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Centro de Colaboraciones Solidarias

España tiene una deuda desmesurada según la Comisión Europea. Por eso revisará de nuevo su economía para verificar si las reformas laboral y de pensiones perpetradas son suficientes para disminuir el volumen de deuda pública. Entretanto, las elites económicas europeas, que controlan el tinglado político, insisten en imponer la austeridad fiscal que, en román paladín, son recortes presupuestarios sociales que violan sistemáticamente derechos humanos de la mayoría trabajadora ciudadana. Como es sabido, recortes en sanidad, educación, servicios sociales, pensiones… Y una persistente rebaja de salarios.

Recortar para ahorrar y reducir la deuda pública. Ésa es la vía que nos marcan. Pero la deuda es impagable. Pública y privada. Carlos Sánchez Mato ha escrito que “la economía española sufre un sobreendeudamiento superior a los 2.2 billones [de euros]”. Y Juan Torres señala que “la evidencia empírica muestra que la deuda pública no se ha disparado por gastos en educación, sanidad, cuidados o pensiones públicas”. Vicenç Navarro, por su parte, recuerda que en 2007 España tenía un superávit presupuestario del 2 por ciento del producto interno bruto (PIB), cuando el de Alemania era sólo del 0.2 por ciento. Pero 2 años después, el déficit público español era ya del 11 por ciento. No por aumento del gasto público y aún menos, social.

¿Por qué? El pago de intereses de la propia deuda más las cuantiosas ayudas a bancos y cajas de ahorro son la causa del aumento del déficit público español. Y las ayudas a grandes empresas más las continuas rebajas fiscales, hasta el año pasado, a la banca, empresas, corporaciones y grandes fortunas. A finales de 2012, las ayudas públicas totales a la banca y cajas sumaban 1.42 billones de euros, casi 88 mil millones en capital y el resto en avales y otras medidas, que se reflejan en los balances, para paliar la falta de liquidez.

Pero aún con el ilegítimo crecimiento de la deuda pública, ésta en España es el 22 por ciento de toda la deuda. Eduardo Garzón ha calculado que si el Banco Central Europeo hubiera prestado dinero al Estado al 1 por ciento de interés (como presta a bancos privados), la deuda pública española de 1989 a 2011 sería un 14 por ciento del PIB y no el 90 por ciento actual. Ergo, tres cuartas partes de deuda pública española son beneficio de compradores y especuladores de deuda soberana. Probablemente deuda ilegítima.

Así y todo, el mayor problema es la deuda privada. En España, un 68 por ciento del total de deuda. Deuda de banca, medianas y grandes empresas y familias. La de las familias, sólo la quinta parte del total. Sin embargo, el casus belli, el pretexto para cargarse el estado de derechos sociales es el exceso de deuda pública. Una vieja historia.

En las 3 últimas décadas del siglo XX, tras comprobar la clase capitalista que las dictaduras militares en América Latina no proporcionaban los beneficios esperados, encontró en la deuda pública un eficaz medio de dominio. Con la imprescindible y entusiasta colaboración del Fondo Monetario Internacional y del Banco Mundial, convirtió las deudas públicas en rentables cadenas y grilletes que permitían explotar a placer las naciones latinoamericanas.

Ajustes estructurales, devaluación salarial, destrucción de lo público, absolutismo de lo privado, violación de derechos sociales, fiscalidad regresiva… En América Latina se aplicó el mismo guión que sufre Europa desde 2009 y es preciso afrontar el saqueo social que ahora sufren los pueblos europeos. Pero sin olvidar que la deuda es impagable. Antes o después habrá que condonarla, reestructurarla y reducirla; deudas internacionales, de empresas y hogares. No hay otra.

En realidad se perdonan o reducen deudas desde hace siglos. Más cerca, en 1953, Alemania negoció en Londres su deuda con 22 países acreedores y les pidió su condonación. Esos países (entre ellos Grecia, por cierto) perdonaron la mitad de la deuda a los alemanes. Y la economía alemana pudo crecer con fuerza.

Mientras no se alcance esa inteligente lucidez, la Attac (Asociación por una Tasa a las Transacciones Financieras Especulativas para Ayuda a los Ciudadanos) propone que los bancos centrales europeos presten directamente a los Estados a bajo interés (como a los bancos) y se reduzca en la Unión Europea al 0 por ciento la prima del dinero prestado a los Estados en los mercados. Además de empezar a reducir la parte ilegítima de la deuda. Para hacerlo, sólo se necesita voluntad política, pero como no la hay, la ciudadanía tendrá que presionar una y otra vez.

*Periodista y escritor

 

 

 

 

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