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El pasado 10 de septiembre, las 73 organizaciones mexicanas que conforman la Red Nacional de Organismos Civiles de Derechos Humanos Todos los Derechos para Todas y Todos (Red TDT) recibieron en la Universidad Alcalá de Madrid el V Premio Rey de España en Derechos Humanos. El premio se otorga bienalmente y cabe destacar que, entre las 55 candidaturas internacionales postuladas, el jurado decidió otorgarlo por unanimidad a la Red TDT de México. El galardón es desde luego un referente en los reconocimientos en derechos humanos, pero, más allá de ello, permite visibilizar el trabajo de las organizaciones defensoras de derechos humanos a nivel internacional, y potenciar su presencia y voz crítica entre muchos países. Hace visible también la lucha que día a día realizan hombres y mujeres para defender la dignidad humana mediante la defensa y promoción de distintos derechos. A casi 1 año de la entrada del gobierno de Enrique Peña Nieto, la situación de los derechos humanos en el país no ha mejorado. Claro ejemplo de ello es la nueva jurisprudencia de la Suprema Corte de Justicia de la Nación que limita indebidamente los derechos humanos estipulados en la normativa internacional si estos llegaran a contradecir algún precepto de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos. Un hecho que ciertamente representa un grave retroceso y hace preguntarse dónde quedó el logro de la reforma constitucional en materia de derechos humanos de 2011; o la serie de reformas propuestas que en algunos puntos atentan contra los derechos de la población y de la nación, y la crisis generalizada de violencia y seguridad que permanece en el país. Sin embargo, las ambiciosas campañas publicitarias que han emprendido tanto el gobierno federal como los gobiernos de los estados para maquillar la imagen de la violencia no serán suficientes para borrar de la gente la herida que le ha sido infligida.

Frente a este panorama nada prometedor, el colectivo de organizaciones agrupadas en la Red TDT sigue trabajando para construir un país diferente. Y no obstante la adversidad y los obstáculos que enfrentan los grupos y las personas que la integran, México sigue siendo un país afortunado por contar con gente que trabaja por la defensa del medio ambiente y los recursos naturales, o que enfoca su labor en apoyo a comunidades indígenas para proteger sus tierras y sus territorios. Gente también que acompaña a las familias de las personas desaparecidas en el tortuoso camino por encontrarlas, y en su lucha por la verdad y la justicia, así como en la lucha contra la impunidad en los casos de feminicidios; o bien organizaciones que están junto a las mujeres en su esfuerzo por erradicar las violencias que padecen, buscando además nuevos modelos de relaciones entre géneros, intentando superar el sistema patriarcal opresor.

Es de suma importancia mencionar también los esfuerzos de otras que promueven los derechos humanos de las juventudes, procurando empoderarlas, para que puedan defenderse contra la criminalización y la discriminación. Y la labor sostenida por diversos colectivos en la defensa de presos políticos, en las denuncias de tortura, de detenciones arbitrarias o de ejecuciones extrajudiciales. O bien la fortaleza que otras tienen en la defensa de los derechos de las personas migrantes, ya sea en albergues, o documentando y defendiendo jurídicamente sus casos. Sin olvidar el posicionamiento para exigir el reconocimiento de los derechos de las poblaciones callejeras, o el acompañamiento a trabajadores y sindicatos en la exigencia de sus derechos laborales. Debe mencionarse igualmente la denuncia de la explotación sexual y la trata de personas, o la necesaria promoción de los derechos sexuales y reproductivos, así como la exigencia de los derechos de las niñas y niños, los de las personas adultas mayores, o los de las personas con discapacidad. Sin dejar de subrayar la lucha contra los efectos negativos de la minería, o la denuncia del incremento de la criminalización de la protesta social. Y aquí cabe preguntarse: ¿desde cuándo señalarle sus faltas al Estado se ha convertido en México en un delito?

Estas personas y estos temas son sólo un corto abanico de la inmensa labor que llevan a cabo las organizaciones que son parte de la Red TDT. Son personas y grupos que están dejando huella en la historia del país, aunque no vayan a ser mencionadas en los libros de historia. No está por demás recordar que muchas de ellas han sido blanco de ataques descalificativos de su labor, y ello porque en muchas ocasiones apuntan hacia la autoridad o institución que está siendo omisa o cómplice en las violaciones de los derechos humanos. Y qué mejor que existan colectivos que sigan su camino de lucha y de esperanza en un México que ha quedado manchado con sangre, y con gobiernos que no se comprometen seriamente con los derechos humanos.

Con presencia en 20 estados de la República, y algunos con más de 20 años de existencia, los grupos y colectivos que integran la Red TDT se mantienen firmes en continuar por convicción su lucha, pero sobre todo por el interés de colaborar en la construcción de un país más habitable para todas y todos, no obstante la adversidad y la impunidad con las que intentan acallar su voz. Este V Premio Rey de España de Derechos Humanos es un reconocimiento a la articulación de las organizaciones de derechos humanos en México y a sus esfuerzos conjuntos por defenderlos y promoverlos en el país, pero también a un espacio de convivencia, análisis, solidaridad y apoyo entre defensores y defensoras de derechos humanos.

No basta un reconocimiento en el nivel internacional. Es urgente un reconocimiento nacional para quienes han elegido como compromiso de vida la defensa de la equidad, la justicia, la libertad, al final de cuentas la

 

*Filósofo, sociólogo y teólogo; director del Centro de Derechos Humanos Fray Francisco de Vitoria, OP, AC

 

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 Contralínea 354 / lunes 30 de septiembre / domingo 6 de octubre de 2013

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