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La Administración de Información de Energía de Estados Unidos (EIA, por su sigla en inglés) publicó el pasado junio una segunda evaluación de los recursos mundiales de shale gas y shale oil: Análisis y proyecciones de los recursos de aceite y gas técnicamente recuperables en formaciones de lutitas. Una evaluación de 137 formaciones en 41 países fuera de Estados Unidos (www.eia.gov/analysis/studies/worldshalegas/pdf/fullreport).
 
En esta nota nos limitaremos a resumir el capítulo México, enfatizando la forma tan suculenta como se presenta el supuesto potencial aceitero y, aunque no es tema central del documento, el llamado nuevo auge petrolero en Estados Unidos, tema que se debate en nuestro país.
 
Como señala el título, el nuevo estudio abarca 41 países, 10 más que la investigación de 2011, y comprende no sólo la evaluación del gas, sino ahora también del aceite en esquistos. El estudio concluye que el potencial aceitero de México, sólo en ésas formaciones, podría ser una cifra mayor a las reservas probadas de crudo: 13 mil 100 millones de barriles, lo que colocaría a nuestro país como uno de los más atractivos para los potenciales inversionistas, dato de gran interés en vísperas de la nueva reforma petrolera.
 
El mismo estudio también señala como advirtiendo al gobierno mexicano los problemas que debe corregir: “el desarrollo de este potencial podría ser obstaculizado por las limitaciones actuales a la inversión extranjera”; otro obstáculo “es la inseguridad imperante en las áreas de esquistos” y, como repiten todos los extranjeros, “México carece de tecnología para aprovecharlo”.
 
Cierto, el reporte también reduce el potencial mexicano de gas natural, dato que no consideramos relevante ya que, como se sabe, la propia paraestatal Petróleos Mexicanos (Pemex), desde 2012, ajustó a la baja la evaluación del primer estudio de la EIA, pero manteniendo cifras 10 veces más elevadas que las reservas probadas de gas convencional.
 

Estados Unidos, ¿a la autosuficiencia?

 
Entre las exageraciones de los propagandistas de los esquistos, una de las más grotescas es que Estados Unidos alcanzará en el corto plazo la autosuficiencia energética y se convertirá en exportador. Se apoyan en que ha empezado a disminuir sus importaciones petroleras y citan las cifras más notables como las de Nigeria. Concluyen que México tiene que sumarse a la “revolución tecnológica” que encabezan los vecinos.
 
La caída de las importaciones estadunidenses es un hecho, pero debe medirse con precisión: en 2003 importaban 12 millones 264 mil barriles por día; en 2012, las compras de petróleo extranjero cayeron a 10 millones 596 mil toneles diarios, esto es 1 millón y medio. Los vendedores afectados han sido algunos de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP), a quienes han dejado de comprar casi 1 millón, y entre ellos los nigerianos que han perdido ventas por casi medio millón de barriles al día.
 
La explicación de esos cambios debe considerar diversos factores y no atribuirla exclusivamente a los incrementos del aceite en lutitas.
 
En primer lugar Estados Unidos ha disminuido su consumo: hace 10 años devoraba más de 20 millones de barriles diarios; en 2012 el consumo interno ha caído a 18 millones y medio, también diarios, es decir, la cifra de la disminución del consumo –de 1 millón y medio– es casi igual a la de la reducción de las compras al extranjero.
 
En segundo lugar debe considerarse que, ciertamente, han disminuido las importaciones de algunos países africanos pero, en el mismo lapso de los últimos 10 años, han aumentado en 1 millón de barriles diarios sus compras petroleras a Canadá. En efecto, en 2003 Canadá enviaba 2 millones de barriles diarios; y en 2012 esas ventas ascendían a 3 millones de barriles, también diarios.
 

Producción petrolera estadunidense, breve historia

 
Estados Unidos alcanzó su producción pico en 1970, con 9 millones 637 mil barriles. A partir de esa cifra se inició una caída que creíamos irreversible, hasta llegar a 5 millones de barriles diarios en 2008.
 
Pero en los años siguientes comenzó un nuevo ciclo ascendente, como lo ilustra la tabla que acompaña este artículo. En 2011, la producción de Estados Unidos se había elevado a 5 millones 652 mil barriles.
 
En 2012 la nueva producción aceitera estadunidense subió a 846 mil barriles, para sumar ese año 6 millones y medio. Informes recientes aseguran que en 2013 se ha acelerado la tasa de aumento, pero esperaremos a tener las cifras anuales. Como sea, se trata de un logro imposible de negar, pero aún muy distante de la autosuficiencia.
 
Resumiendo: si están consumiendo 18 millones y su producción nativa ni siquiera alcanza los 9 millones, es obvio que aún compran del extranjero más de la mitad del petróleo que consumen. Aún es temprano para adelantar que se cerrará la brecha, sobre todo si consideramos la incertidumbre sobre la posibilidad de continuar indefinidamente el fracking, tecnología que acompaña los incrementos de producción.
 
 
 

Componentes de la nueva producción

 
¿Cómo los gringos han logrado elevar su producción en casi 850 mil barriles diarios? Desconozco información desagregada, pero podemos citar algunos datos.
 
Sin duda, el mayor aporte entre los nuevos componentes de la oferta es la explotación de lutitas. Pero las estadísticas también incluyen otras formaciones no convencionales (tight oil) que pueden traducirse como “formaciones apretadas” o de muy baja permeabilidad.
 
Un poco de la nueva producción proviene de las aguas profundas del Golfo de México; no es un gran aporte, pero incluso cerca de la frontera con México podrían estar extrayendo unos 100 mil barriles diarios (considerando que en el Complejo Great White, a 14 kilómetros de la línea fronteriza, en 2012 iniciaron producción los campos Silvertip y Tobago).
 
En el esfuerzo de ofrecer un cuadro de “nueva abundancia” induciendo a otros países a seguir el modelo yanqui, debe añadirse que Estados Unidos es el primer productor mundial de etanol, un biocombustible que se mezcla con las gasolinas; para impulsarlo, aprobaron el cultivo del maíz transgénico, al que dedican el 25 por ciento de su cosecha. En la guerra mediática para exagerar el boom, incluso, en 2012, contemplaron desempolvar el plan de usar el crudo de sus reservas estratégicas, como lo informó Oil and Gas Journal (“The White House was ‘dusting off’ plans for potentially tapping the SPR”, www.ogj.com/articles/2012/08/iea-sees-oil-market-as-sufficiently-suplied.html? cmpid=EnDailyAugust202012).
 
En conclusión, es muy importante que en México se realice un monitoreo cotidiano que permita distinguir la realidad petrolera de la propaganda.
 
 
*Investigador en el Instituto de Investigaciones Económicas de la Universidad Nacional Autónoma de México
 
 
 
 
 
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Fuente: Contralínea 342 / julio 2013