Nuestros Lectores

Autor:

 Señor gobernador Gabino Cué:

 

La lucha que ha dado el pueblo triqui por liberarse de los grupos paramilitares y asesinos que asolan nuestro territorio ancestral ha sido muy larga.

 

En esta lucha hemos sufrido emboscadas, cerco a nuestras comunidades, desplazamiento forzado, cárcel, secuestro, tortura, hambre y desesperación.

Nosotros fuimos parte de la lucha de 2006 en contra del tirano y asesino Ulises Ruiz. Los primeros muertos de esta lucha fueron triquis autónomos que se dirigían, de nuestra tierra, a cumplir su tarea como parte de la comisión de prensa y propaganda de la APPO (Asamblea Popular de los Pueblos de Oaxaca). Ellos fueron emboscados por el grupo paramilitar más grande que estuvo al servicio de Ulises Ruiz.

 

Nosotros pensamos que con la salida de Ulises Ruiz las cosas cambiarían un poco, no mucho, pero sí algo. Al menos ya no tendríamos a un represor a la cabeza del gobierno.

 

Pero, ¿qué es lo que usted (que sustituyó a Ulises Ruiz en el poder) ha hecho a favor de resolver el grave problema que afecta la región triqui de Copala? ¿Cómo vemos nosotros lo que usted ha hecho? ¿Cuáles han sido las consecuencias de sus determinaciones? ¿Se lo ha preguntado alguna vez? Se lo vamos a decir:

 

I. Usted nos ignoró durante toda su campaña electoral y durante los 6 primeros meses de su mandato; II. Usted dijo que sí llegará la paz a Copala, pero no por la vía de la autonomía, lo cual no coincide con lo que dice el Artículo 2 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos; III. Usted se declaró el 10 de abril de 2011 como un militante más del grupo paramilitar que tantos muertos ha causado en la zona triqui; IV. Usted entregó más de 50 millones de pesos a ese grupo paramilitar; V. Usted envió a funcionarios que sólo estuvieron dando largas a las reuniones de ejecución de las medidas cautelares ordenadas por la CIDH (Comisión Interamericana de Derechos Humanos) y que nunca cumplieron con los acuerdos tomados en éstas; VI. Usted fue a Washington, DC, en marzo de 2011, a decir que el problema de Copala estaba siendo solucionado a cabalidad (tal y como dice que ahora ya está solucionado); VII. Usted dejó que funcionarios que estaban a cargo de que se llevaran a cabo las medidas cautelares se dedicaran, en lugar de eso, a buscar la división entre los desplazados triquis y sus autoridades autónomas; VIII. Usted, el 28 de mayo de 2011, en la Ciudad de México (de frente a una recomendación de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos, de Amnistía Internacional y de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos), pidió a nuestros representantes 10 días de plazo para que la Marcha del Color de la Sangre en lugar de ir de la Ciudad de México a San Juan Copala se desviara a la ciudad de Oaxaca, para que usted pudiera garantizar el retorno a nuestro territorio ancestral en condiciones de seguridad, 10 días que hasta la fecha no se han cumplido; IX. A partir del incumplimiento de su palabra, entre mayo y noviembre de 2011 usted le dio largas al tema de San Juan Copala, amenazó a nuestros representantes, ordenó en repetidas ocasiones el hostigamiento contra el plantón por medio de inspectores de la vía pública, y a pesar de las pruebas fotográficas de los golpes, robo y agresiones de este grupo de funcionarios delincuentes, no hizo nada ante estas injusticias; X. Usted, al realizar todas las gestiones al margen de los desplazados triquis, de las autoridades autónomas triquis, de los copeticionarios de las medidas cautelares 197-10, de las autoridades federales (que son las encargadas de coordinar por parte del Estado mexicano dichas medidas), al margen también de la misma CIDH, y al actuar en secreto, ordenó la utilización de recursos públicos para fines distintos a los que originalmente estaban destinados y para que estos recursos fueran entregados a una lista de personas distinta a la lista de los 135 beneficiarios de las medidas cautelares 197-10; una lista de personas cuyo criterio de selección nunca fue puesto a consideración ni de los desplazados ni de los copeticionario, ni de las autoridades federales –que coordinan la aplicación de las medidas cautelares– y mucho menos de la CIDH; XI. usted, a sabiendas de que es mentira, justificó ese gasto millonario de recursos públicos al afirmar que se trataba de una reparación de daño a los beneficiarios de las medidas cautelares en cumplimiento a un acuerdo de la CIDH, y usted no puede demostrar que eso sea así, por lo que estamos ante la evidencia de la comisión de un delito por parte de usted y de Jesús Martínez Álvarez; XII. Usted utilizó este recurso público, que no estaba destinado para este fin, para hacer firmar a más de un centenar de indígenas triquis –la mayor parte de los cuales no saben leer ni escribir, y se aprovechó de que su lengua materna no es el español– un documento en el cual se afirma que con ese pago y la promesa de garantizar el retorno a los desplazados quedaban completadas las medidas cautelares 197-10; XIII. Usted incumplió el compromiso del 17 de noviembre de 2011 firmado por su gobierno, en el sentido de que a más tardar el 20 de enero de 2012 quedaría completado el retorno de los desplazados a San Juan Copala; en lugar de ello, en enero de 2012 trató de obligarnos a firmar un supuesto “acuerdo de paz” con los asesinos paramilitares, quienes en su presencia amenazaron de muerte a otros asistentes a la firma de ese “acuerdo” sin que usted se diera por enterado; XIV. Cuando, frente al incumplimiento del acuerdo firmado por su gobierno el 17 de noviembre de 2011 de dejar el Zócalo de Oaxaca y retornar a San Juan Copala, usted ordenó que fuéramos detenidos la noche del 27 de enero de 2012 los integrantes de la caravana del retorno, cerca de la media noche, en un lugar despoblado y por más de 400 policías del estado de Oaxaca; XV. Cuando sus policías no pudieron detener al contingente de desplazados, pese al reiterado cerco y hostigamiento de 4 días, usted ordenó, el domingo 29 de enero de 2012, la detención policiaca de uno de los participantes en la caravana, sin que hasta la fecha haya podido explicar en que “delito” se basó para su detención; XVI. Una vez que ni con cerco policiaco, ni con detenciones usted pudo detener el retorno de los desplazados en su caravana de retorno a San Juan Copala y cuando más inminente era el riesgo de muerte usted, aun cuando incumplía todos los acuerdos que su gobierno tomó con nosotros, ordenó el retiro de todas las fuerzas policiacas y dejó, el 4 de febrero de 2012, que nuestra comisión de 10 mujeres triquis desplazadas se enfrentaran, sin protección alguna, a una muchedumbre de más de 200 militantes del grupo paramilitar Movimiento de Unificación y Lucha Triqui, organización que ocupa San Juan Copala por la fuerza de las armas, y permitió que fueran humilladas y sobajadas, permitió que se les impidiera el libre tránsito por su propio pueblo y que se les impidiera visitar su lugar sagrado Chumaá; XVII. A partir de ahí, y aun cuando reconocieron visualmente y con fotografías la presencia de los grupos paramilitares que hemos denunciado, su gobierno no ha hecho nada por detenerlos, por el contrario, éste es el argumento para sostener hasta la fecha que no hay condiciones para el retorno, ¡y pues no!, claro que no las hay y no las habrá mientras su gobierno siga sin hacer nada respecto de los grupos paramilitares; XVII. Usted, a pesar de que se lo hemos señalado oportunamente, sigue afirmando que la persona representante de los desplazados es la persona que ha sido destituida de su cargo por los mismos desplazados y beneficiarios de las medidas cautelares, y quien al asumir funciones que no corresponden a su cargo ha pretendido que sea el gobierno de Oaxaca el que decida quiénes sí y quiénes no nos representan; XIX. Al tomar como argumento esta última pretensión, y nuevamente al realizar acciones que no corresponden a su cargo, ha iniciado una brutal campaña de desprestigio en contra de nuestro movimiento, en contra de las personas que nos apoyan (en qué parte del Código Penal es delito apoyar o solidarizarse con alguien), en contra de nuestros representantes y en contra de los copeticionarios de las medidas cautelares; XX. También ha usado esta pretensión suya de decidir por los desplazados quiénes sí nos representan y quiénes no, para pretender invalidar los acuerdos tomados por la Comisión Interamericana de Derechos Humanos a nuestro favor; XXI. En el marco de esta campaña de desprestigio que su gobierno ha desatado en contra nuestra, ordenó el 22 y 23 de diciembre de 2012 el desalojo violento del campamento de desplazados ubicado en los portales del Palacio de Gobierno, al argumentar cuestiones de salud y seguridad para los desplazados; XXII. Como consecuencia de este desalojo que usted ordenó, el recién nacido Jesús Hernández murió la mañana del pasado 28 de diciembre; XXIII. No contento con esto, usted ha iniciado ahora una campaña de linchamiento ahora también contra los padres del bebé muerto, y en lugar de detenerse a reflexionar y en su caso rectificar, nuevamente se extralimita de sus funciones y ahora pretende, mediante su ofensiva en los medios de comunicación, afirmar que los padres son vendedores (¿es delito ser vendedor de artesanías?), que no son de San Juan Copala, que no son desplazados, que la madre no fue golpeada, que no forman parte del campamento de desplazados forzados de San Juan Copala, etcétera, todo lo cual no es más que una mentira de su parte; XXIV. En un nuevo acto de arbitrariedad, usted envió a la Procuraduría de Justicia para que, mediante presiones, amenazas y engaños, retiraran al bebé muerto del campamento de desplazados forzados de San Juan Copala, y así impedirnos realizar la ceremonia triqui para nuestro muerto según nos lo tienen ordenado nuestros abuelitos a los indígenas triquis, con lo que cometió usted una grave ofensa contra nuestro pueblo; XXV. Usted mintió nuevamente el 28 y 29 de diciembre de 2012, cuando dijo que desde octubre nos ofreció albergue en condiciones de dignidad y salud, cuando en realidad en todo momento nos ignoró, y desde esa fecha su gobierno inició la campaña de calumnias y linchamiento que mantiene en nuestra contra. Revise sus propias declaraciones.

 

Estas 25 acciones que usted ha cometido respecto de los triquis autónomos de San Juan Copala, desplazados y víctimas de la violencia paramilitar (que usted no ha podido detener), sólo son algunas de las que de momento recordamos, pero bastan para que le hagamos las siguientes preguntas:

 

¿Ésta es la forma en la que se imaginaba resolver el problema de Copala cuando era usted candidato a gobernador de Oaxaca? ¿Ésta es la información que usted proporciona a su señora esposa y a sus hijos cuando ellos le preguntan que está haciendo por resolver la grave situación que están viviendo las familias triquis de Copala? ¿Por estas acciones, omisiones y consecuencias de sus acciones es como quiere ser recordado ante la historia?

 

A la vista del cadáver de Jesús Hernández, nuestro último compañero muerto, quien llevará este papel en sus manos para decirle a los que encuentre en su camino qué fue lo que le pasó, por qué se fue tan rápido de este mundo, le decimos de todo corazón:

 

¿Por qué no rectifica usted? ¿Por qué no iniciar una nueva relación con el pueblo triqui autónomo de Copala? ¿Por qué no, en lugar de seguir subiendo el volumen del conflicto, empieza a dejar de lincharnos en los medios de comunicación? ¿Por qué no, de inicio, empieza a reconocer y a tratarnos con respeto para que podamos platicar?

 

Claro que nosotros también hemos cometido errores. Estamos luchando contra fuerzas muy poderosas, nos han matado mucha gente, nuestras principales autoridades han sido asesinadas o están en lugares reservados de nuestras comunidades, pues si salen de donde están resguardados o los asesinan los paramilitares o sus policías los detienen y les inventan cargos para mantenerlos en la cárcel. No es justificación, pero nuestra intención no ha sido cometer esos errores y estamos dispuestos a platicar con nuestros hermanos cercanos para corregir lo que haya que corregir.

 

Esta carta se la enviamos a usted, no a sus asesores o secretarios. Queremos que sea usted quien la lea, y si así lo decide, la comente con su esposa, con sus hijos, que sean ellos los que le aconsejen, los que le ayuden a reflexionar y no sus asesores y secretarios que ya han demostrado hasta dónde han sido capaces de llegar, y hasta dónde han sido capaces de llevarlo a usted, como responsable del gobierno.

 

Esta nueva relación que proponemos no significa que olvidaremos los delitos que funcionarios de su gobierno han cometido en contra de nosotros. Éstos seguirán siendo denunciados y serán los jueces los que se encarguen de las determinaciones correspondientes. Tampoco significa que vamos a cesar nuestra lucha por nuestro derecho a la libre determinación, a la autonomía, a la aplicación del derecho pleno en nuestra región, al retorno a nuestro territorio ancestral, a la justicia y a ejercer el derecho al desarrollo en el marco de nuestra cultura indígena y aspiraciones.

 

Creemos que este inicio de año es un buen momento para la reflexión y para iniciar una nueva relación entre usted y nosotros, ya que la otra alternativa sería seguir subiendo el volumen a este conflicto. No queremos ese camino, porque aquí mismo tenemos muchos otros niños que no queremos que sufran la misma suerte de este Jesús Hernández, de 4 días de nacido, a quien enterramos el 30 de diciembre de 2012.

 

Propusimos a la CIDH una reunión extraurgente para el 3 de enero de 2013 en la Ciudad de México. Y lo invitamos para que fuera usted quien asistiera, para que de manera respetuosa y atenta pudiéramos reiniciar el camino de la solución a este problema, para que retomáramos lo que a partir del 1 de febrero de 2012 acordamos con usted.

Nos despedimos de usted:  por el Municipio Autónomo de San Juan Copala: Lorena Merino Martínez y Mariana López Flores, representantes de los y las desplazados de San Juan Copala; y por los 108 beneficiarios de las medidas cautelares 197-10, Víctor Castillo Pérez, comisionado

 

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