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Libro. Oficio de muerte. Periodistas asesinados en el país de la impunidad retrata al país más peligroso para ejercer el periodismo en América Latina y el tercero a nivel mundial. Esta obra del periodista Carlos Moncada Ochoa (con prólogo del también periodista y escritor ya fallecido Miguel Ángel Granados Chapa) es una detallada radiografía de las desapariciones y asesinatos contra comunicadores desde el porfiriato, la Revolución Mexicana, el caudillismo, la era moderna, la década de 1970, hasta nuestros días (marzo de 2012).

 
Moncada expone que durante el porfiriato los crímenes eran por defender el honor o silenciar a las plumas críticas, pero en todos los casos, por motivos políticos. Gobernadores o caciques maquinaban las muertes. Luego, en la Revolución Mexicana, el motivo principal era haber participado en la contienda (por supuesto, el caso del anarquista Ricardo Flores Magón).
 
Entre 1960 y 1970, el análisis de los crímenes se volvió complejo: no sólo por el crecimiento exponencial del número de víctimas y de la excepción de castigo a los responsables, sino por la alianza entre funcionarios y delincuentes: hasta el decenio de 1970, los autores intelectuales de la mayoría de los homicidios eran políticos, caciques y gobernantes; después, el crimen organizado (en el que también estaban implicados funcionarios y jefes policiacos). El autor señala que lo anterior desemboca en otra dificultad: dado que rara vez se precisa el móvil del crimen, la opinión pública a menudo propaga el rumor de que fue por un “ajuste de cuentas”, lo cual arruina, en la mayoría de los casos, reputaciones y trayectorias.
 
Un trabajo de 30 años de investigación enriquecido con documentos históricos e información hemerográfica y testimonial, en las cuales se denuncia la progresión de cadáveres, dado que un alto porcentaje, de acuerdo con organizaciones en defensa de los periodistas y de derechos humanos, es causa de la colusión entre servidores públicos de los tres niveles de gobierno y el crimen organizado (supuesta principal amenaza para los periodistas).
 
También señala cómo en la década de 1930 el gobierno creó la Productora e Importadora de Papel para controlar el contenido de los periódicos: en la actualidad, los tres órdenes de gobierno (y sus dependencias) manejan el pago de publicidad para beneficiar a los medios de comunicación afines a sus proyectos o para asfixiar a los que no responden a sus intereses.
 
Pero también esta obra es un homenaje a las víctimas de asesinato, secuestro, persecución, acoso, agresiones físicas, desapariciones forzadas, robos, allanamientos, demandas, intimidaciones, amenazas de muerte.
 
A pesar de los avances legales que se han logrado en México, estos brillan por inutilidad: la ley castiga al que ya cometió el crimen, pero no hay nada en materia de prevención del delito. El autor considera que la única forma de hacerlo es mediante la captura de los delincuentes. En la mayoría de los casos, quedan impunes; ni siquiera cuando las autoridades han llegado a consignar a algún “criminal”, se tiene la certeza sobre la culpabilidad.
 
La esperanza “es que los periodistas sigan haciendo periodismo cada vez mejor, incluso frente a los riesgos”, porque quedarse callado no es la opción. “Si no hacemos periodismo ya estamos derrotados”.
 
Ficha bibliográfica:
Autor: Carlos Moncada Ochoa
Título: Oficio de muerte. Periodistas asesinados en el país de la impunidad
Editorial: Grijalbo, 2012
 
Música. Disertaciones sobre el bien y el mal. Un espectáculo que combina la palabra y la música en torno de las representaciones y conceptos que tenemos sobre el bien y el mal, desde lo ético y filosófico hasta lo cómico, lo histórico y lo actual.
 
Auditorio Blas Galindo del Centro Nacional de las Artes; Río Churubusco 79, esquina con Calzada de Tlalpan, Country Club (13 de diciembre, 20:00 horas. Entrada libre. Cupo limitado).
 
Exposición. Frida y Diego: testimonios de una vida. Una selección de fotografías transportarán a los visitantes a la intimidad  de la vida de Diego Rivera y Frida Kahlo. Las imágenes recrean parte de la vida cotidiana de estos artistas e invitan a descubrir el lado humano de los creadores.
 
Las fotografías revelan diversos pasajes de la historia de ambos pintores, tanto en su desarrollo artístico, como en su vínculo y amistad con intelectuales de México y otros países.
 
Entre las escenas más emblemáticas están aquellas relacionadas con la infancia de Rivera y Kahlo, la serie de fotos tomadas por Nickolas Muray durante la estancia de Frida en el hospital y el desarrollo del muralismo de Rivera.
 
Museo Dolores Olmedo; Avenida México 584, La Noria (de martes a domingo, de 10:00 a 18:00 horas, hasta el 31
de diciembre de 2012. Entrada libre los martes)

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