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El mundo debería prepararse para un clima 5 grados más caliente. Los continuos fracasos de acuerdos para emitir menos contaminantes a la atmósfera pasarán factura antes de 15 años. Nuevos descubrimientos científicos demuestran que las naciones perdieron la oportunidad para detener el calentamiento del planeta y ahora existen pocas posibilidades de que el cambio sea menor a los 5 grados 

Stephen Leahy/IPS
 
Uxbridge, Ontario, Canadá. Científicos descubrieron que, cuando el permafrost (capa del suelo permanentemente congelada en las regiones polares) se derrite y el carbono atrapado en éste se libera y queda expuesto a la luz del sol, se convierte en dióxido de carbono a un ritmo 40 veces más rápido.
 
“Esto realmente cambia el rumbo del debate” sobre cuándo y cuánto carbono se liberará a medida que el permafrost se derrita debido a temperaturas aún más altas en el Ártico, explica la investigadora Rose Cory, de la La Universidad de Carolina del Norte en Chapel Hill.
 
Hay 13 millones de kilómetros cuadrados de permafrost en Alaska, Canadá, Siberia y partes de Europa. Como informó previamente Inter Press Service (IPS), un estudio de 2011 estimó que el recalentamiento planetario podría liberar suficiente carbono del permafrost para elevar a 3 grados las temperaturas globales, además del producido por las emisiones humanas derivadas del petróleo, el gas y el carbón.
 
Las emisiones humanas están causando un recalentamiento que se dirige a los 4 grados, alertó la Agencia Internacional de la Energía (AIE). Se requiere una rápida “descarbonización del suministro eléctrico” para evitar ese futuro, señaló esa entidad al divulgar el nuevo libro Electricity in a climate-constrained world (La electricidad en un mundo climáticamente limitado).
 
De acuerdo con dicho libro, “las soluciones son bien conocidas: una mayor eficiencia energética, más investigación y desarrollo de la producción de energía de bajo carbono, y ponerle un precio realista al carbono”.
 
Las proyecciones de la AIE no incluyen las emisiones de carbono del permafrost; los modelos climáticos tampoco, señala Cory a IPS. Y nadie ha tomado en cuenta el reciente descubrimiento de que la luz del sol acelera la conversión de carbono antiguo en dióxido de carbono.
 
“En este momento estamos intentando ahondar en este hallazgo para obtener una estimación de cuánto carbono más podría liberarse”, explica.
 
 
Cory y sus colegas estudiaron lugares del Ártico en Alaska, Estados Unidos, donde el permafrost se está derritiendo y colapsa la superficie de tierra que lo recubre y que forma hoyos de erosión y deslizamientos de tierra, además de exponer a la luz del sol suelos enterrados durante mucho tiempo.
 
Concluyeron que la luz solar aumenta por lo menos 40 por ciento la conversión bacterial del carbono que se encuentra en el suelo expuesto en dióxido de carbono, en comparación con el carbono que permanece en la oscuridad.
 
El equipo reportó sus hallazgos en un artículo publicado el 11 de febrero de 2013, en la versión para internet de la revista estadunidense Proceedings of the National Academy of Sciences.
 
“Esto significa que el carbono del permafrost es potencialmente un factor enorme que ayudará a determinar cuán rápidamente se calienta la tierra”, explicó el coautor del informe, George Kling, de la Universidad de Michigan.
 
“No podemos decir cuán rápidamente este carbono del Ártico retroalimentará el ciclo global del carbono acelerará el calentamiento climático sobre la tierra, [pero] el hecho de que estará expuesto a la luz significa que ocurrirá más rápido de lo que pensábamos”, señaló Kling en un comunicado.
 
Una vez que el Ártico se caliente lo suficiente, las emisiones de carbono y metano derivadas del derretimiento del permafrost iniciarán una retroalimentación que amplificará el actual ritmo del calentamiento, explicó anteriormente a IPS el científico Kevin Schaefer, del Centro Nacional de Datos de Hielo y Nieve, en Boulder, Colorado, Estados Unidos.
 
No hay estimaciones precisas sobre las emisiones de metano, un gas cuyo efecto invernadero es 40 veces más potente que el del dióxido de carbono.
El metano puede tener un gran impacto sobre las temperaturas en el corto plazo, aseveró Schaefer.
 
En 2011 la investigación de Schaefer mostró que faltaban apenas entre 15 y 20 años para que el permafrost llegara a su “punto de inflexión”. A la luz del descubrimiento de Cory, ahora esto tendrá que ser revisado. La única pregunta es cuánto tiempo antes ocurrirá.
 
Hay que prepararse para un mundo 5 grados más caliente, advirtió Robert Watson, expresidente del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC, por su sigla en inglés).
 
Al hablar el 12 de febrero pasado, en un simposio en Londres, Watson, director científico del Centro Tyndall de Estudios de Cambio Climático, señaló que el mundo ha perdido su oportunidad de permanecer por debajo de los 2 grados.
 
“Todas las evidencias, en mi opinión, sugieren que vamos rumbo a un mundo [con un recalentamiento de] entre 3 y 5 grados”.
 
Cuando Watson fue presidente del IPCC (1997 y 2002), existía gran optimismo en cuanto a que habría un acuerdo mundial para limitar las emisiones contaminantes. “Esperábamos que éstas no aumentaran al ritmo tremendo en que lo están haciendo ahora”, dijo al servicio británico de noticias Climate News Network.
 
Ahora, “todas las promesas del mundo, que en cualquier caso es improbable que cumplamos, no nos darán un mundo [con un recalentamiento] de apenas 2 grados”.
 
 
 
Fuente: Contralínea 324 / marzo 2013
 
 
 
 
 
 

 

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