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Cada día miles de personas son repatriadas a México por parte de las autoridades migratorias de Estados Unidos, que no toman en cuenta el problema que representan para las comunidades fronterizas mexicanas, que no tienen la capacidad o el espacio para poder recibirlos.

 
Nadia Irene González Guzmán / Matamoros, Tamaulipas
 
La decisión de las autoridades de Estados Unidos de suspender las deportaciones de migrantes por Reynosa y ahora hacerlas por Matamoros ya preocupa a las autoridades locales, pues se calcula que serán más de 124 mil personas las que llegarán a esta frontera de forma súbita.
Por si fuera poco, desde el pasado mes de octubre el Sistema Estatal del Empleo suspendió la entrega de apoyos a los repatriados que básicamente consistían en la entrega de vales para el viaje de regreso a sus lugares de origen y los gastos para sus alimentos.
Esta ayuda permitía que las personas que llegaban deportados a Matamoros, solamente se quedaban en la ciudad durante unas horas, pues de inmediato tomaban un autobús que los llevaba de regreso a su lugar de origen.
De acuerdo a las autoridades locales, sólo un 10 por ciento de total de las personas que serán deportadas por Matamoros (10 mil 240 ), serán originarios de Tamaulipas. La mayoría provendrá de Veracuz, San Luis Potosí, Estado de México y Oaxaca.
Las autoridades de Matamoros reconocieron que es muy probable que conforme pasen los días sea mayor el número de repatriados que llegan a esta frontera, pues las deportaciones del territorio norteamericano se incrementaron en diciembre y muchos de los que llegan a la cuidad deciden quedarse.
De las 110 mil repatriaciones registradas hasta mediados de noviembre, 60 mil fueron repatriados por Matamoros, 45 mil por Nuevo Laredo y 8 mil 500 por Reynosa.
Por ello es Matamoros una de las ciudades que tiene el mayor reto con el paso de los repatriados, muchos de los cuales deciden establecer su residencia en esta frontera aunque no haya la posibilidad de insertarlos a la sociedad adecuadamente.
“Todas estas personas generalmente terminan pedigüeños y deambulan por las principales avenidas de la ciudad. Es un problema que se agudiza y se suma a otros como la inseguridad y la violación a sus derechos”, aseguró Concepción Juárez, vecina del sector centro de la ciudad.
Esta mujer, quien permite que algunos migrantes laven su ropa en una pequeña tarja localizada en la entrada de su casa, precisó no se puede negar a hacer al menos esto por caridad.
Indicó que está consciente que muchos repatriados vienen con un enorme quebranto moral al ser obligados a dejar sus familias en Estados Unidos.
“Practicamente les arrancan la vida”, aseguró esta mujer quien vende ropa de segunda mano y tiene como sus principales clientes a los migrantes deportados.
 
ABANDONADOS POR BUROCRACIA.
 
A unas horas de que concluyera el sexenio de Felipe Calderón, quien aseguró destinar la tercera parte del presupuesto destinado al Instituto Nacional de Migración al traslado a sus lugares de origen a los miles de migrantes que se quedan en la frontera de estados Unidos con México; la realidad es que no se ha podido evitar que muchos se queden en la frontera, esperando el momento de intentar volver a cruzar a Estados Unidos.
O están los que siguen esperando que se les facilite su regreso a sus lugares de origen y se mantienen varados en la Central de Autobuses de esta ciudad.
Algunos de ellos afirmaron que al acudir al Grupo Beta en busca de apoyo económico, les dijeron que no había recursos disponibles, por lo que tenían que buscar por sus propios medios cómo conseguir el dinero para el viaje.
Jesús Guillén Delgado, asignado en el módulo de Instituto Municipal para el Migrante, indicó que el arrribo de los connacionales que no son originarios de esta frontera comenzó hace semanas.
“Sólo se tiene convenio con los Estados de Oaxaca, Puebla, Chiapas y Durango, a los repatriados que se dirigen a estos destinos se les facilita el transporte, pero en el caso de otros estados es complicado, y si bien nomalmente los canalizamos para que reciban alimentos y hospedaje, en estas condiciones es imposible”, admitió.
Originario de San Luis Potosí, Victor Quiroz fue expulsado de Estados Unidos tras permanecer varios meses confinado en un centro de detenciones, a donde llegó tras haber estado implicado en un incidente de tránsito.
Frente al módulo donde esperaba que le dieran apoyo para regresar a su tierra, muestra su decepción por el burocratismo que prevalece.
“No sabía que iba a ser tan complicado ir a San Luis, sólo hablé con mi esposa ayer para decirle que estoy bien, pero se me hace muy feo preocuparla si le digo que ando sin poderme mover porque no hay apoyos como se nos mencionó de parte del gobierno”, dijo.
Se dijo cansado y un poco sorprendido por el clima, pero además se siente desalentado por las historias que le han compartido muchos de sus coterráneos que están en espera de emprender el viaje.
“Dicen que es mejor no salir de la central y aquí tampoco uno se siente tranquilo, quizá para mi es difícil porque ya quiero estar en casa, o al menos cerca de la familia y pues aparte te dá nostalgia porque en estas fechas es triste estar separado de mi esposa y mis hijos”, sentenció.
 
EN LA SALA DE ESPERA.
 
Ante la gran cantidad de migrantes qu se encuentran en el interior de la estación de autobuses localizada en la calle Canales y Primera, se ha tenido que aumentar la vigilancia en el lugar para evitar asaltos o incidentes.
En la sala de espera, pasillos y hasta en el exterior del inmueble, el tiempo transcurre lento y los migrantes lucen rostros que denotan cansancio, hambre y sueño.
Cuando se habla con ellos aseguran que su mayor temor es sufrir un robo o asalto.
Algunos de ellos duermen en las bancas de la sala de espera, pero la mayor parte del día se la pasaban deambulando sin rumbo fijo con la esperanza de que alguien los pueda ayudar.
Por ello es urgente el apoyo hacia los albergues que existen en la frontera, pues pese a que el Gobierno del Estado destina hasta 200 mil pesos mensuales para el sostenimiento de estos lugares, los recursos son insuficientes para las necesidades que existen.
Por ello desde el 18 de Diciembre hasta al 6 de Enero del 2013, fue activado el programa “En tu camino cuentas con nosotros” con la finalidad de ayudar a los migrantes a regresar a sus lugares de origan.
El albergue de San Juan Diego, es el principal proveedor de apoyo a los migrantes, algunas veces familias enteras que requieren de alimentación, hospedaje y ropa.
Dicho centro de asistencia es el primero en buscar robustecer las acciones que llevan a cabo los albergues por las personas que llegan desprotegidas tras su fallido intento por vivir el sueño americano.
Francisco López Gallardo, es el sacerdote que lo administra y que conoce el fenómeno de la migración por el contacto permanente con las personas que llegana  ésta frontera con el fín de cruzar a Estados Unidos.
Aseguró que está preocupado por el notable efecto que tiene en la sociedad que muchos migrantes se queden varados en las comunidades fronterizas.
Admite que a pesar del esfuerzo, las necesidades de dicho albergue aumentan, pues en la actualidad se brinda hospedaje a no más de 20 familias, pero en esta época del año, la demanda de apoyo y atención crece desbordantemente.
“Aquí es más útil la generosidad espontánea porque si las personas deciden apoyarnos con donativo de dinero y especie se pueede ayudar a más personas, de otro modo estamos limitados”, puntualizó.
El lugar no tiene espacio suficiente, admite, para dar alojamiento a la totalidad de migrantes que están varados en la Central de Autobuses, pero si llegan algunos que descansan y retoman su propósito de trasladarse a los estados de los que son originarios.
“Estamos haciendo un esfuerzo muy grande, pero se requiere más, sobretodo de parte de la tarea efectuada por las autoridades de todos los niveles”, explicó.
Primordialmente se requiere, admitió, que las autoridades en lo sucesivo hagan ver a las autoridades norteamericanas que las repatriaciones deben efectuarse por varias ciudades sin saturar una sola, porque a mayor cantidad de migrantes se acentúan las desventajas.
Casi el 14 por ciento de la población de Estados Unidos ha emigrado desde diversos paises, pero en estadísticas se resalta que uno de cada tres de los migrantes que proviene de países de habla hispana son mexicanos.
Por ello se cree que se ha superado por mucho los 11. 6 millones de mexicanos que viven en Estados Unidos, de los cuales la enorme mayoría ingresó de modo ilegal, violando leyes estatales que son severas si se les detecta en condición de “indocumentados” y que culminan con su expulsión y la negativa permanente de permitirles el reingreso.
Por lo pronto en el tintero quedó la posibilidad de un acuerdo o convenio entre Tamaulipas y Texas para hacer deportaciones reguladas, de modo que no se foemnte el desorden social en ciudades como Matamoros que ha roto record en la entrada de connacionales expulsados y la falta de vigilancia al agudizarse la visible llegada de personas con antecedentes penales.
Nogales, Tijuana, Matamoros y Mexicali son las ciudades con un mayor número de repatriaciones, pero específicamente la ciudad tamaulipeca sufre de mayores complicaciones por el fín del sexenio y la suspensión abrupta de apoyos.
 
 
Fuente: Tamaulipas 85 / enero 2013
 
 
 
 
 

 

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