Primeros pasos de Peña Nieto

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Luego de su pomposo y más bien propagandístico equipo de transición, el cual será muy circunstancial, a decir de Enrique Peña Nieto, el llamado presidente electo ha lanzado una iniciativa para fortalecer al Instituto Federal de Acceso a la Información y Protección de Datos (Ifai) y crear un organismo anticorrupción. Se reunió con el famoso grupo de 300 líderes, y escuchó a cinco de ellos que le plantearon lo que hace años son peticiones guardadas en cajones.
 
Sabemos que la corrupción es un mal atávico. Pero se ha hecho más significativo en el transcurso de los últimos gobiernos, sobre todo desde José López Portillo. Y es que, desde la época de quien dijo malamente que deberíamos “administrar la abundancia”, se han buscado mecanismos para evitar el saqueo despiadado del erario. Nada ha dado resultado: más bien sigue adelante la transa como método para llegar al poder y retirarse sin problemas de dinero.
 
Quizás el intento más notorio fue en la administración de Miguel de la Madrid, cuando se creó la Secretaría de la Contraloría General de la Federación que le iba a encargar a Samuel del Villar, pero al enterarse Carlos Hank González de ello, amenazó al mandatario en turno y todo quedó en un simple formulismo costoso económicamente y que no tuvo repercusión efectiva.
 
Igual, no hicieron nada más que un papel ridículo Carlos Salinas, Ernesto Zedillo, Vicente Fox y Felipe Calderón. Todos dijeron que meterían a la cárcel a quienes se llevaran la lana de los presupuestos e hicieran negocios ilícitos, mas nada se logró. Aumentaron los ricos y sus desplantes, tanto entre funcionarios, hombres de empresa y líderes sindicales. La corrupción eran todos ellos y muchos más.
 
¿Desaparecerán al crearse este nuevo gobierno la Secretaría de la Función Pública y la Auditoría Superior de la Federación?
 
El Ifai fue un triunfo de la ciudadanía que obligó al esquizoide de Vicente Fox a fundarlo. Pero los datos que necesitamos para saber qué ocurre en el país cada vez son más difíciles de obtener, aunado a que en muchas entidades federativas el costo de las copias en las papelerías es muy caro. Los obstáculos que se ponen al flujo de la información y el manejo de los organismos para difundirla por parte de los gobernantes hacen que su importancia sea en ocasiones nula.
 
Pero no se crea que el Ifai, con sede en Coyoacán, pueda resolver mucho. Las negativas de la Procuraduría General de la República, la Secretaría de la Defensa Nacional, los hombres de Genaro García Luna y los líderes sindicales, como Carlos Romero Deschamps y Elba Esther Gordillo, a proporcionar elementos para entender el funcionamiento de la vida pública son frecuentes y la opacidad hace que no pueda corregirse el rumbo que nos lleva al atraso, la complicidad y la falta de corrección en muchos terrenos.
 
La presidenta de este Instituto, Jacqueline Peschard, ha dicho que si bien la iniciativa peñista será un avance, no eliminará la discrecionalidad con que se ejerce el poder político. Así, pues, bien que se piensa en tratar de proporcionar más datos para saber cómo vamos, pero seguramente hay –y habrá– muchos detalles que se ocultarán. Por lo tanto, no se espere que aprobada la reforma todo esté ya resuelto; más bien sería un paso más en la larga carrera por evitar que los burócratas hagan de la suyas sin que nadie se entere.
 
Se tendrá que realizar mayor trabajo entre los habitantes de la nación para que la vigilancia, la exigencia en la rendición de cuentas y la posibilidad de, ya con elementos, castigar a muchos o a todos de los responsables de que no podamos salir de lo que se llamaba subdesarrollo y hoy no es sino un evidente atraso en muchos órdenes de la vida.
 
Se aumentará el número de comisionados de cinco a siete. A los nuevos, los propondrá el Ejecutivo y los refrendará el Senado. Y como ha sido tradicional, los ciudadanos no tendrán vela en el entierro. Otra vez los Poderes de la Unión se reparten las designaciones y seguramente habrá gente muy cercana a los de arriba sin nexos reales y evidentes con ciudadanos que aún pagan impuestos y gestiones muy caras, incluso de las mayores del orbe.
 
Al reunirse con los famosos 300 líderes, donde hablaron cinco de ellos, Enrique dijo que no tiene amigos sino interés en la República. Ello contradice a los más de 40 que propuso en su equipo de transición, ya que la mayoría son cercanos a él, tanto del Estado de México como hasta a quien ha considerado en varias giras “amiga”, la señora Rosario Robles.
 
Claudio X González le pidió romper el arreglo corporativo gobierno-Elba Esther Gordillo y sobre todo dejar de pagarles a 22 mil profesores, en los cuales se erogan 1 mil 700 millones de pesos.
 
Gerardo Gutiérrez Candiani, presidente del Consejo Coordinador Empresarial, lo urgió a sacar adelante las reformas laboral, hacendaria y energética. Respecto a la justicia, Alejandro Martí lo llamó a avanzar en la protección de los habitantes y crear un mando único en la policía. Transparentar muchas cuestiones, fue la petición de Federico Reyes Heroles. Alejandro Ramírez, presidente de Cinépolis, dijo que se requieren 20 millones de empleos y abordar de otra manera los programas asistenciales.
 
En fin, que ante el panorama de incertidumbre que vive el país, la crisis económica internacional que está muy cerca y los “apoyos” de grupos diversos que recibió en su campaña, Peña Nieto la tiene difícil, muy difícil.
 
Al final dijo que no aspira a hacer buen orador, ya que nuevamente sufrió para explicar sus propuestas, sobre todo luego de que el viento tiró los papeles donde estaban las anotaciones. Al rescatar una edecán lo escrito, pudo con algún tipo de coherencia, lanzar sus iniciativas.
 
*Periodista
          
 
 
Fuente: Contralínea 303 / Septiembre de 2012
 
 

 

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