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Disputas políticas y animadversiones personales entre académicos influyen en las evaluaciones del Sistema Nacional de Investigadores. En el examen de solicitudes de ingreso, reingreso o permanencia, vigentes los criterios extracurriculares. Víctor Palacios, de la Universidad Autónoma Chapingo, a quien se le negó el reingreso para el periodo 2013, asegura que dicha resolución responde a un conflicto de intereses. El Sistema, sin mecanismos para evitar el castigo contra académicos críticos o enfrentados a directores de sus instituciones

  
 
A finales de 2012, Víctor Palacio Muñoz impugnó el fallo del Sistema Nacional de Investigadores (SNI) que le negó el reingreso a esta agrupación dependiente del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt).
 
El profesor investigador de la Universidad Autónoma Chapingo (Uach) asegura que, a pesar de que el SNI establece criterios “confiables y válidos” para la evaluación de las actividades de investigación que llevan a cabo académicos y tecnólogos, en su caso la resolución responde a un conflicto de intereses y no a criterios académicos.
 
Palacio Muñoz ha recibido la distinción otorgada por el SNI desde 2001. Ésta consiste en el nombramiento de investigador nacional –en su caso, nivel I– acompañada de estímulos económicos. Sin embargo, como resultado de la Convocatoria 2012 para ingreso o permanencia en el SNI, la Comisión Dictaminadora Área V: Ciencias Sociales (encargada de decidir, mediante la evaluación hecha por pares, sobre las solicitudes de ingreso, reingreso y prórrogas al Sistema) concluyó no aprobar su ingreso para el periodo 2013 bajo el argumento de “insuficiente producción científica en revistas editoriales de reconocido prestigio académico y arbitraje estricto”.
 
Inconforme con la determinación, el doctor en administración de empresas solicitó al Congreso de Aprobación, que entonces presidía Enrique Villa Rivera en calidad de director del Conacyt, la reconsideración de su caso. Asegura que su evaluación, al igual que la de otros docentes adscritos al Centro de Investigaciones Económicas Sociales y Tecnológicas de la Agroindustria y la Agricultura Mundial (CIESTAAM), de la Uach, “no ha sido objetiva ni imparcial”. Esto desde marzo de 2010, fecha en que Rita Schwentesius Rindermann, también adscrita a este Centro, llegó a la Comisión Dictaminadora de Ciencias Sociales, primero como integrante, y en 2012 como presidenta.
 
Prueba de ello, indica, es que en los últimos 3 años sólo una persona del CIESTAAM, de un total de ocho que han solicitado su ingreso o renovación al SNI, ha sido aceptada. Así, mientras en 2010 siete investigadores de este Centro formaban parte del SNI, para 2013 sólo quedan tres.
 
Quienes han quedado fuera han sido, en todos los casos, académicos que representan posturas contrarias a Schwentesius Rindermann, aseguran. Se trata también de personas que imparten cátedra en los posgrados del CIESTAAM: un doctorado y dos maestrías, mismos que cuentan con el reconocimiento del Programa Nacional de Posgrado de Calidad, administrado por la Secretaría de Educación Pública y el Conacyt.
 
Uno de ellos es Fernando Cervantes Escoto, ganador del premio al mejor libro sobre quesos en el mundo. A raíz de los resultados de la Convocatoria 2011 para ingreso o permanencia en el SNI, el doctor en problemas económico-agroindustriales presentó una queja ante la Junta de Honor de ese Sistema, en la cual alega la supuesta falta de objetividad con que Rita Schwentesius se desempeñó respecto de la evaluación de su solicitud de reingreso.
 
 
Víctor Palacio explica que al interior del CIESTAAM existen dos grupos que han protagonizado disputas por el control académico y administrativo del mismo. El también licenciado en economía acusa a Schwentesius de trasladar este conflicto al SNI, en perjuicio de los investigadores contrarios al grupo que Rita Schwentesius supuestamente representa.
 
Consultada al respecto, la también académica niega ser la causante de tal situación: “Creo que los integrantes del CIESTAAM tienen una percepción errónea de cómo se tomó la decisión”.
 
La doctora en economía de la agricultura internacional refiere que ella no tuvo parte en la evaluación de los profesores de la Uach. Y es que, como ésta no es la primera vez que se aduce un conflicto de intereses al interior del SNI, la Comisión Dictaminadora de Ciencias Sociales acordó que sus integrantes no participarían en las evaluaciones de personas adscritas a su misma dependencia.
 
—¿Si no se trata de un conflicto de intereses, puede explicar en qué se basa la decisión del SNI de negar el nombramiento de investigador nacional a sus pares del CIESTAAM?
 
—Tiene que ver con la orientación del trabajo que han tomado. Trabajan para la Secretaría de Agricultura [Ganadería, Desarrollo Rural, Pesca y Alimentación] y están metidos en la línea de consultoría, y ésta no es una de las líneas que evalúe el SNI –responde Schwentesius.
 
La exconsultora del Banco Mundial llama a los miembros de su comunidad a reflexionar respecto de los motivos de su ingreso al SNI: ¿quieren estar ahí para obtener un ingreso extra o buscan adherirse realmente a la línea de investigación de este Sistema?
 
En entrevista con Contralínea, José Luis Fernández Zayas, director del Sistema Nacional de Investigadores, refiere que desde enero de 2011 supo de “la relación desafortunada entre Rita y la gente de su comunidad; que desde que ella llegó a esa Comisión, los miembros de su comunidad no estaban de acuerdo”. Sin embargo, considera que tal animadversión no ha influido en la decisión de ingreso o permanencia en el SNI, en primer lugar porque la Comisión Dictaminadora de Ciencias Sociales resolvió que Rita Schwentesius no opinaría respecto de la evaluación de los docentes del CIESTAAM.
 
El doctor en ingeniería se muestra confiado en el criterio de los investigadores que forman parte de las comisiones dictaminadoras; son 13, en el caso de la de Ciencias Sociales. Se trata, dice, de personas con trayectoria destacada, con alta graduación académica, pero sobre todo con un amplio criterio para resolver conflictos, por lo que “no se dejan grillar”.
 
Fernández Zayas apunta, no obstante, que será en este año, que la doctora Schwentesius se retire de la Comisión Dictaminadora de Ciencias Sociales, cuando “se verá qué tanto influyó ella en la salida de esta gente del SNI”.
 
 
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Fuente: Contralínea 325 / marzo 2013
 
 
 
 

 

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