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Como consecuencia de su participación en la lucha en contra de la reforma educativa y sus leyes secundarias, integrantes de la Federación de Estudiantes Campesinos Socialistas de México (FECSM) fueron blanco de agresión.

 
En conferencia de prensa, los representantes de la organización estudiantil denunciaron que el pasado 11 de septiembre, alrededor de las 15 horas, policías estatales del Grupo de Operaciones Especiales dispararon en contra de los vehículos en que se transportaban los alumnos de la Escuela Normal Rural Vasco de Quiroga, de Tiripetío, Michoacán.
 
Ese día, por la mañana, alrededor de 100 normalistas habían participado en una marcha en la ciudad de Morelia. De regreso a las aulas, a la altura de la localidad La Estancia, fueron interceptados por un grupo de aproximadamente 80 agentes estatales, algunos de ellos encapuchados.
 
Como los estudiantes decidieron no detener el paso ante la presencia de los uniformados, éstos prendieron fuego en contra de los dos autobuses y la camioneta en que viajaban.
 
El Comité Estudiantil reporta que no hay personas heridas. No obstante, denuncia que se trata de un claro ejemplo de que cómo el gobierno mexicano intenta atemorizarlos y, así, limitarles el derecho de libre manifestación.
 
La mayor de la prueba de la embestida quedó grabada en un autobús propiedad de la normal. Siete impactos de bala constan en su coraza. Los normalistas, con el apoyo de los directivos de la institución preparan las denuncias correspondientes.
 
De acuerdo con el reporte dado a conocer por la dirigencia de la FECSM, los estudiantes de la Escuela Normal Rural Mactumatzá, Chiapas, también habrían sido violentados.
 
Los hechos ocurrieron el 11 de septiembre en el trayecto Chiapas-México, cuando los estudiantes se dirigían al Distrito Federal para participar en la marcha nacional convocada por el magisterio democrático.
 
Un grupo de aproximadamente 30 civiles a bordo de camionetas Suburban les cerraron el paso en dos ocasiones; a la altura de Córdova y de la caseta La Venta. Ya en las inmediaciones de la capital metropolitana, golpearon a tres estudiantes y al chofer de uno de los dos autobuses en que se trasportaban. Uno de los jóvenes presenta factura en la nariz, por lo que será intervenido quirúrgicamente.
 

Jóvenes normalistas engrosan las filas docentes

 
Contingentes de rostros juveniles engrosan las filas del movimiento magisterial. Lejos de los reflectores, de las mesas de negociación, de la vanguardia de lucha, observan, discuten y se suman a las acciones acordadas por la Coordinara Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE). Su solidaridad no es desinteresada; son los normalistas del país que han salido a defender su futuro.
 
¿Cuántos son en total? Ni siquiera ellos mismos lo saben. Agrupados por estados, por regiones, por ideologías… apenas han empezado a reconocerse.
 
Algunos han viajado a la Ciudad de México para ocupar un lugar en el plantón del zócalo capitalino; otros se han quedado a reforzar las movilizaciones locales.
 
A un costado de la catedral metropolitana, cerca de un viejo laurel, se encuentra el campamento de la Coordinadora Estudiantil Normalista del Estado de Oaxaca, integrada por las 11 normales públicas que existen en el estado. Allá, en Oaxaca, el grueso de estas escuelas participa del paro de labores.
 
La FECSM también ha acompañado la lucha docente. De acuerdo con la dirigencia estudiantil, cuatro de las 17 normales que integran esta agrupación han suspendido de manera indefinida las actividades escolares. Las demás se integraron, el pasado 11 de septiembre, al paro cívico nacional convocado por la CNTE.
 
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