Las concesiones del (PAN en el) poder

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Luego de la debacle panista del 1 de julio, no debemos olvidar lo que ha sido la derecha en el poder, encarnada en el gobierno sanguinario y abusivo de Felipe Calderón.
 
El tráfico de influencias y otros abusos de poder protagonizados por Calderón y su parentela es el tema del libro Las concesiones del poder, del periodista Francisco Cruz Jiménez, publicado en julio de 2011 por la editorial Planeta-Temas de Hoy.
 
El nepotismo es un vicio arraigado en el Partido Acción Nacional (PAN); entre los beneficiados por Calderón y su esposa, Margarita Esther Zavala Gómez del Campo se cuentan: Luisa María Calderón, hermana del espurio, a quien éste quiso imponer como gobernadora de Michoacán; Juan Ignacio Zavala, hermano de Margarita, colocado actualmente en el grupo español Prisa, que controla el periódico El País, la editorial Alfaguara y la mitad de las acciones de Radiopolis, de Televisa: “no sólo es amigo y cuñado de Calderón, es también su principal consejero” (página 92).
 
La protagónica exlideresa del PAN capitalino Mariana Gómez del Campo es la “sobrina predilecta de la primera dama” (página 105); su hermano, Pablo Gómez del Campo Gurza, egresado de la Universidad Panamericana, del Opus Dei, fue nombrado titular de la Dirección General de Prevención de Operaciones Ilícitas, de la Comisión Nacional Bancaria y de Valores; falleció en abril de 2012, “de manera sorpresiva” mientras jugaba tenis en Ixtapa, Guerrero (www.el5antuario.org/2012/04/fallece-pablo-gomez-del-campo-sobrino.html).
 
Otro de los hermanos de Mariana, Luis Gómez del Campo Gurza, recibió importantes beneficios en este sexenio, pues el Grupo Andrade, para el que trabajaba como director de finanzas, le vendió a un precio oneroso, casi 1 mil pipas a Pemex, contrato que obtuvo a pesar de que esa empresa tenía fuertes problemas económicos (página 111).
 
Entre los parientes beneficiados por el poder está Carlos Felipe Castañeda Gómez del Campo, primo de Margarita Zavala y quien en diciembre de 2006 fue nombrado en un alto cargo del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS). Una de sus primeras decisiones fue adjudicarle a una de las empresas de Carlos Slim un contrato de servicios por 1 mil 500 millones de pesos (página 94).
 
Otro primo de ella, Javier Arrigunaga Gómez del Campo, fue primer director del Fondo Bancario de Protección al Ahorro (Fobaproa), antes de encumbrarse como director del grupo Banamex.
 
Marcia Matilde Altagracia Gómez del Campo Tonella, otra prima de Margarita Zavala, se vio involucrada en el escándalo del incendio de la guardería ABC de Hermosillo, Sonora, que, en junio de 2009, dejó 49 niños muertos (página 113).
 

Hildebrando

 
Uno de los más notorios episodios de nepotismo y corrupción del calderonismo fue denunciado el 6 de junio de 2006 por Andrés Manuel López Obrador, quien se refirió a los contratos millonarios gubernamentales entregados a empresas de Hildebrando Zavala Gómez del Campo, hermano de Margarita Zavala.
 
Entre las entidades que beneficiaron a Hildebrando se contaban Petróleos Mexicanos, la Secretaría de Desarrollo Social (que en el sexenio pasado estuvo a cargo de Josefina Vázquez Mota), la Comisión Nacional Forestal, la Comisión Federal de Electricidad, Liconsa y el IMSS (página 74).
En la empresa familiar formada en 1986, y que tanto se benefició del erario, aparecía como socia Margarita Zavala con el 10 por ciento de las acciones.
 
Todos ellos contaron con la complicidad de Vicente Fox, quien en plena época de campañas electorales “soslayó interesadamente cualquier sospecha sobre Felipe y Margarita” (página 76).
 
También beneficiado por la llegada de la derecha al poder ha sido el suegro de Calderón, Diego Heriberto Zavala Pérez, abogado, exdiputado y exmagistrado del Tribunal Superior de Justicia del Distrito Federal. Entre otras prebendas, el “suegro con suerte” fue jubilado en condiciones privilegiadas, entre ellas, la de recibir una compensación de más de 300 mil pesos sólo por haber trabajado dos meses después de haber cumplido los 75 años, además de su salario mensual, de 130 mil pesos (página 187).
 
En 1994, Carlos Salinas de Gortari nombró a Zavala Pérez integrante del Consejo de la Judicatura del Distrito Federal, como uno de los favores que dispensó al PAN, partido que le ayudó a legitimarse luego del fraude electoral de 1988. Posteriormente, fue nombrado magistrado del Tribunal Superior de Justicia del Distrito Federal  (página 187).
 

Ayapango

 
Excolaborador de medios informativos, como El Noticiero de Toluca y El Heraldo de Toluca, Francisco Cruz comenta el súbito engrandecimiento de la finca de los Calderón-Zavala en el municipio de Ayapango, Estado de México, a 60 kilómetros de la capital mexiquense.
 
A principios de la década de 1990, los suegros de Calderón adquirieron ahí un inmueble que luego del ascenso de Felipe Calderón a la Presidencia de la República se ha convertido en una “imponente propiedad que corona un chalé estilo suizo” (página 159).
 
A partir de 2006, los soldados destacados para proteger al presidente espurio y a su familia hacen la vida difícil para los paisanos: se impusieron retenes y se hostilizó a los habitantes con el pretexto de decomisar armas que pudieran usarse contra esos personajes, y que en realidad los campesinos los utilizaban para cazar conejos o para ahuyentar a las fieras.
Leemos que los militares se entrevistaron primero con los simpatizantes del PAN: “Los indujeron a espiar y denunciar a sus vecinos. Los usaron como informantes. Así se enteraron [de] quiénes tenían las armas. Luego, los soldados escudriñaron por todos los rincones, hasta los impensados…” (página 162).
 
También llegarían las agresiones contra periodistas, que han sido una constante en el gobierno de Calderón. En mayo de 2006, Carlos Águila y Rubén Darío Betancourt, reportero y fotógrafo de Quehacer Político, fueron baleados cuando hacían pesquisas sobre el rancho del suegro de Calderón.
 
En 2007, fueron atacados un reportero y un fotógrafo de Amecameca, a 1 kilómetro de ese rancho, por personas al servicio de los Zavala Gómez del Campo.
 
En Ayapango ocurrió exactamente lo mismo que ha sucedido en el país: la militarización trajo consigo no una mayor protección para los habitantes, sino un recrudecimiento de los secuestros y del llamado “crimen organizado”. Es la dinámica de la corrupción, la complicidad y la ambición.
 
A partir de 2007, se ha formado en Ayapango, y otros municipios de la zona, “una de las más crueles bandas de secuestradores […] a la que se le adjudicó un centenar de plagios” (página 167).
 
En agosto de 2010, el semanario mexiquense Amequeme documentó el crecimiento de las propiedades de Calderón y sus suegros en Ayapango. Desde junio de 2008, la pareja presidencial había adquirido terrenos hasta adueñarse de más de 41 mil metros cuadrados a precios inverosímiles, de entre 3 y 10 pesos por metro cuadrado. “Y nadie sabe cómo le hicieron para que los propietarios de esos terrenos vendieran a precios ridículos” (página 191).

 

La ultraderecha alcohólica

 
La ultraderecha que gobierna México no sólo es persignada y santurrona, sino viciosa, abusiva, manirrota para su propia conveniencia.
 
Como hace notar Francisco Cruz Jiménez, quien es autor de otros libros de tema político, muchos funcionarios de Calderón son adictos a los autos y hoteles lujosos, y no se diga a las grandes comidas y bebidas (con cargo al erario), además de los estratosféricos salarios que reciben: 31 mil 611 servidores públicos ganan entre 1 millón y 3 millones 300 mil pesos al año (página 251).
 
*Maestro en filosofía; especialista en estudios acerca de la derecha política en México
 
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Fuente: Contralínea 301 / Sepriembre de 2012
 
 

 

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