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Estoy de regreso al libro de Lorenzo Meyer porque hay libros que merecen y exigen estudiarlos y razonar sobre la marcha de su relectura, para adentrarse en lo que el autor-investigador crea y que puede calificarse de clásico. Para decirlo de la mano de María Moliner (Diccionario de uso del español): clásico es toda creación del pensar, querer y sentir “del espíritu humano en que la razón y el equilibrio predominan sobre la pasión o la exaltación”.

En Nuestra tragedia persistente. La democracia autoritaria en México, Meyer logra un análisis exacto del pasado-presente sobre las políticas públicas y sus incidencias en la vida de nuestra trágica y a veces dramática nación; estudiando la metamorfosis de nuestra realidad con un factor común: el autoritarismo de los gobernantes que casi siempre incurren en el mal gobierno. Y aborda la cultura de los mexicanos como pueblo-sociedad, sus gobiernos, su economía y lo social: pobreza, desempleo, concentración de la riqueza, marginación indígena, dirigentes y politiquillos corruptos, instituciones desgastadas, abuso de funcionarios, servilismo proestadunidense, saqueo de recursos públicos, etcétera.

No son sus revoluciones (1810,1954-1957, 1910), sino los motines de sus dirigentes tras el botín lo que inducen a zozobrar la nave estatal. Este libro es el vigía que señala la tierra a la vista para alcanzarla y deshacernos del autoritarismo del timonel, y quien vislumbra cómo navegar, arriando el trapo pirata de la autocracia política y económica, para izar la bandera de la democracia-republicana. Para que el pueblo-remero sea conducido a su beneficio. Meyer suelta las amarras históricas con el conocimiento a fondo de nuestra historia. Entre sus siete capítulos están: “Conceptos y definiciones”, “La clase política”, “Los movimientos sociales”, además de un índice analítico, una nota y el índice bibliográfico. Parafraseando a Robin G Collingwood, Meyer sabe que la “historia es una palabra griega que quiere decir investigación”; y que el historiador tiene que recrear el pasado para buscar soluciones y (con Al Smith), “resolver los problemas de la democracia con más democracia”. Y no con más autoritarismo, como lo hace la clase dirigente del país. Ahora con una alternancia amañada y cerrándole el paso a la oportunidad de centro-izquierda.

El neoliberalismo económico ha apuntalado al autoritarismo político. Por eso Meyer nos ofrece el postulado de “asimilar las experiencias pasadas y recientes [para] volver a pugnar por el cambio político efectivo, democrático” y para la defensa constitucional de las conquistas del poder del pueblo como democracia directa y contrapeso de la democracia indirecta. En el capítulo “Autodeterminación y petróleo”, hace una defensa nacionalista contra la mano visible de los neoliberales (Christian Laval y Pierre Dardot, La nueva razón de mundo: ensayo sobre la sociedad neoliberal, editorial Gedisa), que insisten en revertir la expropiación petrolera de 1938, con la mira puesta en su privatización. Es un clásico sobre las políticas públicas del autoritarismo que persisten en querer resolver los problemas del autoritarismo con más autoritarismo.

Ficha bibliográfica:

Autor: Lorenzo Meyer

Título: Nuestra tragedia persistente. La democracia autoritaria en México

Editorial: Debate, 2013

*Periodista

 

  Fuente: Contralínea 361 / 17 de noviembre de 2013