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Libro. Los 500. Es bien sabido que a menudo la realidad supera la ficción. Eso se aplica para las poderosas instituciones en Washington, DC, Estados Unidos, que podrían aparentar ser actores menores; pero nada más alejado de la realidad: se trata del centro del poder mundial.
 
El escritor y periodista estadunidense Matthew Quirk detalla la imponente estructura de poder en Washington, un cuento de hadas de corrupción en un tobogán abismal para quien desee introducirse en el mundo de los negocios y la política que inunda la capital, en donde nadie puede ser amigo de nadie, sino sólo a través del dinero, la manipulación, la coacción y el arrojo de triunfar a cualquier costo.
 
La novela no da respiro, por lo que se puede pasar un rato muy entretenido aunque al principio puede parecer muy lenta. No se trata de una lectura profunda, sino que relata, mejor dicho, descubre, a las 500 figuras políticas más poderosas en Washington –ciudad que dirige al mundo–, que a su vez están bajo el mando de un selecto grupo de personajes todavía más poderosos y privilegiados.
 
Mike Ford, el protagonista, es un joven talentoso de 29 años con altas aspiraciones, egresado de la Facultad de Derecho de la Universidad de Harvard. De un pasado repleto de carencias, criado en la pobreza, vive repitiendo el fracasado patrón de vida de su padre (aunque trate de evitar ser como él), hasta el día en que consigue trabajar en la prestigiosa firma de consultoría Davies, encargada de que las cosas sucedan (para sus clientes, usualmente al convencer a uno o a más del grupo de Los 500 a costa de lo que sea: mover los hilos de la política e influir en las personas más poderosas, probablemente, de la ciudad).
 
Y ahí es donde comienza la historia que ya todos conocemos de sobra y que es redundante (pero no por eso pierde atractivo), pues es una fórmula que funciona a la perfección: un joven aparentemente inocente pero sumamente ambicioso, que lentamente pierde su ingenuidad y se adentra por convicción propia en la miseria de la avidez primero para ser exitoso, después para sobrevivir.
 
Su jefe y mentor, el fundador de la poderosa firma, Henry Davies –quizá el individuo que controla los destinos de las 500 personas más poderosas del planeta– construyó su imperio a partir del principio de que todo mundo es corruptible, sin excepción. Conoce a todo aquel que se debe conocer y además sabe sus intimidades. Pero dentro de la firma es en donde verdaderamente se desarrolla el misterio y la intriga de la novela: ¿en quién sí se puede confiar si todo mundo es corruptible y ése es el principio de la empresa?, ¿cómo se puede sobrellevar la vida dentro de lo más sórdido del mundo de la política?, ¿se tiene uno que volver un ladrón o vender el alma al diablo?
 
Detrás de las ciudades más bellas, planificadas y ostentosas de Estados Unidos hay una que es gobernada por criminales, por peces gordos que ejercen una influencia sin límites ni control. La firma Davies será la encargada de dirigir la capital, de seleccionar quién la gobernará y, por ende, quién dirigirá a la nación más poderosa del mundo.
 
Pero para eso el protagonista está consciente de que tiene que ensuciarse las manos y ganarse la confianza de sus superiores, jamás preguntar demasiado y creer que tiene un trabajo honrado (en medio de todo eso), porque es todo lo que siempre había soñado, aunque sea en una empresa que no hace ruido, no maneja publicidad, es extraoficial, discreta y muy cara, pero que manipula a su deseo y complacencia Washington y sabe que cada hombre tiene un precio: “Una vez que lo descubres, es tuyo en cuerpo y alma”.
 
Mike se verá obligado a enfrentarse consigo mismo y su ambición, porque el círculo en el que está inmiscuido se irá cerrando sobre él y tendrá que tomar una decisión al final, aunque haya vendido su alma al diablo o directamente a sus jefes. Se prometió después de un pasado de vandalismo no engañar, no robar y no matar, pero quién sabe si es posible escapar una vez que está tan inmiscuido, una vez que su libertad haya quedado hecha jirones.
 
La novela es un tópico político (lamentablemente no una leyenda urbana), entretenida, ágil, pero los malos son demasiado poderosos para creer que son así, lo cual resulta forzado aunque el ritmo de la misma sea constante, no hay complicaciones formales y el autor demuestra que posee conocimientos de los movimientos del poder y del negocio, pero también de la decadencia y los vicios y defectos del imperio a los pies del Capitolio, con un protagonista carcomido por la ambición, que trabaja para seres anónimos que rigen un pueblo inconsciente y ciego que se autodetermina soberano, todos víctimas y partícipes de la manipulación.
 
Mike no es más que otro artífice en apariencia formal, respetable y estricto con su trabajo, que satisface los intereses ilegítimos de su jefe mediante enmiendas legislativas o fallos judiciales que no admiten ni una sola equivocación; en un sistema de valores superficial, el protagonista sufre las fuerzas de la corrupción y la ficción del bien común: las desventajas de las cloacas de Washington. Ésa es la auténtica realidad.
 
Ficha bibliográfica:
 
Autor: Matthew Quirk
Título: Los 500
Editorial: Roca Editorial, 2013
 
 
 
 
Fuente: Contralínea 328 / abril 2013
 
 
 

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