La defensa magisterial, en pie

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Cuando el ultimátum era inminente, las bases magisteriales decidieron defender el zócalo capitalino

Los profesores se reagrupan, sanan sus heridas, recargan fuerzas, se reorganizan. Obligadamente han cambiado de residencia: del Zócalo capitalino al Monumento a la Revolución. Ahí las tiendas de campaña vuelven a levantarse; las lonas que las cubren han sido reemplazadas.
 
La lluvia no los abandona. Tampoco la población, que les lleva comida, dinero, agua, cobijas… Dos estructuras sobresalen en una de las esquinas del nuevo campamento: una es para el acopio, la otra para atender a quienes requieren de atención médica.
 
Desde esta plaza, de fondo una obra arquitectónica de 67 metros de altura, los docentes de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) darán su propio grito: el de la “insurgencia magisterial y popular”.
 
Es imposible festejar la independencia de una nación que ha sido despojada incluso de su capacidad para elaborar sus políticas. De acuerdo con especialistas, la reforma educativa que afecta a cerca de 1 millón 150 mil docentes, responde a los intereses de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE).
 
En un discurso pronunciado a escasos dos meses y medio de llegar a la silla presidencia, Enrique Peña Nieto había dicho: “Me propongo que la OCDE sea un aliado estratégico para el diseño de las políticas que México necesita. Y qué mejor contribución que tener a un amigo al frente de esta organización”.
 

La voz de la base magisterial

 
María del Carmen López Almazán es secretaria de conflictos de la delegación D218, de la región Valles Centrales, sector Miahuatlán, Oaxaca. Su contingente es numeroso y aguerrido.
 
Con voz fuerte y lúcida, habla del desalojo del que fue objeto el magisterio democrático: “Su plan –del gobierno federal y del Distrito Federal– era atacar a las 4 porque tenían que dar tiempo para que cerraran los comerciantes. Ya estaba planeado. Y cambiaron su táctica: lo quisieron hacer de día y no de madrugada como es su costumbre, porque querían decir que fue un ‘desalojo perfecto porque México es pacífico y ordenado; porque aquí hasta la represión es pacífica y ordenada’, cuando en el twitter, en el facebook, se ve la gran cantidad de compañeros que fueron maltratados, cosa que no publican en los medios”.
 
—¿Cuál fue el resolutivo de las asambleas regionales luego de que la Secretaría de Gobernación, a través de la dirigencia magisterial, les informara del ultimátum de dos horas para desalojar el Zócalo  capitalino? ¿Acordaron retirarse? –se le pregunta.
 
—Nos faltó tiempo para decidir qué íbamos a hacer. Siempre, antes de tomar cualquier decisión, se instala la asamblea estatal, luego la de todo el Comité Ejecutivo Seccional, luego se tiene que pasar a la Asamblea Nacional de Representantes y ahí se toma la decisión. Ese proceso ya no se pudo hacer. Entonces hay una desconexión entre las direcciones, las bases, las asambleas. A la dirección le faltó agudeza para venir y decirnos: ‘ya no podemos instalar las asambleas estatales y hay un ultimátum del gobierno federal respaldado por el gobierno de Mancera, así es que vamos a mandar a consulta inmediata de la base’.
 
“Cuando se instala la asamblea de la sección 22, lo que dicen los secretarios generales de las casi 700 representaciones es ‘ni madres. Vamos al plantón y ahí vamos a decidir’. Pero ya sabíamos lo que la base iba a decir porque la base no estaba dispuesta a abandonar la plaza”.
 
“Lo que dijeron los malditos medios oficialistas es que ya estábamos sacando las cosas, que ‘los maestros se salieron mansamente porque acataron sus direcciones’. ¡No es cierto! Entre nuestras direcciones y nosotros no hubo nada; sobre los hechos tuvimos que decidir. En las direcciones algunos decían ‘tenemos que salir todos en bloque, juntitos’. Nosotros decíamos ‘vamos a defender las calles’, y así lo hicimos. A mi sector nos tocó defender. Sabíamos que en los hechos no era una defensa, era una resistencia”.
 
—¿Algunos profesores de Oaxaca se retiraron del plantón a raíz del desalojo?
 
—Claro, sí sucede. ¡A ver, resiste tú que se te vengan encima los granaderos como bestias! Hay muchos de nuevo ingreso que eso no lo aguantan; los que ya tenemos experiencia y que ya venimos luchando les decimos, ‘compañeros cálmense, a resistir’, pero muchos no lo resisten.
 
 
—¿Considera que la salida del movimiento magisterial del zócalo capitalino es una derrota?
 
—Yo creo que sí debemos de reconocer que haber perdido la plaza es en términos militares una derrota de una batalla, pero no de la lucha general. Porque la lucha apenas empieza. Esto es el comienzo de toda una lucha que va a tardar porque los maestros que inicialmente veníamos por la educación, ya nos dimos cuenta que la educación está ligada a los problemas de la reforma energética y hacendaria. Entonces no es nuestra lucha; es la lucha del pueblo mexicano. Y a eso estamos convocando: a que todos salgamos, a la desobediencia civil para lograr un gran frente.
 
—¿Cómo valora la solidaridad que han recibido de las organizaciones y personas de la capital?
 
—Como sección 22 ya vivimos un desalojo en 2006, en Oaxaca. Ahí la gran solidaridad del pueblo oaxaqueño estuvo vigente. A eso le apostábamos aquí; y sucedió, ahí está. Eso habla del descontento que toda la gente vive.
 
“Durante muchos años los maestros hemos hablado y hemos dicho lo que a toda la gente no le gusta, y lo comprobamos cuando vienen a darnos toda esta solidaridad. Lo que pasa es que la gente desorganizada no encuentra el modo de cómo poder hablar y expresar lo que no les parece de cómo nos están gobernando”.
 
—¿Los pagos de los docentes de Oaxaca siguen suspendidos?
 
—No nos han pagado desde hace dos quincenas
 
—¿En Oaxaca continúa el paro de labores?
 
—El paro sigue en Oaxaca; nadie está trabajando. Allá están luchando porque no se dé el grito. Desde ayer salieron a bloquear y hoy hubo una marcha. En varias regiones se ha podido tomar el zócalo, y no van a permitir que se dé el grito. Y están intentando tomar el zócalo de la ciudad pero hay amenaza de que va a entrar la policía. Los que se fueron del plantón están allá dando la batalla. Mis nietos me hablaron y me dijeron que mañana van a salir a pegar carteles y a poner una mesa para denunciar.
 
“En Baja California, en Chiapas, en Quintana Roo, en Veracruz están intentando que no se dé el grito. En Chiapas, con la mezcla del Ejército Zapatista de Liberación Nacional, están tomando casetas y el subcomandante Marcos declaró que nadie va a dar el grito”.
 
—¿Cómo define la etapa en la que actualmente se encuentra el movimiento magisterial?
 
—Estamos en una etapa de resistencia. Lo más valioso es la solidaridad que estamos recibiendo de la gente. No es sólo el movimiento magisterial el que tiene la palabra ahorita; son todos los sectores que se están uniendo y eso es lo que importa, que todo mundo estemos reaccionando y que seamos capaces de dejar la diferencias a un lado para converger sobre el punto central que es luchar contra las reformas estructurales y en defensa de la patria.
 
 
 

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