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La Comisión de Gobernación que negocia con maestros de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) el desalojo del Zócalo de la Ciudad de México puso nuevo ultimátum de 2 horas, a partir de las 3 de la tarde, para que los profesores se retiren.

 
En entrevista con Contralínea, Francisco Villalobos, secretario de Organización de la Sección 22 del Sindicato Nacional de Trabajadores de Educación, que agrupa a los maestros de Oaxaca, informa que en este momento se realizan asambleas regionales para determinar si aceptan la propuesta de las autoridades. Alrededor de la 4 de la tarde iniciará una asamblea con los representantes de todas las regiones para decidir finalmente si se retirarán de la plancha del Zócalo capitalino.
 
Aquí sólo se queda la resistencia
 
Armados con palos de madera y tubos, los maestros de la CNTE resisten desde el Zócalo capitalino. Un helicóptero de la policía federal sobrevuela constante la zona.
 
El humo generado por una decena de fogatas, utilizadas como barricadas, se alza en el ambiente, le da aroma.
 
Algunos policías de la Secretaría de Seguridad Pública del Distrito Federal  apostados sobre la avenida Pino Suárez portan extintores. ¿Por qué?, se le pregunta a uno de ellos. “Porque los manifestantes o los contrarios están usando lumbre o artefactos que pueden incendiar”, responde.
 
A estas alturas, los campamentos han sido recogidos casi en su totalidad. Sobre la plancha del zócalo sólo quedan cartones, papeles, garrafones vacíos.
La comisión de prensa de la Sección 22 asegura que aún no hay acuerdo con el gobierno federal.
 
Si la mayoría de tiendas de campaña han sido recogidas es porque los manifestantes se preparan para una probable represión.
 
“Quienes sufren de crisis nerviosas ya se han retirado, aquí sólo quedamos la resistencia”, dice con firmeza un profesor oaxaqueño.
 
Las calles aledañas al Zócalo, todas, han sido cercadas ya por vallas de la policía capitalina. Por ahora, permanecen inmóviles; esperan una instrucción. Algunos se han acercado demasiado a las filas docentes, nutridas por estudiantes y otros sectores de la población.
 
Una voz femenina destaca en la esquina de las calles 20 de Noviembre y Venustiano Carranza. “Que sube, que baja, Oaxaca no se raja” una mujer de piel morena y cabello rizado. Entre trompetazos y tamborazos, el resto del contingente replica el canto. Se trata, quizá, de la esquina más animada.
 
Los dirigentes regionales llaman a reuniones. Todos están a la expectativa.

 

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