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Por fin, después de tantos mítines y plantones en la Ciudad de México, el gobierno federal, la Cámara de Diputados y la de Senadores impusieron la tan sonada reforma educativa.

Ante la mirada de millones de mexicanos, los noticiarios de Televisa y Tv Azteca presumieron y felicitaron al Congreso de la Unión por haber mayoriteado la votación para la aprobación de ley. Algunos conductores de programas –como el que se disfraza de payaso–, de manera peyorativa y burlona, recibieron con júbilo esta aprobación; mientras tanto, profesores en toda la República se manifestaron en contra de esta reforma, que no es educativa sino laboral y con fuertes tendencias hacia la privatización de la educación y el control de los grupos oligárquicos que mandan en el país.

Es importante mencionar que esta reforma en ningún momento plantea una propuesta seria, pedagógica y epistemológica como solución a la problemática añeja de la educación en México; lo que sí deja ver claramente es la ambición de Claudio X González y los empresarios de las televisoras monopólicas en México por adueñarse de la educación.

A lo largo de estos días pudimos observar el impacto social que tienen los medios de comunicación para desprestigiar y minimizar un movimiento social con causas sobradamente justificadas. Es impresionante que la sociedad en general, por ignorancia, se deje manipular, y con pocos datos pero muchos adjetivos descalifique la lucha de los profesores.

Resulta sorprendente y repugnante observar en la misma televisora del señor Emilio Azcárraga al secretario de Educación Pública dialogando, “con la verdad y sin máscaras”, como él lo dijo, con la conductora Adela Micha. A ella y a esa televisora les fue a rendir cuentas, pero no fue capaz de dialogar con los profesores de la República Mexicana, cuando su responsabilidad como secretario es la apertura del debate de las ideas con el gremio magisterial en la búsqueda de propuestas pedagógicas, epistemológicas, serias, específicas y pertinentes para un cambio necesario en la transformación académica, mas no laboral, de la educación mexicana.

Hoy muchos profesores nos encontramos tristes, molestos y preocupados por la imposición de esta ley y la apatía e indiferencia del pueblo de México para la defensa de situaciones que nos atañen a todos los mexicanos.

*Sicólogo educativo; doctor en enseñanza superior y profesor-investigador de tiempo completo en la Universidad Autónoma de la Ciudad de México

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 Contralínea 353 / 23 septiembre de 2013

 

 

 

 

 

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