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Diez proyectos de explotación de crudo soportarán el 80 por ciento de la producción mexicana durante el actual sexenio, según un documento de circulación restringida de la Subdirección de Planeación de Pemex Exploración y Producción. Fechado en marzo de este año, dibuja la verdadera situación de la rama de exploración y producción, misma que contrasta con las fantasías respecto a la posibilidad de continuar el derroche de hidrocarburos con gasolinas, gas y tarifas de luz baratas, que implican sobreoferta.

Presentamos los 10 proyectos en la ilustración 1. Como puede verse, por el número de proyectos y por el potencial de algunos de ellos, Tabasco se convertirá en el nuevo centro de gravedad de la extracción aceitera. Seis de los 10 principales proyectos se ubican en esa entidad o frente a sus costas.

El llamado Crudo Ligero Marino aportará en promedio 133 millones de barriles diarios durante el lapso 2013-2017.

Fue iniciado en 2003, durante la administración del ingeniero Raúl Muñoz Leos, por lo que ha acumulado 10 años de desarrollo. La Subdirección de Planeación estima que en el presente sexenio inicie su declive.

La caída esperada de la producción de ese renglón de Crudo Ligero Marino no expresa agotamiento de los recursos en el litoral de Tabasco, sino que es resultado de las manipulaciones de Petróleos Mexicanos (Pemex) para conseguir financiamientos, al presentar a la banca internacional sus actividades en la modalidad de “proyectos” con rentabilidad asegurada. El siguiente proyecto se ha iniciado prácticamente adyacente al anterior: es el desarrollo del complejo Tsimin-Xux, con más de 100 mil barriles diarios en promedio durante el mismo periodo 2013-2017, lo que lo define como un complejo gigante. De verificarse las proyecciones, sería el primero de esta categoría que Pemex emprende en los últimos 25 años. Podemos adelantar cierto escepticismo sobre tan elevado potencial, pero es innegable que es un proyecto importante por su volumen.

Los campos Tsimin y Xux son típicas criaturas de las nuevas tecnologías de la geofísica y de la perforación petrolera. Se ubican en un tirante de agua de unos 25 metros, casi en la desembocadura del Río San Pedro, en el Puerto de Frontera. Es decir que son muy someros y cercanos a la costa. Esa área había sido repasada por las herramientas de prospección una y otra vez durante medio siglo. ¡Quién iba a pensar que ahí estaban escondidos, ocultos entre diapiros, como se denomina a ciertos cuerpos salinos, esos importantes yacimientos!

 

 

A la fecha opera sólo una plataforma construida por ICA (Ingenieros Civiles Asociados). En enero pasado en Houston, Texas, se celebró la noticia de que Pemex había otorgado el primer gran contrato petrolero: la construcción de otra plataforma de producción para Tsimin a McDermott International, Inc, en un esquema llave en mano, absurdo cuando de lo que se trata es del mayor contenido nacional en esta etapa en la que el petróleo será cada vez más escaso (para información de la asignación del contrato véase: www.mcdermott-investors.com/phoenix.zhtml?c=96360&p=irol-newsArticle&ID=1773977&highlight=).

La producción de Tsimin-Xux estará ascendiendo. Están planeados más de 40 nuevos pozos y tal vez alcanzará su pico al final del sexenio.

A Tabasco se le exprimirá más del equivalente de dos campos gigantes.

En total, Tabasco contribuirá, según la nueva prospectiva de Pemex Exploración y Producción, con más de 600 mil barriles diarios, en promedio.

Hagamos algunas multiplicaciones: 600 mil barriles diarios suman 220 millones anuales, lo que nos está diciendo que las expectativas del gobierno federal son extraer 1 mil 300 millones de barriles de aceites ligeros (más de dos yacimientos gigantes), de la más alta calidad, durante el sexenio en curso.

Esperemos que los tabasqueños puedan negociar compensaciones al brutal saqueo que les espera y, si lo logran, utilizar adecuadamente los recursos en obras para el beneficio del estado.

Continuando con los planes de Pemex Exploración y Producción, la ilustración 1 muestra que la Región Marina Noreste aportaría más de 1 millón de barriles diarios con dos proyectos en curso: KMZ (Ku-Maloob-Zaap) y Cantarell.

Ku ya entró en declinación y es muy incierto que pueda lograrse administrar el complejo con una producción promedio de 840 millones de barriles en los próximos 5 años. Respecto a Cantarell, hemos publicado estadísticas que exhiben que Akal ya cruzó la línea de los 200 barriles diarios.

Nótese también el muy escaso aporte de la Región Marina Suroeste, que con el proyecto Caan-Chuc estaría situada en poco más de 160 mil barriles diarios. Los campos gigantes de ligeros como Abkatún son ya historia. Claro que sabemos que están avanzadas las construcciones para la explotación de otros 10 yacimientos pequeños en esa región (Pokoch, Wayil, etcétera).

Es el fin de un ciclo. Al entrar a la segunda mitad del siglo XXI, nuestro país ya sólo tendrá tres o cuatro campos gigantes.

Subrayo también que los proyectos terrestres están muy disminuidos: puede verse que ha desaparecido Jujo-Tecominoacán (desde luego seguirá produciendo, pero su curva adopta la forma asintótica, con valores cada vez más pequeños).

Jujo-Tecominoacán se despide, pero nos deja una gran lección: la inyección de nitrógeno, como recurso para represionar el yacimiento, no funcionó.

Fue un proyecto de recuperación mejorada, un proyecto de tecnología muy sofisticada, de los que la actual iniciativa de reforma constitucional propagandiza, pero en Tabasco falló. La lección que debemos aprender es que se requieren estudios de yacimiento por yacimiento sobre la atingencia y oportunidad de los distintos métodos. Las nuevas tecnologías no son recetas mágicas que funcionarán indefectiblemente en cualquier caso.

Advirtiéndonos contra la tentación de extraer conclusiones rápidas, está el caso del Proyecto Delta del Grijalva. Este conjunto de campos, la mayor parte de ellos en medio de los pantanos y frecuentemente inundados por los ríos que cruzan Nacajuca y Centla, han sido un éxito de las nuevas tecnologías. En los últimos 10 años elevó su producción a más del doble. Pero según las proyecciones de Pemex, también empezará a decaer en este sexenio.

Desde luego también hay otros proyectos, pero con menores aportes. Es imposible el regreso a la etapa del derroche e incrementos de oferta, único mecanismo para disminuir precios.

La reforma a los artículos 27 y 28 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, para que sean los extranjeros los que diseñen sus proyectos y directamente desarrollen la exploración y extracción en sus propios bloques, no puede modificar las condiciones geológicas. A lo largo del sexenio constataremos la caída de la extracción y de las exportaciones. Así, la reforma de Enrique Peña Nieto puede ser inútil.

 

Fuente: Pemex Exploración y Producción, Subdirección de Planeación

*Investigador en el Instituto de Investigaciones Económicas de la Universidad Nacional Autónoma de México

 

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 Contralínea 354 / lunes 30 de septiembre / domingo 6 de octubre de 2013

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