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Espectáculo. En Lo Jondo…

El cuerpo donde habitan los sueños. En medio de la realidad aparece la danza. El cuerpo se impone como el espacio inherente para la reflexión de lo vivido, para recordar sin tener miedo. El pensamiento oculta cosas, el cuerpo las expresa. Posible herramienta para obtener una pronunciación de lo callado es el cuerpo; lugar y tiempo se tornan en la memoria recobrada para suscitar en la experiencia del pasado un atisbo de presente, de credulidad y convicción, porque a través de la danza se encuentra también el medio para decir.
 
Decir quizá lo que nos duele, lo que no ha dejado de ahondar en el recuerdo y que nos confronta con nosotros mismos pero también con los otros. Las maneras violentas de conducirnos, de expresarnos cuando no hay otra posibilidad que cosechar. Es la experiencia del televisor, del cine, de lo cotidiano que se fragua, de manera perenne, en la conciencia (o inconsciencia) de nuestros pasos.
 
Pero entonces “los pasos” se convierten en una posibilidad de reacción, de modificar el discurso cruel del fanatismo o la enajenación inculcada varias generaciones atrás.
 
Eso es lo que queda: el cuerpo como una manera alternativa de expresar la frustración y el odio acumulados; el espacio idóneo para salir de la rutina funesta de la violencia universal, pero sobre todo de la particular.
 
Porque hay niños, adolescentes y adultos atormentados por sus iguales. Prácticas malsanas de recobro de la identidad o “superioridad”, tendencias aplaudidas por la mayoría, que goza del sufrimiento y la impotencia ajenas. ¿Cómo transformar los antiguos modelos de comportamiento para señalar las diferencias, la otredad?
 
La compañía de danza Interflamenca Ricardo Rubio, en colaboración con Producciones El Día D, tiene una propuesta particular. Ha comenzado su temporada En Lo Jondo… El cuerpo donde habitan los sueños, propuesta escénica que no tiene límites porque su fundamento es la exploración más íntima: la imaginación conducida a través del cuerpo.
 
Mediante el flamenco, un estilo de música y danza de origen presuntamente andaluz, la compañía mexicana explora sus raíces a partir de la realidad claramente distinta de lo mexicano, al abordar en esta ocasión la problemática de reciente nombre, pero de práctica antiquísima: el bullyng y sus consecuencias en lo anímico, en lo moral, en la sociedad…
 
Con una notable influencia de lo contemporáneo (“para la Interflamenca es muy importante llevar al flamenco a la contemporaneidad, es decir, no presentarlo en un ambiente folclórico ni andaluz ni en el limbo histórico en el que luego se entretejen muchos de los proyectos flamencos. Para nosotros –dice Ricardo Rubio, bailaor y director de la compañía– es importante hablar de la identidad, de quiénes somos como mexicanos”), convierten esta experiencia estética de lo jondo (grácil, elegante, profundo) en una aproximación perentoria con la experiencia ruin de lo que sucede en un aula, en un pasillo, en un patio escolar… Convierten el pasado tortuoso en la posibilidad de recuperar la conciencia de la experiencia, el propio cuerpo y el cuerpo del otro en una improvisación de movimientos en apariencia sin sentido.
 
Complementado con la llamada danza de contacto y evidentemente la danza contemporánea, aunados la multimedia y el arte sonoro de la música electrónica, el estilo español pervive en una intención de fuerza y carácter que permanece a lo largo del discurso corporal, al aportar a la escena la voluntad de trastocar la idea, casi inamovible, de hacer daño al más vulnerable, la idea de “aprovecharse”.
 
Pero no todo es improvisación detrás de este innovador espectáculo; también hay una investigación sociológica que fundamenta el discurso, a cargo de la especialista Patricia Fuentes.
 
Al pensar en el público a quien está dirigido el espectáculo, Interflamenca ha diseñado dos versiones para distintos escenarios, el primero es para el Museo del Chopo, que incluye un recorrido por sus instalaciones mientras los bailaores y el público se involucran con la danza; el otro está diseñado para las escuelas en su primera etapa: las escuelas de danza, con la posibilidad de que se extienda a otras sedes académicas particulares o estatales de los niveles básico, medio y superior.
 
La temporada de En Lo Jondo… El cuerpo donde habitan los sueños comenzó el 20 de abril, pero tendrá dos funciones más los sábados 27 de abril y 4 de mayo a las 13:00 horas en el Foro del Dinosaurio Juan José Gurrola, del Museo Universitario del Chopo (Doctor Enrique González Martínez 10, Santa María la Ribera, Cuauhtémoc), costo:?120 pesos; y dos funciones en la versión para escuelas en el Centro de Producción de Danza Contemporánea (San Fernando 14, tercer piso, Guerrero Centro) los jueves 25 de abril y 30 de mayo, a las 19:00 horas, entrada libre.
 
El elenco de Interflamenca está integrado por Ricardo Rubio, bailaor y miembro artístico del sistema Nacional de Creadores de Arte del Fondo para la Cultura y las Artes; la bailaora Desiree Soberanis, y el artista sonoro Fermín Martínez.
 
 
Fuente: Contralínea 331 / abril 2013