Historia de películas, mafia y sexo

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Como reverso del republicanismo-democrático contenido en Las décadas de Tito Livio o la Historia de Florencia, El príncipe del ilustre florentino Nicolás Maquiavelo es la teoría y práctica que llevan a cabo las autocracias. La nueva versión de esta obra sería El Padrino, de Mario Puzo, que explora las mafias italianas, estadunidenses y de América Latina, de Pablo Escobar al Chapo Guzmán. Los Vito Corleone de la Cosa Nostra se han apoderado del tráfico de las drogas y, con los millonarios del mundo, son dueños de fortunas superiores a los Bill Gates y Carlos Slim, para competir contra los gobiernos por la supremacía territorial, control bancario, generación de empleo y hasta obras sociales. El director de cine Francis Ford Coppola lo llevó al cine en tres filmes que protagonizaron Marlon Brando, Robert de Niro y Al Pacino, marcando una época en la década de 1960.
 
Se han editado historias sobre el mundo cinematográfico contemporáneo, como la Enciclopedia de los Oscar, de Conrado Xalabarder; La ciudad de las redes: retrato de Hollywood en los años 40, de Otto Friedrich; o de Augusto M Torres, El cine norteamericano en 130 películas y El cine italiano en 100 películas. Ahora, el periodista Peter Bart, ejecutivo cinematográfico durante 17 años, periodista y productor en Paramount Pictures y Metro Goldwyn Mayer, ha escrito el libro Infamous players: una historia de películas, mafia (y sexo); donde analiza la producción de la Paramount, una de las empresas más poderosas de Hollywood entre 1967 y 1975. Son una especie de memorias de su estancia en la empresa donde se logró El padrino, con múltiples vicisitudes políticas, económicas y presiones de Kissinger (a quien “envenenaron” con veladas en compañía de bellas mujeres).
 
“Cuatro años después, en el que quizá fuera el momento clave de mi odisea en la Paramount, me encontré […] después de una tortuosa fase de reproducción, El padrino, que iba a empezarse a rodar en Nueva York. La suerte del legendario estudio estaba en manos de Francis Coppola y de su indecisa estrella Marlon Brando. Los jerarcas de la casa madre de la Paramount, Gulf & Western, no ocultaban el escepticismo que les inspiraba el proyecto. Los representantes de la comunidad italiana de Nueva York [lo] compartían […] puesto que creían que la película iba a dar una mala imagen de ellos, y estaban haciendo sentir su postura de diversas maneras. Una amenaza de bomba había obligado a evacuar la sede de Gulf & Western […] Roberto Evans había recibido una llamada amenazante. Una comisión de un grupo italoamericano [exigía] leer el guión, y miembros de las familias mafiosas más destacadas […] querían participar en el proceso de casting […]. Henry Kissinger, el primer asesor de Nixon, le estaba reclamando prudencia sobre el filme”.
 
Con 14 capítulos traducidos por Rocío Valero y una serie de fotografías, es un libro por demás fascinante. El capítulo seis, “Modus sexualis”, es extraordinario, con sus referencias al Trópico de cáncer, del novelista Henry Miller; El último tango en parís, de Robert Alley, y Garganta profunda. Y la más atrevida película pornográfica: Amenaza en la sombra, con la memorable actuación de Julie Christie, donde la ostentación del sexo ya no era una opción, sino un mandato.
 
Ficha bibliográfica:
 
Autor: Peter Bart
Título: Infamous players: una historia de películas, mafia (y sexo)
Editorial: T&B editores, 2012
 
*Periodista
 
 
Fuente: Contralínea 357 / octubre 2007