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Teatro. Inanna. Lo fundamental en cualquier civilización es el lenguaje.
Esta manera de enunciar para poder transmitir. Artificio para legar lo que el tiempo muy probablemente borraría. Puente místico entre emisor y el receptor que lo entiende. Permanencia. Y más aún si está escrito: lenguaje hecho símbolos para perdurar en las superficies; emisario incansable de otros pensamientos, latitudes, épocas; lenguaje escrito que evocará en instantes universos ajenos, de otra manera intransferibles. Así surge de entre el polvo Inanna, diosa sumeria del amor, la fertilidad y la guerra, cuya historia permanece en un texto de escritura cuneiforme producido hace 4 mil años. En definitiva, uno de los textos más antiguos de la humanidad, rescatado y traducido al inglés por el asiriólogo estadunidense Samuel Noah Kramer (1897-1990). Esta obra de trama épica es un “ciclo de poemas de una tremenda fuerza espiritual, poética y literaria, mítica. Es un texto muy rico y de una gran complejidad”, dijo Elsa Cross, académica y poea mexicana quien tradujo del inglés al español este texto de la antigua mitología mesopotámica.
 
Luego aparece Lorena Maza y su experiencia personal con el texto traducido por Cross. Haber leído ese poema de inmediato la invitó a pensar en una puesta en escena y en adecuar el poema para convertirlo en un texto dramático.
 
Maza fue quien al final adaptó Inanna para ser representada, además de dirigirla. Sobre la obra milenaria, Maza dijo: “es un texto que desde que lo leí por primera vez me cautivó; tuvo una resonancia en mí, hablaba de cuestiones elementalmente humanas, de la búsqueda de sí mismo, de la identidad, del conocimiento para una transformación interior… Ése es el corazón, la esencia de toda esta historia…”
 
Es así como la Compañía Nacional de Teatro, del Instituto Nacional de Bellas Artes, saca a la luz esta ambiciosa producción, llena de poesía en lo literal, así como en el trabajo escénico, en la musicalización, en la escenografía o el vestuario, elementos de tal manera sincronizados que otorgan a cada personaje una textura, un universo propio y completísimo alrededor del cual la historia va y viene entre dioses y hombres. Cuenta con un trabajo actoral que excepcionalmente cimbrará las entrañas de los espectadores, porque al emular íconos o actitudes propiamente divinas (y emociones puramente humanas) cada actuación contribuirá a llevarlo cada vez más cerca de sí mismo y lo que reconoce como lealtad, amor, traición, poder…
 
Gran sorpresa causa la sencillez de la escenografía –que corre por cuenta de Alejandro Luna– sumada al hecho de que, como la gran antigua civilización mesopotámica se encontraba rodeada de ríos, en escena hay agua, ríos, en los que Inanna navegará para encontrar su destino.
 
Es pues Inanna un acercamiento, gracias a la escritura, a la idea de lo divino y lo humano hace 4 mil años, y a lo parecido que resulta con lo que ordinariamente se piensa, se sabe o se siente en la actualidad.
 
Inanna se presenta en el Teatro El Granero, del Centro Cultural del Bosque, hasta el 10 de febrero de 2013; los jueves y viernes a las 20:00 horas; sábados, a las 19:00, y domingos, a las 18:00 horas.
 
Las actuaciones corren a cargo del elenco estable de la Compañía, el vestuario es por parte de Eloise Kazany la composición y dirección musical (hay música en vivo) por cuenta de Manuel Mejía Armijo.
 
Cine. Bajo el sol. Director Arcadi Palerm, México 2012. Duración: 10 minutos.
Es el extracto de un mito en un contexto tropical. La exuberancia y belleza como entorno. Dos hermanos gemelos de apenas 6 años de edad escenifican una historia bíblica de envidia fraternal que sigue vigente. Y Declaración de guerra. Director Valérie Donzelli, Francia 2011. Duración: 100 minutos. Inspirada en hechos reales, Declaración de guerra cuenta una esperanzadora historia de amor a través de la lucha de una joven pareja, Romeo y Juliette, por superar la enfermedad de su hijo Adam. Así, mientras la radio anuncia el inicio del bombardeo a Irak, la pareja entiende que su propia guerra también ha comenzado y que, para vencer, es necesario no sólo librar pequeñas batallas diarias, sino hacerlo con el entusiasmo de la propia juventud. Declaración de guerra es, sin duda, una alegre lección de perseverancia.
 
Centro Cultural Universitario, Sala Julio Bracho (Insurgentes Sur 3000, Ciudad Universitaria, Coyoacán; 25 y 26 de enero de 2013, 12:00, 16:00, 18:00 y 20:00 horas).
 
Exposición. Culturas del Pacífico.
Inspirada en la singular visión del artista, coleccionista y etnólogo Miguel Covarrubias, ofrece una representación panorámica de la diversidad humana, cosmogónica, biológica y física de las culturas del Pacífico de Asia, Oceanía y las Américas.
 
Museo Nacional de las Culturas (Moneda 13, Centro Histórico, Cuauhtémoc; de martes a domingo hasta el 31 de diciembre).
 
 
Fuente: Contralínea 318 / enero 2013