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Exposición. Ofrenda Monumental en la Fortaleza de El Indio Fernández 

 
La escritora Adela Fernández, hija del fallecido director y actor Emilio Fernández, explica la propuesta que lindera entre lo artesanal y lo artístico; lo cultural y lo folclórico.
 
—¿Cuál es el origen de la Ofrenda Monumental?
 
—Todo se inicia con el folclor. Pero originalmente aquí cobró seriedad por la servidumbre: La casa [Fortaleza de Emilio, el Indio] siempre estuvo en construcción, siempre había albañiles. Y era muy chistoso porque en noviembre todo mundo se iba a ver a sus muertos y regresaban con los tamalitos de cada región. Luego mi papá descubrió la grandeza del día de los muertos con la película Viva México. Llegábamos a Michoacán y veíamos la villa de ofrendas, todas las mariposas, las velas en el agua. Nos acercábamos a Janitzio y escuchábamos los cantos, los llantos, la fiesta de los muertos. Entonces conocimos la tradición en su pureza, cuando era todavía una festividad muy sagrada.
 
Quiero decir que ésta es una ofrenda a los familiares y a los amigos muy queridos que han significado mucho en nuestras vidas y que coincide con que son famosos; además de las fotografías que nos trae la gente de sus familiares. Es para la gente que fue cercana a esta casa.
 
—¿Qué opina de que las nuevas generaciones lo vean como el día de Halloween?
 
—Los viejos tenemos la obligación y el talento de saber platicar para que nos escuchen. Si no envuelves a los jóvenes, no te van a escuchar. Debemos contar la tradición. A veces, los que han visitado la ofrenda me traen fotografías de las que han erigido en sus casas. Entonces sí ha trascendido este esfuerzo; ha cumplido su función. Es increíble que en México encuentres ofrendas en los hoteles y no en las casas, que sean los extranjeros quienes se lleven el impacto de nuestra fiesta y no los propios mexicanos.
 
—¿Cuál es la ofrenda que recuerda con más cariño?
 
—La que le hice a mi mamá. Yo tuve cáncer y en mi en mi familia nadie había muerto de cáncer: todos por borrachos, cirrosis, cualquier otra cosa, y de pronto me di cuenta que mi madre tuvo cáncer y todas sus hermanas murieron de eso. Yo no tenía considerada a mi mamá en mi vida, como no crecí con ella… Me quedé con mi papá desde los cuatro meses de edad, mi mamá es mi papá. Entonces cuando me repitió el cáncer y tuve oportunidad de ver mi expediente, corrí con la doctora que me atendió y le dije: “Doctora, perdóneme, pero sí vengo de una familia cancerosa: mi madre…”. Entonces me di cuenta que no la había pelado a lo largo de mi vida en muchísimas cosas y que incluso ni un altar. El día que le hice un altar a mi mamá fue un alivio enorme, una especie de acercamiento muy extraño y muy bonito y coincidió con lo de los expedientes médicos.
 
—¿Por qué se decidió que este año fuera en honor a Chavela Vargas?
 
—Yo a Chavela la adoré, pero también este año va a ser [dedicada] a Julio Alemán, con mucho cariñito también; y luego insólito que se haya ido Pedro Armendáriz [hijo], tan divertido, tan lleno de vida. A ellos tres es la ofrenda porque murieron este año. Aquí se le da prioridad a los muertos frescos, los viejos se van haciendo chiquitos. Pero nos dimos cuenta que nunca hemos puesto a Antonio Bribiesca, que mi papá lo tenía aquí [en la casa] torturado, tocando [la guitarra] por semanas y nunca se nos ocurrió ponerle un altar; que musicalizó tanto de sus películas, que lo ayudó cuando [la actriz] Columba [Domínguez] lo abandonó; en todas sus borracheras y demás, por eso también va a entrar [en Ofrenda Monumental] junto con Chavela.
 
—¿Cuáles son los planes para esta ofrenda?
 
—Lo que hay preparado es que de Chavela nos van a traer su jorongo. Ya le hicieron su calaca, yo ya le presté mis huaraches, creo que va a ser muy simple: lo de Pedro Armendáriz lo va traer [la actriz] Ofelia Medina; ella viene a ponerle el altar a Pedro; y a Julio, que lo queremos todos, compañero de trabajo maravilloso, todos, cada quien le irá agregando algo. Yo a él lo relaciono mucho con Cuautla: ahí comprábamos los costales de azúcar y de arroz para la casa, recuerdo las veces que me llevó Julio Alemán a las bodegas cargando costal, me ayudaba a cargar desde Cuautla a México los costales que traía. Su casa siempre abierta y su mesa con comida para todos. Siempre conectándote para que consiguieras trabajo. Un hombre muy armonioso.
 
—Cuál es el mensaje para las familias de México
 
—Que vengan. Me importa que sepan que es un trabajo colectivo, que la gente que más trabaja aquí es mi prima Corín y también mi tío Jaime, su hermana Glendita, Olga Angulo, porque somos muchos en la familia: somos 73 primos, con eso te digo todo. Éstos son los que me ayudan: Cristóbal Arias, que está manejando todo lo de la publicidad; Leonardo Beltrán, que convoca a todos los periodistas y me convence de dar las entrevistas [risas]… Son muchos los que ayudan. Algunos tienen 15 años viniendo; entraron causalmente y se quedaron.
 

La Ofrenda Monumental

 
En su vigésima sexta edición, la Ofrenda Monumental constará de una visita guiada (cada hora), en la que se narrarán las historias de la Ofrenda y  la casa. Los asistentes podrán ver, tocar y sentir la recreación de una época preciosa, de la mano de la familia Fernández (encargada de montar e idear la Ofrenda). Se exhibirán películas del Indio Fernández en la mismísima sala donde él las proyectaba en la pared. También se abrirá de nuevo la cantina al público (en los casi 30 años sólo se ha abierto en dos ocasiones), lugar donde José Alfredo Jiménez escribió La que se fue. Los asistentes podrán entrar y ser atendidos, personalmente, por las sobrinas del Indio. También podrán llevar y dejar las fotografías de sus difuntos en el altar que elijan, y escuchar música en vivo.
 
Este año, además, el público apreciará la participación de la familia de Frida Kahlo, que ha decorado una ofrenda en memoria de la pintora. Otros participantes son los nietos de Jorge Negrete, que ayudaron en el altar de Los Músicos, y el ingeniero José Alfredo Jiménez hijo, que apoyó en los preparativos.
 
Ofrenda Monumental a los Fieles Difuntos, Casa Fortaleza de Emilio El Indio Fernández, Zaragoza 51, esquina Dulce Olivia, Barrio de Santa Catarina, Coyoacán, México, Distrito Federal (del 1 al 18 de noviembre, de 17:00 a 23:30 horas).
 

 

 

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