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Al menos 2.3 millones de niños británicos viven en la pobreza. Las cifras, dadas a conocer por un organismo oficial, pusieron al descubierto el fracaso de las políticas económicas llevadas a cabo por los sucesivos gobiernos conservadores y laboristas. El estudio también revela una estrepitosa caída en el poder adquisitivo, pues la mayoría de los niños pobres son hijos de personas que cuentan con un empleo

Luisa María González/Prensa Latina

 

En el Reino Unido unos 2.3 millones de niños viven en la pobreza, y aunque ésa es, por supuesto, una mala noticia, lo más grave es que dos tercios de ellos pertenecen a familias donde al menos un padre trabaja.

    Eso significa que en este país europeo, con el sexto producto interno bruto (PIB) más alto del mundo, algo no está funcionado bien en el mecanismo, según el cual trabajar es la vía de los ciudadanos para obtener un sustento digno.

 “El problema es que pese a tener una ocupación laboral, muchos padres sencillamente no obtienen la remuneración suficiente para salir de la pobreza”, indica el primer informe elaborado por la Comisión sobre Pobreza Infantil y Movilidad Social, instituida por el gobierno.

De acuerdo con el presidente de la Comisión, Alan Milburn, alrededor de 5 millones de británicos, principalmente mujeres, reciben ingresos por debajo del salario mínimo.

 “Son gente que está haciendo las cosas bien, van a trabajar para mantenerse por sí solos, protegen a sus familias, son luchadores y no unos holgazanes; sin embargo, son a menudo los olvidados del Reino Unido, y creo que necesitan urgentemente un nuevo acuerdo”, argumentó en declaraciones a la prensa.

El informe, elaborado tras una investigación de 9 meses, ha generado polémica en el país y suscitado varios pronunciamientos, incluso del viceprimer ministro, Nick Clegg.

En un artículo publicado en el diario Telegraph, Clegg abordó con especial énfasis los problemas de la movilidad social, la cual se refiere a la posibilidad de cada persona de mejorar sus estándares de vida a partir del trabajo y esfuerzo propios.

 “La movilidad social es también el deseo de cada padre de que su hijo sea mejor que ellos. Ciertamente, existe miedo en el país de que la crisis haya marcado el fin de 1 siglo de progreso en el que cada generación vivió mejor que la anterior”, señaló.

Por su parte, Enver Solomon, funcionario de la Oficina Nacional de la Infancia, consideró el informe como una llamada de atención para todos los partidos políticos en torno al hecho de que la nación vive una dramática polarización entre ricos y pobres.

En tanto, la oposición laborista no perdió la oportunidad de atacar al gobierno conservador y la secretaria en la sombra de Trabajo y Pensión, Rachel Reeves, señaló al respecto:

 “El poderoso informe muestra cómo los niveles de vida de las familias comunes son exprimidos y las divisiones sociales se profundizan a causa de un gobierno cuyas decisiones se dirigen a poner en primer lugar a unos pocos privilegiados”.

Pobreza infantil y desempleo juvenil: cifras alarmantes

Además de que la mayoría de los niños pobres tiene al menos un padre trabajador, se trata de un empleo de tiempo completo en el 75 por ciento de los casos, indica el informe, pese a lo cual esas familias siguen viviendo en la pobreza.

Igualmente, agregó, desde 2010 hasta la actualidad creció en 275 mil la cantidad de menores que viven en absoluta miseria.

A la luz de estas cifras, la Comisión aconseja al gobierno británico que puede despedirse de la meta trazada de eliminar la pobreza infantil para 2020.

El documento vaticina que ese objetivo no será alcanzado por un margen considerable, el cual puede llegar a ser de 2 millones de niños pobres.

Por otro lado, la Comisión también alerta sobre el problema del desempleo juvenil, aunque a nivel global la cantidad de desocupados ha disminuido.

Actualmente, casi 1 millón de jóvenes británicos de entre 16 y 24 años están desempleados, lo que representa el 40 por ciento del total de las personas sin ocupación laboral.

Casi la mitad de estos muchachos ha estado desempleado por 6 meses o más, agrega el informe.

La situación de pobreza en la infancia y las pocas posibilidades de acceder al mercado laboral en la juventud son dos indicadores que marcan los problemas de movilidad social en el Reino Unido, otro asunto sobre el cual advierte la Comisión.

 “Muchos padres temen que cuando sus hijos crezcan, tengan estándares de vida más bajos de los que ellos han tenido”, precisa.

Sobre la actuación oficial de cara a este panorama, el documento estima que el gobierno ha reaccionado de forma muy lenta.

 “Aunque vemos esfuerzos considerables para hacer de éste un país más justo, no creemos que el nivel de ese esfuerzo sea suficiente frente a las necesidades reales”, apunta.

La Comisión propone, ¿el gobierno actúa?

La lista de recomendaciones formuladas a partir de la investigación es extensa y se concentra principalmente en tres aspectos.

En primer lugar, apunta a poner fin al desempleo juvenil mediante estrategias como elevar las oportunidades de preparación profesional y de obtener mejores salarios.

Asimismo, propone impulsar una subida del salario mínimo como manera de hacer frente a la pobreza de los trabajadores, un asunto también concerniente a los empleadores.

Por último, sugiere ofrecer mejores servicios de orientación profesional, proporcionar incentivos a los profesores de escuelas con mayores dificultades y brindar ayuda a las familias de ingresos más bajos.

 “Tal como el gobierno se ha enfocado en reducir el déficit financiero del país –resume el informe– ahora es necesario redoblar esfuerzos para reducir nuestro déficit de justicia.”

¿Y qué opina el Ejecutivo sobre el asunto? El viceprimer ministro británico aceptó en el inicio de su artículo que las cifras mostradas son alarmantes e indican cuánto trabajo queda por hacer.

Sin embargo, su discurso poco a poco se tornó defensivo en evasión de responsabilidades, y cayó en la tradicional disputa política entre gabinete y oposición.

 “Yo acuso a la oposición laborista –afirmó– de haber dilapidado durante sus años en el poder la era de oro de nuestro país, y fue al llegar al gobierno cuando me di cuenta de este fenómeno.

 “Nuestra coalición ha enfrentado momentos difíciles, y no obstante, ha hecho mucho más para resolver estos problemas de largo plazo y para construir una sociedad más abierta que lo realizado por los laboristas cuando gobernaron en momentos de plenitud”, increpó.

Mientras laboristas y conservadores discuten sobre culpables, el Reino Unido sigue siendo el sexto país con mayor PIB del planeta, y el hogar de 2.3 millones de niños pobres.

 

 

   Fuente: Contralínea 361 / 17 de noviembre de 2013

 

 

 

 

 

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