Rusia, el gigante en la OMC

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Luego de 17 años de negociaciones, Rusia es parte de la Organización Mundial del Comercio. Aunque la mayoría de los analistas consideran que se trata de un triunfo de los gobiernos rusos, otros se preguntan si el país más grande del mundo podrá modernizar su industria tan rápido como se requiere para que en efecto se vea beneficiada del comercio sin fronteras

 
Antonio Rondón/Prensa Latina
 
Moscú, Rusia. El ingreso oficial de Rusia a la Organización Mundial del Comercio (OMC) marca una espera de 17 años y la presencia de un gigante y mayor productor de hidrocarburos en una entidad que concentra el 95 por ciento del mercado mundial.
 
Sin embargo, la llegada de un almacén de materias primas como esta nación euroasiática en la OMC es un paso visto aquí con opiniones encontradas de los economistas.
 
El propio gobierno ruso reconoce que las pérdidas directas para el presupuesto nacional en 2013 serán de 188 mil millones de rublos (unos 5 mil 911 millones de dólares) y otros 257 mil millones de rublos (8 mil 81 millones de dólares) en 2014.
 
Sin embargo, expertos del ministerio ruso de Desarrollo Económico estiman que tales pérdidas serán compensadas en gran medida con el incremento de los volúmenes de exportación de productos rusos y con el aumento de las inversiones en este país.
 
Después de 17 años de tensas negociaciones, Moscú logró para sus productores condiciones favorables para el comercio.
 
Así, la Unión Europea deberá eliminar las cuotas para las exportaciones rusas de metales y otros productos de la rama metalúrgica, lo cual abrirá más posibilidades para consorcios como Narilski Nikel y Rusal, entre otros colosos nacionales.
 
De igual forma, los países europeos deberán triplicar el volumen de las cuotas de exportaciones rusas de madera a partir de 2013.
 
Al mismo tiempo, de los beneficios por 900 mil millones de dólares anuales que deja en el mundo la reducción de aranceles, 18 mil millones serán para Rusia, estima el referido ministerio.
 
Además, de acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI), el ingreso a la OMC permitirá un aumento, en tres años de las ganancias para Rusia, equivalentes al 3.3 por ciento de su producto interno bruto (PIB).
 
En una década, los ingresos podrían llegar al 11 por ciento del PIB, es decir, unos 162 mil millones de dólares, comenta la televisión capitalina.
 
De acuerdo con el diario Komersant, las ganancias del ingreso a la referida entidad internacional más bien serán indirectas, con el aumento de la entrada de capital foráneo y la reducción de los trámites burocráticos, lo cual brindará confianza al inversor.
 
Además, se espera que las zonas más beneficiadas por la medida sean las del Noroeste, incluida la ciudad de San Petersburgo, y las del Lejano Oriente, cercanas a una región de gran perspectiva comercial.
 
Por otro lado, se espera que la entrada de Rusia a la OMC genere 40 mil puestos laborales adicionales, aunque algunos expertos citados por la prensa local destacan que será necesario contabilizar, por otro lado, las pérdidas de empleos en las ramas más afectadas.
 
Al respecto, el gobierno ruso recuerda que en las conversaciones se lograron de cinco a siete años de gracia para la aplicación de las regulaciones de la OMC para esferas como la industria automotriz, la ligera, la de construcción de maquinaria y la agrícola.
 
En el caso de la agroindustria, que incluye no sólo los cultivos, sino también la producción de carne vacuna, avícola y porcina, los subsidios anuales acordados de 9 mil millones de dólares casi superan las posibilidades financieras del propio Estado ruso.
 
Según el ministro de Desarrollo Económico, Andrei Belousov, el Estado aprobó ayudas por 1 billón 509 mil millones de rublos (unos 47 mil 452 millones de dólares) para el periodo 2013-2020.
 
El volumen total del apoyo estatal a la agricultura alcanza los 2 billones 280 mil millones de rublos (69 mil 512 millones de dólares), incluidos los 700 mil millones de rublos (23 mil 475 millones de dólares) de los presupuestos de las regiones rusas.
 
Asimismo, en este mes se inicia la reducción de los aranceles para unos 1 mil tipos de mercancías como alimentos, alfombras, ropas y medios de transporte.
 
Pero expertos estiman que la reducción de 30 a 25 por ciento del recargo a la importación de autos nuevos apenas la percibirá el consumidor, pues deberá realizar nuevos pagos, mientras que la diferencia podría ser barrida con un cambio del curso del rublo.
 
Al mismo tiempo, la entrada de Rusia a la OMC está lejos de poner fin al debate interno sobre pérdida-beneficio de la medida, en especial después de las discrepancias surgidas en el Parlamento para aprobar el rotocolo Final del ingreso a esa organización.
 
El documento recibió la aprobación de 238 diputados del gobernante Partido Rusia Unida, mientras que las otras tres agrupaciones políticas opositoras votaron en contra (208) o se ausentaron de la votación.
 
Por otro lado, el diario Nezavisimaya Gazeta llama la atención acerca de que Rusia es el primer país de la Unión Aduanera en adherirse a la OMC, pues Kazajstán espera hacerlo antes de finalizar este año y Bielorrusia tiene esperanza de ingresar a más tardar en 2013.
 
De hecho, la Unión Aduanera fue creada bajo preceptos de la OMC. En un principio, Moscú anunció que entraría a la entidad internacional junto a Astana y Minsk, pero luego decidió hacerlo en solitario.
 
La aplicación de regulaciones de la institución comercial, fundada en su forma actual en 1994, para los productos rusos en Estados Unidos deberá esperar por la derogación de la enmienda Jackson-Venik, la cual prohíbe la venta a esta nación de alta tecnología estadunidense.
 
Aunque la moratoria para la aplicación formal de la citada enmienda se pospone cada año, su existencia legal complica las relaciones comerciales de Moscú y Washington.
 
El ingreso de una de las economías de peso en el orbe, del primer productor de petróleo y gas, así como de la nación más extensa deberá introducir cambios sustanciales en el contexto de la Organización Mundial del Comercio, aunque el ruso común quizás deberá esperar varios años para palpar los beneficios.
 
Ahora se espera que se reduzca en 40 por ciento el arancel para la entrada a Rusia de cerdos vivos, carne porcina y autos nuevos. Pero en el caso de los vehículos, Rusia introduce un nuevo arancel por utilización que casi regresa el producto a su precio original.
 
Además, las reducciones arancelarias deberán efectuarse en el sector cárnico sin bajar de 0.5 euros por kilogramo y hasta 5 por ciento del total.
Tal medida pone a los agricultores y ganaderos en alerta desde ahora, aún cuando en las regulaciones para el ingreso ruso a la OMC existían cláusulas encaminadas a extender de cinco a seis años el referido plazo para aplicar regulaciones en varias esferas.
 
El presidente de la Unión Cárnica Nacional, Serguei Yushin, afirma que los efectos negativos los sentirán con más fuerzas las pequeñas y medianas empresas, así como las de baja efectividad, pero también puede afectar a grandes conglomerados nacionales.
 
Todo ello puede, a su vez, reducir la rentabilidad y el tiempo de recuperación de las inversiones, que pasaría de cinco o seis años, como ahora, hasta de 10 a 12 años en el futuro, con lo cual se reducen las inversiones y los bancos ofrecen créditos con sumo cuidado, opina.
 
Por otro lado, los que favorecen el ingreso ruso a la Organización Mundial del Comercio estiman que el volumen de la circulación de mercancías desde y hacia adentro del país aumentará en 18 por ciento tras la entrada.
El incremento de la circulación de mercancías elevará la responsabilidad de la infraestructura nacional de transporte, en especial, la ferroviaria por donde circula el 85 por ciento del total.
 
Sin embargo, el diario Nezavisimaya Gazeta estima que el sistema ferroviario ruso podría quedar por debajo de las necesidades de traslado de productos por el territorio nacional, a causa del aumento de venta o compra de mercancías.
 
Asimismo, los especialistas sugieren que el Estado apoye a la pequeña y mediana empresa, la más vulnerable con la adhesión al órgano internacional, para adquirir nuevas tecnologías, afirma Nezavisimaya Gazeta.
 
La entrada del gigante ruso a la OMC sin duda será beneficiosa para el resto del orbe, pero plantea retos inmediatos a Rusia para adaptar su mercado a la competencia exterior.
 
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Fuente: Contralínea 303 / septiembre de 2012
 
 

 

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