El PAN en Benito Juárez

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En la capital del país, el único reducto que conservó el Partido Acción Nacional (PAN) fue la delegación Benito Juárez, misma que viene gobernando desde hace 12 años. Para oprobio de los capitalinos, la demarcación que lleva el nombre del Benemérito sigue en manos de la reacción.
 
A lo largo de más de una década, han ocupado la jefatura delegacional lo mismo católicos de ultraderecha que personajes vinculados al sector empresarial.
 

Delegados panistas

 
Los siguientes panistas han llegado a ser delegados en Benito Juárez: Esperanza Gómez Mont, de 1994 a 1997; José Espina Von Roehrich, de 2000 a 2003; Fadlala Akabani, de 2003 a 2006; Germán de la Garza, de 2006 a 2009, y Mario Palacios, de 2009 a 2012.
 
Esperanza Gómez Mont pertenece a una vieja dinastía de panistas, y su hermano Fernando Gómez Mont fue hace unos años secretario de Gobernación.
 
Egresado de la ultraderechista Universidad Popular Autónoma del Estado de Puebla, José Espina cobró notoriedad por colocar imágenes devocionales en las oficinas públicas de la delegación, además de usar recursos también públicos para promover actividades religiosas, lo cual motivó una queja de diputados perredistas (El Universal, 27 de julio de 2001).
 
A Fadlala Akabani Hneide, empresario de origen sirio, le sucedió el veterinario Germán de la Garza Estrada, quien tuvo una gestión marcada por el conflicto y el dispendio. Organizaciones vecinales acusaron a estos delegados de propiciar el crecimiento desmedido de desarrollos inmobiliarios, así como de apoyar a instituciones privadas, como la Universidad Panamericana (del Opus Dei), de la que apoyaron su expansión territorial e incluso le cedieron espacios públicos.
 
A finales de 2011, De la Garza “irrumpió repentinamente en el glamuroso mundo del jet set capitalino, al aparecer sonriente en las páginas de la revista Club del periódico Reforma con motivo de la boda de su hijo, misma que se celebró en la capilla del Club de Banqueros, “uno de los sitios más exclusivos de la capital” (www.libreenelsur.mx/content/irrumpe-exdelegado-german-garza-en-jet-set-capitalino-convertido-en-sibarita).
 
El episodio inspiró comentarios como éste: “ya como delegado en Benito Juárez había dado don Germán repetidas muestras de su proclividad a la grandeza, como cuando, con motivo de su primer informe de gobierno, gastó en el boato, según la oficina de Información Pública de la propia delegación, más de 383 mil pesos en apenas dos horas, incluida la renta de cañones que lanzaban papelillos de colores azul y blanco hasta formar una lluvia intensa que él recibía con los brazos abiertos, mientras la orquesta de cámara delegacional interpretaba el Carmina Burana de Carl Orff”.
 
En las campañas de 2009, fue visible la injerencia del empresario católico Lorenzo Servitje para apoyar a candidatos panistas que él consideraba prometedores. Uno de esos prospectos fue Carlos Orvañanos, quien llegó a la jefatura de Cuajimalpa, mientras que Mario Palacios fue electo delegado en Benito Juárez; su campaña se basó en el tema de la inseguridad en sintonía con el discurso de Calderón.
 
La gestión de Palacios fue criticada por grupos de vecinos, quienes denunciaron que autorizaba construcciones irregulares, a lo que suman otras acusaciones de corrupción que involucran a uno de los principales funcionarios de su gestión: Jorge Romero Herrera.
 

Jorge Romero

 
El delegado electo en las votaciones del 1 de julio de 2012 es el polémico panista Jorge Romero Herrera, nacido en 1979, exnovio de Mariana Gómez del Campo (exdirigente del blanquiazul capitalino y parienta política de Calderón).
 
Hijo de una pareja de médicos panistas, Romero fue rockero en su adolescencia, luego de lo cual se hizo admirador de Diego Fernández de Cevallos y tomó la decisión de ingresar al PAN. En una entrevista hecha en 2012 se enfatizaba su actual aspecto conservador y guadalupano, al grado de que en esa conversación repitió al menos seis veces la frase “si Dios quiere” (www.animalpolitico.com/animal-electoral/2012/06/27/jorge-romero-el-rockero-de-la-benito-juarez/).
 
Según el padrón de militantes del PAN (http://ww1.pan.org.mx/PadronAN), Romero Herrera ingresó a ese partido el 22 de enero de 1997. Ha sido secretario juvenil del PAN en el Distrito Federal y diputado local de 2006 a 2009, entre otras responsabilidades.
 
En 2007, al igual que los otros legisladores panistas, Jorge Romero se opuso a la despenalización del aborto en la Ciudad de México, pues la posición histórica de su partido, de conformidad con los mandatos de la jerarquía católica, es que se castigue a las mujeres que abortan.
 
Por otro lado, en medios de comunicación se han mencionado “las acusaciones que restauranteros, dueños de negocios y vendedores ambulantes de la delegación Benito Juárez han hecho contra el que fuera hasta hace unos meses el director de Proyectos Especiales, Jorge Romero Herrera. Aseguran que desde que fue servidor público de la demarcación, y por medio de un grupo de amigos y funcionarios que comparten ideología y prácticas nazis, les cobra cuotas ilegales, los amenaza y los extorsiona, cosa que, por supuesto, ese joven panista niega” (www.elgrafico.mx/columnas/94982.html).
 
Según otras denuncias, Romero Herrera “se ha enriquecido impunemente en la delegación Benito Juárez con […] el pago de jugosas comisiones, en efectivo o en especie, por autorizar la construcción de edificios en zonas saturadas, como la colonia del Valle…” (www.blogdeizquierda.com/ 2012/03/las-acusaciones-de-corrupcion-contra-el.html).
 
De acuerdo con esa versión, es Romero y un grupo de jóvenes panistas los que operan la red de abusos y grandes negocios. En el grupo estarían el delegado panista Mario Palacios; el diputado local, Mauricio Tabe Echartea; su secretario, Santiago Torreblanca Engell; el presidente del comité directivo delegacional blanquiazul, Luis Mendoza Acevedo; su hermano Víctor, quien es director de afiliación; el presidente del comité juvenil, Andrés Atayde Pacheco, y Christian Damián Von Roehrich, primo del secretario general del PAN nacional, José Espina.
 
También denunciaron algunos panistas que Romero y su grupo tienen reuniones secretas los martes por la noche y que usan como seña el Heil Führer de los nazis.
 
Otro motivo de escándalo fue la participación de Jorge Romero en las irregularidades que se registraron en el proceso de selección de sus candidatos a principios de este año. Según militantes de ese partido en el Distrito Federal, hubo compra de votos, afiliaciones corporativas, uso de recursos públicos y rebase de gastos de precampaña.
 
“Estas irregularidades en la elección de candidatos federales y las que están en curso para los locales se atribuyen al grupo que controla el PAN capitalino, encabezado por Mariana Gómez del Campo, Jorge Romero, aspirante a jefe delegacional en Benito Juárez, y Obdulio Ávila, subsecretario de Gobernación” (Proceso en línea, 6 de marzo de 2012).
 

Panismo parroquial

 
En colonias como la Del Valle y Narvarte hay templos católicos de monumental arquitectura que datan de mediados del siglo XX, y que se erigieron gracias a la política de conciliación del entonces arzobispo Luis María Martínez, quien comenzó a restablecer las relaciones políticas y la influencia del clero en el gobierno.
 
Entre esas iglesias se cuentan la ubicada en el Eje 2 Poniente Gabriel Mancera, cerca de División del Norte (la llamada “iglesia del tránsito” debido a una gigantesca escultura de Cristo que parece dirigir el intenso tráfico de la zona) y la ubicada en la avenida Obrero Mundial, a una calle del Viaducto.
Esta última es la iglesia de La Piedad, sede de la quinta vicaría de la ciudad y que, como otros recintos clericales, durante el sexenio de Calderón remozaron sus instalaciones y ampliaron sus actividades.
 
Al frente de la mencionada vicaría, que incluye nada menos que 76 templos (www.vicariadepastoral.org.mx/xvii_asamblea/anexos/DocumentoEvaluacionVicarias.pdf), está el obispo Francisco Clavel Gil, quien cobró notoriedad en enero de 2008 cuando pronunció una larga homilía en la Catedral Metropolitana contra la despenalización del aborto y otras leyes que consideró como “señales negativas” de la modernidad (www.elgrafico.mx/73792.html).
 
En esos recintos aún se manifiesta el panismo de sacristía encarnado en viejos militantes derechistas que siguen colaborando con el clero y que vivieron episodios de la historia de la derecha, como la lucha contra la educación laica y contra los métodos de planificación familiar.
 
Ésa sigue siendo una de las vertientes del panismo en esas colonias, donde también hay muchas escuelas particulares, algunas de ellas confesionales, que tradicionalmente han nutrido de partidarios al clero y al PAN.
 
Más allá del catolicismo de algunos de los habitantes de la delegación, en otros prevalecen sentimientos de superioridad racial y socioeconómica que los hacen identificarse con el partido derechista.
 
Y así, muchos vecinos de la zona siguen votando por el PAN, a pesar del mal desempeño de sus autoridades locales, al grado de que hay calles, como el tramo de Obrero Mundial (junto a la estación del Metrobús del mismo nombre), donde el alumbrado público no sirve desde hace muchos meses, con los consecuentes problemas y riesgos para los transeúntes que circulan por la noche en la zona; asimismo, el servicio de recolección de basura es por demás deficiente en muchas calles de colonias acomodadas de la delegación, como si las autoridades panistas no estuvieran conscientes de que los desechos se deben tirar diario. Eso sí, la propaganda panista suele ser triunfalista y apabullante en la zona.
 
*Maestro en filosofía; especialista en estudios acerca de la derecha política en México
 
 
 
 
Fuente: Contralínea 299 / Agosto de 2012