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Kant fue parteaguas histórico, no de una filosofía (como hicieron Platón, Aristóteles, Hegel, etcétera), sino de liberar la razón de las ataduras metafísicas de lo que el poeta kantiano Schiller, en versos inmortales escribió: “No está fuera/Ahí lo busca el loco./Está dentro de ti/Tú lo creas perennemente”. Beethoven, como creador de música, comprendió mejor sus creaciones al estudiar a Kant (Esteban Buch, La novena de Beethoven, ediciones El Acantilado), pues éste plantea no enseñar una filosofía, sino a filosofar y pensar por uno mismo; lo que explica en su celebradísimo ensayo: Respuesta a la pregunta: ¿qué es la ilustración, de su libro Filosofía de la Historia (Fondo de Cultura Económica). El libro de esta reseña apareció en 1800 cuando Kant, biológicamente, ya no existía (1724-1804). Fue resultado de “anotaciones marginales, observaciones y desarrollos propios” del texto de Georg Friedric Meier, Compendio de la doctrina de la razón, con el que Kant impartió el curso de lógica en la Universidad de Königsberg, ya habiendo publicado sus tres críticas: la de La Razón Pura (1781); de La Razón Práctica (1788); y, La Crítica del Juicio (1790).
 
¿Cómo es posible pensar para crear las preguntas y respuestas? En la medida que éstas vuelven a ser preguntas para todas las áreas de la cultura; en el entendido de que “el hombre es la medida de todas las cosas” y único creador en las ciencias naturales de fundamento matemático y las ciencias sociales de fundamento jurídico, el hombre-mujer es creador de música, literatura, psicología y tecnología, pues “nada ha caído buenamente del cielo”. Y lo hace a través de sus individualidades excepcionales: Protágoras, Fidias, Mozart, Newton, Eurípides, Copérnico, etcétera, con reglas o principios y un método que Kant recrea como “piedra de toque”. Y con sus aportaciones originales expone en sus tres críticas y el resto de su obra sin paralelo (y puede consultarse en la extraordinaria biografía de Kant que escribió Manfred Kuehn, titulado Kant, en Acento editorial, 2003).
 
Kant entregó el texto de su curso Lógica a su discípulo Gottlob Benjamin Jäsche quien lo publicó en 1800, con el visto bueno del mismo Kant. De este texto habían aparecido ediciones descuidadas al español. Pero esta elegante edición, con traducción de Carlos Correas, prólogo y notas, es la más veraz y contrastada… “El entendimiento en particular está sometido, en sus acciones, a reglas que podemos investigar. Más aún, hay que considerar el entendimiento como la fuente y facultad de pensar reglas en general”. Kant evolucionó y revolucionó cómo la razón implica una lógica del conocimiento. Y con ella se crean hipótesis, categorías que dan origen a la única realidad científico-matemática, científico-jurídica, fenómenos de toda la cultura y sus llamadas técnicas o tecnologías, con las que la humanidad resuelve sus problemas que vulgarmente se conocen como inventos o, peor aún: descubrimientos. Estudiar esta Lógica de Kant, es compenetrar al mundo kantiano que sigue guiando el cómo pensamos, si es que nos queremos explicar la historia de todos los rendimientos que integran el patrimonio cultural de la humanidad.
 
Ficha bibliográfica:
 
Autor: Immanuel Kant
Título: Lógica
Editorial: Ediciones Corregidor, 2010
 
*Periodista
 
 
 Fuente: Conralínea 302 / septiembre de 2012
 

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