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El mercadólogo político, Alejandro García, saca sus conclusiones de los comicios federales del 1 de julio en Tamaulipas; examina aciertos, fracasos y define cómo considera que se moverán las piezas del ajedrez electoral para el próximo año, en el que se disputarán 43 alcaldías y el Congreso del Estado. 

José Manuel Meza / Reynosa, Tamaulipas
En una mesa de análisis con Heriberto Deándar Robinson y Héctor Hugo Jiménez Castillo, directivos de Hora Cero, el especialista político, Alejandro García, revisa y expone el dilema electoral en el que se encuentra metido el Partido Revolucionario Institucional en Tamaulipas –tras haber perdido las votaciones– y en la “burbuja de gracia” en la que entró el Partido Acción Nacional al invertirse los papeles.
–¿Qué pasó en Tamaulipas?, es la pregunta que le lanza el periodista Jiménez Castillo, ante lo cual el entrevistado contesta: 
“Fue una catástrofe. Podemos empezar a verlo, como dice Heriberto, desde una perspectiva multifactorial, pero en primera instancia una es la perspectiva del PRI y su catástrofe, pero por el otro lado, es un gran triunfo para Acción Nacional.
“La pregunta intermedia viene siendo, ¿cómo se dio eso?, las causas que llevaron a una cantidad de votos que ni siquiera el PAN esperaba, porque no hicieron campaña para ganarlos y cómo el PRI, que esperaba mucho más votos, tampoco hizo campaña para ganarlos.
“La verdad es que estamos ante un hecho inédito, en el que no hubo la capacidad de ningún partido para concretar sus objetivos. El PAN fue mucho más allá de lo esperado y el PRI fue mucho menos de lo esperado”, manifiesta este mercadólogo que ha colaborado con diferentes candidatos, de distintos colores e ideologías.
A pesar de que es Tamaulipas un Estado de tradición priista y de que el presidente electo de la República, Enrique Peña Nieto, es ese partido, la ola peñista que actualmente se vive en México no jugó a favor del PRI en la entidad. Deándar Róbinson cree que esto debería llevar a un profundo análisis al priismo y a una reflexión, pues en territorio estatal perdió la presidencia de la República, el Senado y seis diputaciones federales. 
–¿Fue un voto de castigo al gobernador (Egidio Torre Cantú)? o un voto de castigo ¿a quién?, consulta Jiménez Castillo, director editorial de esta casa editora. 
“Más que voto de castigo tenemos que hablar de juicio. Toda elección siempre es un juicio, al trabajo realizado y al trabajo no realizado.
“Los militantes de base priista dicen, dame armas, trabajo en mi calle para ganarte votos y llevarte votos. Si no tengo esas armas, baches cubiertos, banquetas, luz eléctrica, cómo te llamo a votar. Es un juicio a la administración estatal de lo que hizo y lo que no hizo, pero también es un juicio a nivel nacional de lo que Felipe Calderón no hizo.
“Dentro de ese juicio nos preguntamos ¿por qué tantos votos para Acción Nacional?, ¿a caso tuvo una campaña muy bien hecha?, sabemos que no; ¿eso fortalece la democracia en Tamaulipas o va a cuestionar nuestra vida democrática en el futuro?, se pregunta García. 
 
 
CAUSALES DE LA HECATOMBE ELECTORAL
 
Para Deándar Róbinson los resultados de la elección del domingo 1 de julio tienen muchas razones, que considera se van a ir revelando con el transcurso del tiempo.
“Prácticamente después de Guanajuato, Tamaulipas resultó el Estado más panista con una tradición priista. Yo no vi la fuerza de un priismo ordenado, organizado que siempre se ha destacado por eso, ahora estuvo muy ausente, por lo que pienso que hay un proceso de descomposición en el seno tricolor, donde muchos operadores están perseguidos y otros se encuentran ausentes.
“En estos momentos veo operando elecciones a gente que no tiene la estatura o el nivel para encausar una campaña de éxito”, evalúa el director general de Hora Cero.
Alejandro García agrega: “No se notó en el Revolucionario Institucional la movilización del partido, cuando antes contaba con gente de trayectoria, con capacidad y contacto directo; sin embargo, es más preocupante otra cosa, las elecciones se empiezan ganando desde la selección de candidatos y si nosotros vemos la calidad de los candidatos en todo Tamaulipas de parte del PRI, muy pocos podemos decir que eran candidatos de calidad y ganadores”, agrega el analista invitado, quien coincide con Deándar Robinson de que el PAN tampoco contaba con los mejores aspirantes a un puesto de elección popular, sino que al contrario, algunos tienen una imagen muy deteriorada. 
Por su parte, la guerra contra el crimen organizado que encabeza el gobierno panista de Felipe Calderón, consideran los participantes de la mesa de análisis, puede ser una de las causas para que la gente en Tamaulipas decidiera por el PAN, ya que existen quienes no quieren que se vayan las fuerzas federales de la entidad, aunque también la “campaña negra” que se emprendió en contra de los ex gobernadores priistas, Tomás Yarrington Ruvalcaba y Eugenio Hernández Flores, pudo haber incidido.
En Coahuila ocurrió lo mismo con el caso de Humberto Moreira, ex dirigente nacional tricolor y quien como gobernador se le acusa de causar un quebranto millonario al erario de ese Estado, pero ahí Peña Nieto no perdió como en Tamaulipas y Nuevo León.
Alejandro García acepta que las dos entidades federativas fueron epicentro de una maniobra de desprestigio político, pero la diferencia estriba en que en Coahuila se fajaron los pantalones para defender las campañas de sus candidatos y ganar el 1 de julio, mientras que en Tamaulipas hubo tibieza.
“Coahuila resistió por un motivo, porque la estructura priista tenía coraje, ganas, defendió a su gobernador y ganó la elección, y en Tamaulipas no vimos eso.
“Aquí no vemos un PRI como lo fue en la época de la campaña de Calderón, donde Ricardo Gamundi –expresidente estatal del tricolor–, ganó todas de todas, pero había coraje, ganas, capacidad y conocimiento.
“Y no lo vimos desde la selección de candidatos, aunque los del PAN hayan sido también malos candidatos, el PRI tenía mucho más de dónde ganar votos, pero tal pareció que se intentó sacar candidatos para cumplir un requisito y no para ganar la elección”, argumenta. 
 
 
RESPONSABILIDAD cOMPARTIDA
 
En su apreciación, Heriberto Deándar Robinson cree que en la dirigencia de un partido como el Revolucionario Institucional se espera ver a “un político, un personaje de talla, de gran calado, que dé guía y muestre liderazgo”, pero considera que Lucino Cervantes es más bien un burócrata.
Y aunque la derrota del PRI en Tamaulipas también se le atribuye al gobernador, los alcaldes no se fueron limpios, según se conversó en la mesa de análisis.
“Hay un responsable político en el Estado quien va a responder ante Peña Nieto y es el gobernador. Los alcaldes le responden al gobernador y la primera responsabilidad para bien o para mal es del gobernador. La otra cosa interesante que viene es ¿quién hizo una buena campaña?
“Uno encuentra cosas tan burdas cuando vemos en el PRI, ‘Todos somos Tamaulipas’ y ‘Tamaulipas somos todos’. Me pregunto ¿dónde quedó la creatividad?, ¿dónde está la propuesta real que uno tiene para ganar votos?, ¿de qué manera un candidato sintetiza eso?”, cuestiona Alejandro García.
A decir de este especialista, el tricolor nacional va actuar por la debacle tamaulipeca y posiblemente ni el gobernador tendrá mano sobre eso, ya que Torre Cantú estaría siendo visto como el responsable de lo que sucedió.
“Al PRI le corresponde más que nunca refundarse y hacerse un partido moderno; una reingeniería a nivel estatal, porque están muy descompuestos. Yo conozco a muchos priistas de calle, que aman al partido, quieren al partido y son los más perplejos, que dicen, oye, hicimos lo que teníamos que hacer, tuvimos contención para hacerlo, pero la realidad es que los políticos no siempre están con la gente.
“En mi caso particular fui a votar y miré mi sección y buscaba priistas  ¿dónde estaban? Vi panistas, pero no vi priistas, cuando lo cotidiano es encontrar a la gente del partido saludándote, diciéndote, que bueno que viniste o cuando menos, una palmadita, pero este 1 de julio eso no se vio”, comenta.
 
LOS ACIERTOS DEL PAN Y PIFIAS DEL PRI
 
Más allá de la escandalosa derrota del verde, blanco y rojo, la victoria panista tampoco es vista como un producto de la casualidad.
“La persona que coordinó la campaña y que hizo el trabajo de verdad es un ex priista de trayectoria y estamos hablando de Leonel Cantú Robles. En Reynosa estuvo Raúl García Vivián, con experiencia también en operación política, pero más allá, es el arrastre que traía la campaña de Josefina, porque no vemos los votos de Josefina aterrizados en todas las cuestiones individuales.
“Por ejemplo, Humberto Prieto sacó cinco mil y tantos votos menos que Josefina. No hubo un voto por Josefina y voto por Prieto, porque era un candidato que no tenía nada que ofrecer por ese lado, ni propuestas ni campaña ni absolutamente nada y simple y llanamente lo ganó.
“Es el mismo caso de Nuevo Laredo, con Glafiro Salinas Mendiola, un candidato que no hizo campaña, que no tenía propuesta y la ganó. Qué hizo bien simplemente, se supo meter a la corriente y parte de la habilidad política del PAN viene siendo esa precisamente.
En su turno al micrófono, Deándar Robinson cree que en esta victoria panista mucho tuvo que ver el anzuelo y la gran carnada del caso de los ex gobernadores priistas, Yarrington y Eugenio, por el enganche de los medios nacionales, estatales y locales, que fue letal y provocó estragos.
“Los que tengan ética deberán poner su renuncia. Al menos cuatro cabezas de primer nivel habrán que rodar en le PRI”, vaticina el directivo de Hora Cero.
Por su lado, Alejandro García cree que si esos funcionarios no dimiten y el gobernador no toma la decisión de removerlos, entonces está asumiendo él la responsabilidad. 
“Si no toma el liderazgo de la derrota, no lo va a tomar nunca. Es decir, debe revisar lo que funcionó y lo que no sirvió si quiere ganar las intermedias y su Congreso, porque entonces estaría cediendo el poder a la nada.
“¿Cuál sería la reacción del PRI nacional con un gobernador que no le responde en un Estado que es supuestamente priista?, no olvidemos que Peña Nieto va a tener que ejercer su autoridad para ganar el liderazgo a nivel nacional”, pronostica.
No obstante piensa que el PRI se va a reconstruir, a nueve meses de que se den a conocer algunos nombres para el siguiente proceso electoral, pues el reloj ya está corriendo.
“Tiene talento, tiene cuadros y tiene equipo de mucha experiencia y cuando uno dice: por qué no se aplicó, pues esa es la gran pregunta”, arguye.
 
 
LOS SiNTOMAS Y LA MEDICINA
 
El pasado 1 de julio el PAN también ganó en Nuevo León, entidad que gobierna el tricolor, Rodrigo Medina De la cruz, mientras que el PRI perdió la elección para renovar el Congreso Estatal, cediéndole a Acción Nacional la mayoría legislativa. Este podría ser un indicativo de lo que podría pasar en Tamaulipas el siguiente año.
Por otro lado, para Alejandro García “La gente quería votar por un candidato que le creyeran, un candidato cercano y que se mostrara alejado de una personalidad que no es la más amable para que votaran por él”, por lo que el rol familiar no siempre es definitivo.
Para concluir la mesa de análisis, los participantes piensan que la peor crisis de la historia por la que pasa el Partido Revolucionario Institucional en Tamaulipas, hará madurar mucho a los políticos tricolores, si es que la absorben bien como enseñanza y la procesan en el terreno del aprendizaje.
En el juego del ajedrez observan que el PAN ganó dos senadurías y seis de las ocho diputaciones federales, pero también perderá el control de las delegaciones federales,
desde donde se apalancó para crecer sus preferencias con programas sociales como Oportunidades.