Autor:

La paraestatal Petróleos Mexicanos (Pemex) adquirirá el 51 por ciento de las acciones del astillero gallego Hijos de J Barreras de Vigo, actualmente en crisis financiera.

 
 
La compra se enmarca en los acuerdos firmados el sexenio pasado al margen de la ley, para adquirir un par de plataformas residenciales a astilleros españoles. Como lo informó Contralínea en octubre de 2012, desde la Residencia Oficial de Los Pinos se dio la orden para que Pemex comprara los hoteles flotantes a astilleros españoles. Con ello, el expresidente Calderón cumpliría una promesa hecha seis años atrás por el fallecido Juan Camilo Mouriño a los empresarios de Vigo.
 
Y es que 1 año antes de su fallecimiento, en julio de 2007, el entonces jefe de la Oficina de la Presidencia de la República se comprometió ante empresarios gallegos a beneficiarlos con el otorgamiento de contratos del sector público, en específico de Pemex, para la construcción de buques.
 
A 2 meses de concluir su administración, Calderón ordenó al entonces director General de Pemex, Juan José Suárez Coppel, concretar la firma de dos contratos con los astilleros de Galicia para la construcción de un par de buques-hotel.
 
El objetivo de esta compra: hospedar a trabajadores de plataformas petroleras marítimas, uno con la empresa privada más importante de España en ese sector, Hijos de J Barreras, SA, con sede en la ciudad de Vigo, y otro con la naviera estatal Navantía Ferrol, ubicada en Santiago de Compostela y que ha sido acusada por supuestos actos de soborno y chantaje a funcionarios del gobierno de Venezuela.
 
Ahora, con la compra del astillero Hijos de J Barreras, SA, la administración de Emilio Lozoya Austin garantizará la construcción de las plataformas. Y es que el proceso se encontraba en vilo, porque por el monto involucrado en la operación, 290 millones de euros (377 millones de dólares), Pemex debió convocar a licitación pública internacional ambos contratos, como lo establecen las leyes mexicanas; sin embargo, para cumplir la orden que salió de la Presidencia de la República de beneficiar a los astilleros españoles, dichos contratos se asignaron directamente como lo prometió Juan Camilo Mouriño.
 
Para evadir la ley que obliga a todos los servidores públicos a licitar la asignación de contratos, entre Los Pinos y Pemex fraguaron un montaje para que fuera su brazo comercial, Petróleos Mexicanos Internacional (PMI Comercio Internacional), el que los firmara. Así, la paraestatal quedaría exenta de responsabilidad.
 

Pemex rescata a la naviera

 
En 2007, el trabajo y los contratos en los astilleros gallegos sobraba y los precios de los buques se encontraban en una espiral alcista, que alcanzó su nivel máximo histórico en el primer semestre de 2008, cuando China infló el mercado marítimo mundial al comprar barcos para apuntalar su (hasta entonces) imparable crecimiento económico superior a dos dígitos.
 
Tras la debacle financiera desatada en Estados Unidos con la quiebra de Lehman Brothers, en 2009, los precios de los buques se desplomaron ante la escasa demanda de empresas petroleras. La desaceleración económica y la resaca crediticia habían llegado y con ello se hizo presente el riesgo sistémico que ronda desde entonces a economías frágiles como la española, la portuguesa, la griega y la irlandesa.
 
Fue entonces que comenzó la crisis para los astilleros españoles que, profundamente endeudados y sin órdenes de trabajo, tuvieron que demandar ante los tribunales el concurso mercantil de sus pasivos. Ello para garantizar su sobrevivencia y con ella la paz social, al poner en riesgo los sueldos de miles de trabajadores de la industria del metal, según los alegatos presentados ante los juzgados de España especializados en procesos de cesación de pagos.
 
Entrevistado por Contralínea en octubre de 2012, el director financiero de la naviera Hijos de J Barreras, Juan González, indicó que en Vigo la enorme deuda de esta empresa que estaba en concurso mercantil y que ascendía a unos 100 millones de euros se acaba de renegociar y ha salido del concurso mercantil, al obtener una quita de aproximadamente el 80 por ciento, por lo que los 2 mil empleados de este astillero pueden volver a respirar tranquilos, ya que después de un año y medio de estar parados los trabajos, el contrato con Pemex para la construcción de un buque-hotel permitirá reactivar el empleo para los próximos tres años.
 
El directivo de esta naviera privada, una de las más importantes en Europa, se disculpa de que no pueda hablar del contrato con Pemex porque “fue una petición de los funcionarios de esa empresa de gobierno”, y obligaron a J Barreras a firmar un acuerdo de confidencialidad para evitar que tanto en México como en España se conociera el contenido de los contratos y el compromiso que se asume.
 
Mientras el gobierno mexicano ocultaba la información, el presidente español, Mariano Rajoy, declaró a la prensa que “el gobierno español no tenía inconveniente en que se conociera la letra pequeña de esos contratos”; sin embargo, en Pemex opinan distinto y no sólo han ocultado la información de los mismos, sino que niegan su existencia.
 
Fuentes de PMI en Madrid aceptaron que esa filial de Pemex sí firmó los contratos y reconocen que fue por instrucciones de México que se pactó un acuerdo de confidencialidad para evitar que la opinión pública tenga acceso a las condiciones de los mismos, sin importar que se pague con dinero público. Los contratos fueron firmados por el representante de PMI en España, José Manuel Carrera, y fueron testigos dos asesores jurídicos de Pemex.
 
Políticos, empresarios y trabajadores gallegos, una comunidad autónoma española, esperan los contratos largamente anunciados por PMI Comercio Internacional. Para ellos, es Pemex y no una compañía privada la entidad que les ha firmado los contratos, en principio, por más de 380 millones de dólares, y hasta el desarrollo de un centro logístico en sus costas después de que en la Coruña, en el puerto de Langosteira, se adjudicó a Pemex la explotación de esa terminal durante los próximos 35 años, para el mejoramiento del petróleo.