Autor:

Yo la amé a usted: pero el amor que aún pudiera ser/No se extinguió en mi alma todavía./Pero ojalá no vuelva éste a preocuparla/No quiero entristecerla yo con nada./La amé en silencio, la amé sin esperanza/Y tímido o celoso: atormentado./La amé tan cariñoso, tan dulce, tan sincero/Como Dios quiera la vuelvan a querer

Alexander Serguiévich Pushkin

A través de un mutuo amigo, ambos compañeros de secundaria y bachillerato en nuestro pueblo sonorense, quien firmaba aquellos poemas adolescentes como Kardos (en alusión a esas plantas de hojas espinosas), me ha hecho llegar una más de sus recopilaciones de versos: Aviso: se busca musa con referencias, hoy ya con su nombre: Ismael Rubio Alcene, nacido en Álamos, municipio de los conciertos anuales de ópera. “Escribo para mí y para mis amigos”, dice la dedicatoria. Es un libro de apenas 50 páginas con 100 poesías. A la moda de mujeres y hombres que ya no quieren casarse: Alma, Beatriz, Lucía, Alicia, Marina… Y a su vez Ismael, Carlos, Luis, Manuel, Adolfo… Han vivido y sobrevivido a sus pasajeros amores de acuerdo con el “Amor-pasión, amor-gusto, amor-galantería, amor físico y amor por vanidad”, clasificados por el gran Stendhal en su novela Del amor. Y agrega: “sabrás que el amor-gusto es lo mismo que amor-galantería…”.

Son versos desgarradores, ya que nacen cada vez que una musa se va o lo abandona por otro amor-pasión. Por eso semejante título. Quiere –dice– una musa con referencias de que será leal, como requisito primero, que sea como una violeta, pero no como una rosa, no obstante que éstas tienen espinas como cardos. Es la historia de la búsqueda de la musa ideal, pero de carne y hueso, para amarla como se hace con el primer amor; y cuando la encuentra y le muestra las referencias: leal, hermosa, primaveral u otoñal, dispuesta al amor, a los besos, a la soledad… Todo no pasa de una simple aventura, que como aparece, desaparece.

Ávido lector de poesía, el autor ya radicado en Zacatecas –aunque siempre viajero– ha vertido poemas del desencanto y la esperanza de encontrar a la musa exclusiva, a la que ya no quiera cambiar. Sus versos me llevan a las páginas que juntos leíamos de Paul Verlaine: “¡Todo se ha marchado/y huyen los recuerdos de muertas primaveras/en los negros inviernos de todos los fracasos!”; y de Heine: “¡Oh, divina mujer!/Sus miradas nos dicen de feroces deseos:/ más sus labios curvados nos hacen la promesa, con dulce sonrisa/de inefables caricias e ignorados encantos”. Son versos trágicos por la búsqueda de un casi imposible, ya que no hay musa que no se esfume tras la inspiración que provoca.

El autor de este libro dolorosamente bello es profesor de literatura con licenciatura y maestría por la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Nacional Autónoma de México. En la primera página está como epígrafe: “Mira: el celoso abrazo y el espasmo más dulce… ¡No valen lo que un beso largo, aunque nos engañen!”. Y entre sus 100 poemas: “La vi llegar, volver, sentarse, hablarme/ligera y grave, irónica y atenta/ y yo sentí en mi alma ensombrecida/el alegre reflejo de toda ella”.

Ficha bibliográfica:

Autor: Ismael Rubio Alcene

Título: Aviso: se busca musa con referencias

Editorial: Cerro de la Bufa, 2013

*Periodista

 

 

 

Comments

comments