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Felicita a Contralínea

Agradezco la información veraz, analítica y precisa que ofrecen. Es lo que todo lector interesado en lo que ha sucedido y sucede en México debe saber. Reconozco que practican realmente el periodismo, profesión de alto riesgo en nuestro país. Ustedes practican con lealtad la labor de informar al pueblo. Saludos y adelante, compañeros informadores del pueblo libre de conciencia. Un abrazo.

Vicente G Rodríguez

Denuncian agresiones contra luchadores sociales

A los medios de comunicación nacional e internacional; a las organizaciones sociales, hermanas y solidarias; a los organismos defensores de los derechos humanos; a la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación; al pueblo de México:

La configuración del Estado policiaco-militar con el paramilitarismo como parte inherente de la política represiva en nuestro país ha sido la característica del régimen actual; obedece al fortalecimiento del Estado en los cuerpos represivos no como fin último, sino como necesidad de la oligarquía nacional y extranjera para salvaguardar la propiedad privada de los medios de producción que están en sus manos, fenómeno que se nos ostenta como fetiche para resguardo de la integridad física y sicológica del pueblo.

Policías, militares y paramilitares conforman la estructura punitiva, represiva y ejecutora de asesinatos políticos y comunes de manera extrajudicial, desapariciones forzadas, hostigamiento, acoso y persecución a disidentes del régimen, luchadores sociales y defensores de los derechos humanos. En la geografía mexicana, todos los crímenes de Estado se deben al actuar abierto y encubierto de la estructura represiva. Situación que padecen muchos luchadores sociales y activistas que han denunciado el hostigamiento y la represión de la que han sido objeto en estos últimos meses.

Cabe mencionar que en estos momentos el gobierno de Enrique Peña Nieto ejecuta una cacería de luchadores sociales, de inconformes, del pueblo que ha salido a manifestarse; también se efectúa una política de persecución y asesinatos selectivos en contra de luchadores sociales que se han mantenido en la lucha política.

Han sido ésos los casos de nuestro compañero Juan Sosa Maldonado, representante de la Organización de Pueblos Indígenas Zapotecas en Oaxaca: han atentado contra su vida en diferentes ocasiones en estas últimas fechas, así como recibido amenazas de muerte, acoso e intimidación policiaca toda su familia.

Pretenden realizar lo mismo que con nuestra compañera Rocío Mesino Mesino, representante de la Organización Campesina de la Sierra del Sur, del estado de Guerrero, asesinada el 19 de octubre pasado por mercenarios y paramilitares, de quienes en distintos momentos denunció el hostigamiento y acoso policiaco en su contra.

Denunciamos que el acoso, persecución, atentados y asesinatos mencionados son parte de una campaña de limpieza social en contra del Movimiento Democrático Independiente y de toda disidencia; no descartamos que en las demás entidades donde nuestro Frente Nacional de Lucha por el Socialismo (FNLS) tiene presencia, se susciten detenciones y asesinatos extrajudiciales o desapariciones forzadas como táctica de la guerra de baja intensidad aplicada de manera recurrente hacia el pueblo por parte de los gobiernos federal y estatales.

De tales acontecimientos los responsables son: Enrique Peña Nieto, Gabino Cué Monteagudo, Ángel Aguirre Rivero y los gobiernos estatales en turno; también responsables de la integridad física y sicológica de cada uno de los que militamos en el FNLS y aquellas organizaciones que han mantenido la coordinación con nuestro proyecto político.

Dirigimos nuestras voces a los organismos defensores de los derechos humanos nacionales e internacionales a estar atentos al desarrollo de los siguientes acontecimientos en nuestro país, con relación al clima represivo, mismo al que el gobierno federal ha reiterado en distintas ocasiones recurrir.

Llamamos al mismo tiempo a las organizaciones sociales, populares, hermanas, a solidarizarse en cualquier momento y a pronunciarse por la represión en curso hacia el conjunto del movimiento popular.

Atentamente

Frente Nacional de Lucha por el Socialismo

En defensa de los presos políticos libios

Nos dijeron que había una “primavera” en Libia y que la gente reclamaba libertades. Pero nunca habíamos tenido noticias de ningún libio que huyera en patera ni se ahogara en el Mediterráneo.

Realmente era difícil que en un país con conquistas sociales muy superiores a la media europea, la gente escapara buscando una vida mejor. Porque en Libia no sólo había pleno empleo, sino que además se habían creado 2 millones y medio de puestos de trabajo para extranjeros. Y todo libio, por el hecho de serlo, tenía una paga del gobierno y vivienda como derecho constitucional, y no pequeña, sino de una media de 150 metros cuadrados; medicina universal y gratuita; enseñanza sufragada por el Estado en todos los niveles; teléfono fijo gratis, así como la luz y el agua… Libia tenía el mayor índice de desarrollo humano de toda África, según datos de la propia Organización de las Naciones Unidas (ONU). ¿Cómo iban a marcharse los libios?

Por eso nos extrañó tanto que la gente se rebelara contra un gobierno que les daba de todo.

Pero no fue tan fácil para las potencias coloniales hacerse de Libia, un país grande en extensión pero con menos de 6 millones de habitantes. Cuarenta y ocho países tuvieron que unir sus ejércitos al de la OTAN (Organización del Tratado del Atlántico Norte) para destruir Libia, para arrasar Libia, para asesinar a 260 mil libios y expulsar del país a 2 millones, para acabar con el Estado libio que tanto había costado poner en marcha partiendo de cero; para que retornara la British Petroleum y se llevara, como hiciera Estados Unidos, más de 200 mil millones de dólares de los bancos libios; para apoderarse de sus reservas de oro, su petróleo, su agua… Claro que el reparto no fue para todos, sino sólo para el lobby anglo-franco-judeoestadunidense.

Libia fue atacada pese a que la Resolución 1973 del Consejo de Seguridad de la ONU prohibía expresamente entrar en guerra, dar un golpe de Estado, invadirla… Las democracias occidentales no juegan limpio. Actúan como una banda armada.

Tras la farsa de unas elecciones en las que no se permitió la votación a la mitad de la población, Estados Unidos impuso un gobierno títere de doble nacionalidad: estadunidense y libia, tan rechazado, que sus miembros viven fuera de Libia. Ahora piden ayuda a la OTAN porque se sienten amenazados por las tribus libias, es decir, por el pueblo libio, por los dueños y soberanos de Libia.

Además, este gobierno títere, que practica la tortura y las “desapariciones”, que ha robado y saqueado los bienes de miles de libios, que ha dado leyes con base en las cuales no pueden trabajar en la administración los funcionarios que ejercían antes del golpe de Estado: médicos, maestros, profesores de universidad, etcétera (en consecuencia han cerrado universidades y centros de enseñanza), que ha llenado el país de bandas armadas dedicadas al terror y a la exportación del mismo a otros países (como Siria, Mali, Egipto, Túnez), ahora pretende también ejecutar vilmente a los presos políticos que todavía están en las cárceles, como Abuzid Dorda, un hombre muy querido que fue embajador de Libia ante la ONU, al que arrojaron al vacío desde el tejado de la cárcel y sobrevivió gracias a la intervención del Comité Internacional de la Cruz Roja; Saif al Islam Gadafi, hijo del coronel, que fue torturado y encarcelado; o el exprimer ministro libio, al Baghdadi Ali al Mahmudi, extraditado desde Túnez, y también encarcelado y torturado, por mencionar algunos de los 31 presos políticos ahora en el objetivo. Pero se calcula que la cifra de presos políticos en Libia asciende a 16 mil.

Desde el colectivo internacional Ojos para la Paz, hacemos un llamamiento a la humanidad y a la cordura en defensa de los presos políticos libios para los que pedimos la inmediata liberación, ya que no han cometido delitos de sangre y sólo se les acusa de haber pertenecido o haber colaborado con un gobierno que repartía las rentas del petróleo y atendía las necesidades del pueblo libio.

Purificación González de la Blanca

Ojos para la Paz

 

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