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San Lázaro, avísale a Martín Esparza que las sesiones del Senado no
son en la calle… Es cuanto
 
 
 
No la paramos pero fue un empate técnico, dice el exdiputado Gerardo Fernández Noroña al hacer un balance de la manifestación contra la reforma laboral afuera de la sede del Senado de la República, en un juego de ajedrez político a patadas.
 
De nada sirvió al líder del Sindicato Mexicano de Electricistas, Martín Esparza, llegar con sus huestes antes de las ocho de la mañana. Le ganaron 47 senadores quienes entraron al edificio de Insurgentes y Reforma antes de la siete de la mañana, entre ellos el líder del Partido Revolucionario Institucional (PRI) en esa Cámara, Emilio Gamboa.
 
Para el medio día ya se logró la asistencia de senadores necesaria para declarar el quórum legal e iniciar la sesión ordinaria de los senadores, requisito que ayudaron a cumplir también los senadores del Partido de la Revolución Democrática (PRD) encabezados por su líder Miguel Barbosa, y sus compañeros de bancada: Alejandro Encinas y Dolores Padierna, entre otros.
 
Mientras sobre Paseo de la Reforma cientos de manifestantes vanagloriaban su capacidad de convocatoria, en la calle paralela, Madrid, el retén policial se convirtió en escolta: el plantón dejo de ser pacífico. Golpes y gases lacrimógenos aparecieron para abrir paso a cuatro camionetas.
 
El saldo, cuatro manifestantes lesionados, el retén de manifestantes roto y cinco senadores más dentro del recinto parlamentario. Cayó la moral y creció la indignación en la protesta.
 
Uno de los lesionados fue el exdiputado federal por el Partido del Trabajo Gerardo Fernández Noroña, quien se quejaba por haber recibido un chorro de gas en el ojo: “Casi me desprenden la retina”, decía. Aunque dicha lesión no se le notó en la media hora de tuits que mandó luego de la denunciada agresión en su contra.
 
Mi balance, dijo el exlegislador, “es un empate técnico, porque no logramos parar la reforma laboral, pero venimos a jugar ajedrez político y nos patearon la cara”.
 
Otros que rompieron el cerco, sólo que de adentro hacia fuera, fueron los senadores del PRD Miguel Barboza, Alejandro Encinas y Dolores Padierna: salieron por la puerta trasera del Hotel Sevilla Palace, también bloqueado por el plantón.
 
Fueron 150 metros que recorrieron bajo la lluvia de “chinguen a su madre”, “pinches traidores”, “vende patrias”. Trato especial recibió el senador Alejandro Encinas: “Alejandro, no dejes que nos chinguen”, “tú eres de los nuestros, no nos traiciones como esos cabrones”.
 
Y así recibió Martín Esparza a los senadores del PRD: “pinches senadores güevones, por eso están panzones”, y le dio la palabra al senador Miguel Barbosa quien a nombre del PRD se comprometió a lo que parece imposible cumplir: “vamos a parar la reforma laboral. No pasará”.
 
Pareciera más serio que esa promesa el compromiso del senador del PRI y líder de la Confederación Revolucionaria de Obreros y Campesinos, Isaías González: “no estamos de acuerdo en muchos puntos, como el pago por hora, la democracia sindical y la protección contra despidos injustificados, vamos a revisar a fondo esos puntos”.
 
Para el exdiputado y líder de la Confederación de Trabajadores de México en Puebla, Leobardo Soto, no están aun claros esos puntos, tienen mucho trabajo nuestros senadores y tienen que corregir las omisiones antes de cometer un error con graves costos políticos.
 
Sin embargo, en el ánimo de los senadores del PRI, prevalece pasar la reforma, la trampa se convirtió en avance y logro democrático. Con los cambios, el documento presenta otra cara, dice el senador Omar Fayad, para quien la trampa desapareció.
 
Aunque el legislador aceptó no haber leído completamente el documento turnado a la comisión del trabajo, “me entretuve en la instalación de la Comisión de Justicia que voy a presidir”, que también logró quórum.
 
Seguir los pendientes de la LXI Legislatura es el primer punto en la agenda del senador Omar Fayad en materia de Justicia, pendientes que aumentan día a día como lo comprobó el director de Quadratín en Chiapas, Juan de Dios García Davish, secuestrado y golpeado por policías.
 
San Lázaro, dale inteligencia y voluntad al gobernador de Chiapas para entender que no tiene que investigar mucho: fueron policías
 
*Periodista

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