadas por armas de fuego. La mayoría de los menores fueron impactados en sus propias viviendas o en las de familiares y amigos. A pesar de estas estadísticas y de las matanzas que de manera recurrente se presentan en ese país, poco se ha hecho para regularizar y limitar la venta y posesión de armas. Los poderosos dueños de la industria armamentista mantienen una permanente campaña publicitaría a favor de la ausencia de una reglamentación que ponga coto a la venta masiva de armas, entre las que se incluyen fusiles de asalto exclusivos de las Fuerzas Armadas en la mayoría de las naciones

Luis Brizuela Brínguez/Prensa Latina

Una política federal para el control de armas en Estados Unidos se mantuvo en 2013 como un reclamo insoluble, a pesar del triste recordatorio de la masacre en Newtown, Connecticut, donde murieron, en 2012, 26 personas, entre ellas 20 niños.

La iniciativa para regular el mercado de armamento sigue estancada en el pulso entre quienes exigen mayores restricciones para usarlas y los que enarbolan el derecho consagrado en la Segunda Enmienda de la Constitución para su tenencia.

El 14 de diciembre de 2013, en vísperas del primer aniversario de la matanza en la escuela Sandy Hook, el presidente Barack Obama llamó a ciudadanos y políticos a respaldar leyes más estrictas para el control de armas y a buscar el desarrollo de un mejor sistema de salud mental.

A juicio del mandatario, la nación debe avanzar un buen trecho para mantener a los individuos potencialmente peligrosos alejados de las armas de fuego, accesibles en el mercado estadunidense con escasos controles.

Para muchos, la matanza en Connecticut constituyó un punto de viraje para que una gran cantidad de estadunidenses se replanteara la necesidad de un mayor control en la venta y posesión de armas, en una nación donde se estiman más de 300 millones de estos artefactos en manos de particulares.

Fue un momento crítico para muchos padres, aseguró Kim Russell, directora nacional de comunicación de Moms Demand Action for Gun Sense in America, una organización no gubernamental de madres que piden un control adecuado de las armas, surgida tras el tiroteo de Newtown.

“Ahora que despertamos y somos conscientes de la epidemia de violencia armada en el país, no sólo con los tiroteos masivos, sino con los tiros que cada día matan a casi ocho niños y adolescentes, no vamos a quedarnos callados con este tema”, afirmó Russell en declaraciones reproducidas por la cadena televisiva británica BBC Mundo.

Tras la masacre de diciembre de 2012, las iniciativas respecto al acceso a distintos tipos de armamento parecieron cobrar impulso, al tiempo que hizo reflexionar a los políticos en Washington y donde el propio Obama trató de impulsar legislaciones regulatorias. Casi todos los estados promulgaron, por lo menos, una nueva ley al respecto, la mayoría de ellas aprobadas en territorios controlados por los republicanos, y de las cuales, casi dos terceras partes buscaron reducir las restricciones y ampliar los derechos de los propietarios de armas, tal como mostraron varios gráficos publicados por el diario The New York Times.

Aquellos proyectos que apoyan aumentar las restricciones sobre el uso y propiedad de las armas vieron la luz en la mayoría de los estados, donde la mayoría del Poder Legislativo estatal y diputados en el Congreso federal es demócrata.

Aunque la Casa Blanca anunció recientemente la entrega de 100 millones de dólares para financiar nuevos proyectos de rehabilitación mental relacionados con tiroteos masivos, la verificación de antecedentes penales para la venta de armas, la prohibición para comercializar armas de asalto y otras medidas solicitadas por la administración, permanecen como asignatura pendiente.

El optimismo cedió paso gradualmente a la decepción, luego de que en abril pasado el Senado analizara una medida bipartidista para expandir los controles de antecedentes sobre todas las ventas de armas a nivel privado, y tras un intenso cabildeo, la enmienda fuera derrotada por seis votos.

A juicio de analistas, el tema del control se mantiene estancado en el Senado debido a los fuertes aliados con que cuenta el poderoso lobby de la Asociación Nacional del Rifle (NRA, por su sigla en inglés), entidad con unos 5 millones de afiliados y defensora del derecho a poseer armas tanto para la defensa personal como para actividades recreativas.

El líder de la mayoría del Senado, el demócrata por Nevada, Harry Reid, explicó que no renunciará a la legislación sobre la verificación de antecedentes.

Incluso, varios legisladores demócratas reconocen que el movimiento hacia grandes reformas federales sobre el control de armas se encuentra en un punto muerto, al menos por ahora, comentó por su parte el diario The Hill, especializado en temas del Congreso.

“Si el sentido común no nos lleva a adoptar una legislación sobre armas como resultado de los sucesos en Newtown, donde 20 niños perdieron la vida, entonces nada lo conseguirá”, opinó el representante demócrata por Maryland, Elijah Cummings.

El 8 de diciembre, el Senado dio luz verde a una iniciativa que prohíbe la fabricación, venta o tráfico de armas de fuego no metálicas que pueden evadir los equipos de detección, considerada por expertos como el principal esfuerzo del Congreso en 2013 relacionado con el control de armamento.

Una semana antes la medida fue avalada por la Cámara de Representantes.

No obstante, el tema del control armamentístico es usado por los más conservadores y la NRA para manipular a la opinión pública y poner coto a cualquier legislación que pueda limitar su posesión, teniendo en cuenta el amparo constitucional para portarlas y usarlas en defensa propia.

Erich Pratt, portavoz del grupo Dueños de Armas en Estados Unidos culpó a los demócratas de querer impulsar iniciativas demasiado restrictivas para disponer de pistolas y rifles, “algo que no es bien visto en nuestro país”, reconoció.

Pratt argumentó, además, que reforzar la verificación de antecedentes penales no impedirá que las armas sigan fluyendo hacia las manos de asesinos.

Ciudadanía continúa dividida

Semanas atrás, un sondeo de la cadena televisiva CNN mostró que el 49 por ciento de los estadunidenses favorecen un control de armas más estricto, mientras que el 50 por ciento se oponen a ello.

El apoyo ha caído seis puntos desde enero, cuando el 55 por ciento de las personas respaldó restricciones más severas, según la investigación.

Mientras prosigue estancado el debate, la lista de niños fallecidos por el impacto de bala en Estados Unidos se alarga y se convierte en un drama silencioso que apenas analizan los grandes medios de comunicación en la nación norteña.

De acuerdo con datos de la Academia Estadunidense de Pediatría (AAP, por su sigla en inglés), siete niños mueren diariamente por impactos de bala.

La revista estadunidense de tendencia liberal Mother Jones subrayó que desde el tiroteo de Newtown, al menos 194 menores de 12 años perdieron la vida, al ser baleados, a nivel nacional. La mayoría de los niños (103) fallecieron en homicidios, mientras que 84 murieron en accidentes.

Encontró que 127 de ellos, más del 65 por ciento, perdieron la vida en sus propias casas, mientras que decenas de ellos más lo hicieron en casas de familiares o amigos.

Recientemente, dos médicos de la ciudad de Boston analizaron las bases de datos de 36 millones de ingresos pediátricos en los hospitales del país, y encontraron que unos 500 infantes murieron en 2013 por heridas de bala, lo que supone un aumento de un 60 por ciento en la última década.

Según uno de los autores del informe, el cirujano Arin Madenci, los estados con mayores porcentajes de tenencia de armas por hogar son propensos a tener índices superiores de niños alcanzados por proyectiles.

Ello llevó a la AAP a reclamar legislaciones más estrictas para la venta y la tenencia de armas.

Aún así, resultan disímiles y cuestionables las propuestas para enfrentar este flagelo.

Tras los sucesos de Sandy Hook, la NRA propuso armar a más adultos para proteger a los niños de pistoleros perturbados o de asaltos en su propia casa, una opinión cuestionada por expertos consultados por BBC Mundo.

Para Josh Sugarmann, director ejecutivo del Violence Policy Center (VPC), una organización no gubernamental con sede en la capital estadunidense, la causa de las altas cifras de muertes por bala se debe al fácil acceso a las armas.

“Si no tienes antecedentes penales y tienes ambición y una tarjeta de crédito, en este país puedes crear tu propio ejército con el fácil acceso que hay a las armas”, lamentó.

De igual forma, el experto alertó sobre la urgencia de vigilar la publicidad de armas destinadas a menores.

Una de las compañías envuelta en el centro de la polémica es Crickett Firearms, que este año lanzó el eslogan “Mi primer rifle”, donde promocionó armas de colores adaptadas a los más pequeños.

Tras la muerte de un chico con uno de sus rifles, la empresa se vio obligada a retirar de su página en internet imágenes promocionales de niños empuñando armas.

A juicio del director del VPC, la posesión de armas por parte de menores debería estar prohibida por una ley federal.

 “Creemos que el criterio de tenencia [de armas] no debería encajar con el criterio de mercado. No se debería poder poseer estos artefactos hasta los 18 años para las escopetas y hasta los 21 para las pistolas”, opinó.

 

 

    Contralínea 370 / 27 de enero al 3 de febrero de 2013