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Por fin, los partidos políticos llegaron a un acuerdo y nombraron a sus aspirantes para llenar los cinco huecos de quienes salieron, incluido Sergio García Ramírez, renunciante desde julio pasado. En lugar de 70, aparecieron 64 ya que en algunos casos se coincidió en el nominado. Además, al parecer, los cinco que estuvieron en la convocatoria pasada, cuando se intentó llenar el lugar del mencionado García Ramírez, serán parte de los suspirantes.

Si bien los nombres se dieron por orden alfabético, para algunos observadores quedó muy claro que varios eran los preferidos de ciertas organizaciones. Y otros, como José Woldenberg, Juan Ramón de la Fuente, Diego Valadés, Mauricio Merino y Clara Jusidman, que se esperaba fueran incluidos, no aparecieron, lo que da una idea que hubo una negociación interna para evitar impugnaciones más adelante.

Esos cinco que se aludieron tienen nexos con la izquierda, ya que Juan Ramón, Diego y Clara han aparecido en reuniones y encuentros con esa facción.

Algo que también resultó extraño fue que los consejeros Lorenzo Córdova y María Marván no aceptaran que se dieran a conocer a los propuestos, lo que muestra el grado de opacidad que tiene ese tipo de procesos. Algo que recuerda el estudio de Deloitte, en el cual se dice que el Instituto Federal Electoral (IFE) es gastalón en exceso, hay duplicidad de funciones, asesores en grado extremo, no realiza bien sus cuentas y más. Análisis que llevó a una rabieta última al desprestigiado Leonardo Valdés Zurita, el malabarista expresidente de la agrupación electoral.

De los 64, 13 son mujeres. Algunas de ellas muy bien encaminadas, ya que tienen nexos importantes con el Estado de México, como la magistrada en aquella entidad Adriana Margarita Favela y la directora de juegos y sorteos de Gobernación, Marcela González Salas. Por lo tanto, la bendición de Los Pinos debe estar presente.

Otras dos féminas tienen apoyos diversos. Una, Norma Inés Aguilar, viene de trabajar con el magistrado presidente del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación, Flavio Galván; el caso es que ambos se vieron envueltos en un escándalo de corrupción. Mientras que Rosaura Ruiz, actual directora de la Facultad de Ciencias de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), y a quien se le candidatea para suplir al rector José Narro, aparece en las listas sorprendente y favorablemente.

También de esa casa de estudios son el exdirector de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales, Fernando Castañeda Sabido, institución que ha colaborado con el IFE en varias tareas, especialmente en asuntos de monitoreo, de preparación de trabajadores y de investigación. En tanto Álvaro Arreola Ayala, también profesor de dicha Facultad, ha sido consejero en el Estado de México y teórico de los procesos comiciales.

Sorpresa causó la inclusión de Mauricio Farah. Éste, quien fue un digno visitador de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (ya que investigó a fondo los asesinatos de 79 migrantes en San Fernando, Tamaulipas), fungía como secretario general de la Cámara de Diputados, sitio a donde llegaron las propuestas, por lo que al conocer la suya tuvo que renunciar ipso facto para evitar críticas de su relación con Manlio Fabio Beltrones.

Arturo Sánchez Gutiérrez y Horacio Gamboa Chabban han estado en el IFE. El primero como consejero, por lo que únicamente aspiraría a ser presidente de donde laboró; mientras que Gamboa fue director de Prerrogativas y Partidos Políticos, algo que no suena muy bien en momentos que se requiere otra visión.

Se supo que los panistas apoyaron a José Luis Vargas, que trabajó en la inútil Fiscalía Especializada para la Atención de Delitos Electorales; a Jacinto Silva, exmagistrado electoral en Guadalajara; Miguel Ángel Valverde, académico del Tecnológico de Monterrey; y a Santiago Nieto, profesor de la Universidad Panamericana.

En tanto, el Partido de la Revolución Democrática lanzó al expriísta Agustín Basave, hoy profesor en la Universidad Iberoamericana; al diplomático de carrera y ligado a Andrés Manuel López Obrador, Jorge Eduardo Navarrete; a Ciro Murayama, conductor de programas de TV UNAM, investigador de esa Universidad y ligado al grupo de Rolando Cordera, y a Adolfo Riva Palacio, expresidente del Tribunal Electoral del Distrito Federal.

Para Julio Hernández, autor de la columna Astillero, de La Jornada(12 de noviembre), nuevamente se trata de una cuotización entre partidos, que lejos de resolver los problemas electorales los complicará, ya que privará la “cerrazón”, el estilo “doblegado” de los consejeros y las malas artes de siempre.

Mientras entramos a un nuevo proceso en donde se renuevan las esperanzas, no obstante los malos augurios, únicamente el 37 por ciento de los mexicanos cree en la democracia, la cifra más baja de Latinoamérica, ya que en el Continente, la media es de 56 por ciento, al ser Venezuela en donde el 87 por ciento confía en esa forma de gobierno.

La satisfacción en esta manera de resolver los problemas políticos en nuestro país es únicamente del 21 por ciento, sólo por encima de Honduras. El 45 por ciento de los compatriotas dice que la democracia no debe tener partidos y 38 por ciento que es posible sin el Congreso (de la Unión). Es decir, una vez más las agrupaciones que ahora elegirán a los nuevos consejeros están prácticamente reprobadas.

Esto seguramente debido a la crisis que padecemos, ya que en la última encuesta del Instituto Nacional de Estadística y Geografía, 2.7 millones de aztecas están en el desempleo.

También sabemos que 34 por ciento de los encuestados dice que no ha tenido alguna ocasión para alimentarse y el 55 por ciento asegura que se ha quedado sin dinero para comprar comida. Estas últimas cifras son de la más reciente encuesta de Latinbarómetro.

Como vemos, llegarán cinco nuevos funcionarios a ganar enormes sumas de dinero, y millones se quejan de que no les alcanza ni para lo elemental

*Periodista

 

 

 

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