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Cuatro textos del reconocido John Lukacs, elogiado como maestro del ensayo histórico, se han publicado en español: Cinco días en Londres, mayo de 1940; Churchill solo frente a Hitler; Junio de 1941: Hitler y Stalin; El Hitler de la historia: juicio a los biógrafos de Hitler; y el que ahora reseño: Sangre, sudor y lágrimas. Churchill y el discurso que ganó una guerra. Ramón García hace una recreación con su traducción del idioma de Shakespeare al de Cervantes. Espléndido trabajo que ilustra sobre la capacidad política de un estadista quien, con perspectiva histórica defendió el parlamentarismo democrático y sin pragmatismo, buscando sólo  resultados, y que hizo de la conducción del Estado un liderato para cohesionar en la unión a la sociedad constituida por el pueblo británico, logrando que su corazón, los ingleses de la isla, lo apoyaran para ganarle al nazismo. Ese hombre de Estado fue Winston Churchill.
 
Este fabuloso ensayo versa sobre el análisis histórico, político y social de un discurso pronunciado el 13 de mayo de 1940, cuando la crisis del enfrentamiento de las democracias y los socialismos contra la espartana dictadura nazi-fascista del eje Hitler-Mussolini, estaba en su máxima expresión. Al escuchar los ingleses el discurso de Churchill se conmovieron y respondieron heroicamente, asidos a la divisa de la frase: “… No tengo nada que ofrecer, salvo sangre, sudor y lágrimas”; haciendo de Gran Bretaña una nueva Atenas que con los aliados (Estados Unidos, la entonces Unión Soviética y las resistencias en casi toda Europa) ganaría esa guerra.
 
Otro discurso que imprimió valor a la lucha cuando Hitler ordenó bombardear despiadadamente la isla del Reino Unido concluía: “Éste no es el comienzo del final, sino el final del comienzo”. Churchill había sido electo primer ministro del parlamentarismo británico, con una monarquía constitucional, para enfrentar y solucionar la crisis donde se decidía la supervivencia de su democracia y de la del resto del mundo que sobrevivía a los embates de la guerra nazi-fascista de Alemania, Japón e Italia, el tríptico que estuvo a punto de imponer la autocracia. Churchill, Franklin D Roosevelt e Iósif Stalin lograron hacer frente y vencer a esos tres regímenes encabezados por el emperador japonés, el führer y el dictador, quienes no pudieron doblegar a los pueblos europeos, rusos, inglés y estadunidense.
 
En estos discursos –dice el autor del análisis– el estadista dejaba “claro a sus oyentes, los miembros del Parlamento, pero también y simultáneamente al pueblo británico, que lo que tenían por delante no era la perspectiva de una buena guerra, de unos triunfos al alcance de la mano, sino la perspectiva de penalidades, sufrimientos y desastres […] desastres que aguardaban, por así decir, a la vuelta de la esquina”. La isla británica, sobre todo Londres, resistió el bombardeo que puso a prueba la voluntad inglesa por sobrevivir en defensa de su democracia y dando ejemplo de valor al mundo. Churchill fue el estadista que supo dar esperanza con sus discursos que conmovieron a su pueblo y a la humanidad.
 
Ficha bibliográfica:
 
Autor: John Lukacs
Título: Sangre, sudor y lágrimas. Churchill y el discurso que ganó una guerra
Editorial: Turner Publicaciones
 
*Periodista
 
 
 

 

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