Sin seguro y sin patrimonio

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La falta de una cultura de asegurar el patrimonio ha provocado que cientos de personas se hayan quedado en la miseria después de un accidente o fenómeno natural. En el norte de Tamaulipas existen cientos de casos que demuestran que la frase “más vale prevenir que lamentar” no está tan alejada de la realidad. 

Nadia Irene González Guzmán / Matamoros, Tamaulipas 
 
 
En Matamoros muchas familias se enfrentan al daño patrimonial cuando pierden un bien material por robo, siniestro o como consencuencia de los efectos de un inesperado fenómeno meteorológico.
En esta frontera la cultura del aseguramiento de la propiedad es mínimo en comparación con otras ciudades en los que al menos un 30 por ciento de la población cuenta con algún tipo de seguro.
Pese a la notable desventaja patrimonial en la que están los que no tienen la previsión de tener un seguro, poco se hace para evitar la amarga experiencia, pues en ocasiones ní siquiera se interpone una denuncia (cuando se trata de un robo o daño de terceros), y mucho menos se adquiere una póliza de seguro para garantía del patrimonio familiar.
Cada año los fenómenos meteorológicos causan severos extragos en la región y los efectos de la delincuencia están a la orden del día, por ambas razones es necesario tomar previsiones que permitan no estar en desventaja cuando se trata de cuidar del bien patrimonial de una familia.
El pasado 30 de junio, durante cuatro horas sucesivas se dejó sentir una torrencial lluvia que dejó inundadas a más de 20 colonias en el municipio durante dos días.
Las 7.5 pulgadas de agua que registró la Junta de Aguas y Drenaje (JAD) recordaron unos de los aspectos que menos gustan a sus habitantes, pues se inunda con facilidad y el agua no fluye con facilidad, así que puede permanecer estancada si las autoridades no actuaran, incluso usando bombas especiales y costosas.
Previo a las elecciones nuevamente se dejó ver la vulnerabilidad del municipio cuando se trata de acumulación de agua, pues la afectación por inundación y encharcamientos se observó en almenos 180 colonias de las casi 460 que se tienen en total.
Sectores como el Fraccionamiento “Los Sauces” lucieron inundados y sus habitantes nuevamente sufrieron los estragos de daños a sus vehículos y muebles.
 
Pese a ello, sólo algunos más previsores, tienen cobertura de daños en sus vehículos, pero tratandose del inmueble, a lo largo de toda una calle nadie ha adquirido jamás un seguro por ese concepto, pese a que admiten en al menos dos ocasiones en los últimos cuatro años han tenido que tirar los muebles dañados y adquirir unos nuevos porque la humedad, practicamente los arruinó.
Daniel Antonio Pineda, habitante del sector, precisó que ya los vecinos saben que cuando el nivel del agua comienza a subir a la mitad de cordón de la banqueta, es que seguramente se comenzará a anegar y en muy poco tiempo a inundar.
Dijo que entre todos se alertan y comienzan a estacionar sus vehículos en las zonas más altas, incluso en pleno Periférico, aunque en tal caso el riesgo es que se pueda presentar un acolisión, y lo óptimo es dejarlo sólo algunas calles arriba.
Cuando el agua supera la banqueta comienzan a subir los muebles al segundo piso, o almenos a otros que si se dañan no será difícil reemplazar.
“En la reciente lluvia ya no me dió tiempo de llevar mi carro a estacionar a una calle más alta porque ya estaban llenas de vehículos, así que un vecino de unas cuatro casas más adelante, me dejó subirlo a su cochera y aunque una parte estaba más expuesta, sí alcanzamos a librarla” dijo.
Sin embargo, detalló su vecino contiguo, no tuvo tanta suerte porque su vehículo, un sedán estuvo bajo el agua hasta que el nivel descendió.
Afirma que a su vecino el seguro le cubrió los daños, pero que otros de la esquina no tuvieron tanta suerte y su camioneta pick-up verde sufrió daños que con un poco de suerte, tiempo y dinero podrán reparar o sencillamente ya quedó inservible.
“Mi mamá es responsable del comedor en una maquiladora y no pudo salir dos días, eso ocasiona pérdidas ecónomicas para ella, pero sobretodo nos frustra tener que acostumbrarnos, porque aquí como quiera siempre llueve, sólo que ahora no vimos que se actuara por parte de las autoridades con la misma rapidéz y el nivel del agua nos sorprendió y cuando quismos salir ya no pudimos”, expresó.
En tanto, los vecinos de éste sector mantienen en la memoria la inundación de la totalidad de las viviendas en 4 de octubre de 1996, cuando el nivel del agua subió un metro en el exterior y hasta medio metro dentro de sus viviendas.
Un despacho jurídico y contable del sector cerró por varias semanas y se enfrentó a muchas complicaciones porque parte de su documentación sufrió algunos daños, pero aún así se mantiene en el mismo local.
“Entonces tiré todo… estabamos en medio de agua, luego lodo, fue terrible, mi carro quedó inservible y mis hijos me dijeron salté de ahí, pero la verdad es que está es mi casa ¿Qué más puedo hacer?, dice Doña Julia, habitante de una de las viviendas de clase media de la calle, que timidamente se esconde tras la reja de su casa porque dice no estar presentable para la entrevista.
En su cochera tiene un mueble al sol, pero dice decidida que lo va a tirar porque quedó inservible.
A lo largo de la Avenida de los Ayuntamientos a unos pasos del Pereiférico “Manuel Cavazos Lerma”, algunas viviendas fueron abandonadas, porque las familias sopesaron las deventajas que tenían de vivir en un sector que se inunda.
La familia de Daniel Antonio Pineda tiene arraigo en su calle, es por eso que se dicen convencidos de que habrán permanece, pese a las courcunstancias en el sector, dice el joven, porque estan muy acostumbrados.
“Después del 96, cuando varias imágenes de Matamoros dieron cuenta de que una de las zonas más dañadas fue precisamente ésta, muchos se mudaron y tuvieron dificultades para vender e incluso rentar, pero nosotros no nos mudamos y si no lo hicimos entonces, no lo haremos ahora”, precisó.
 
 
CUBREN TODO MENOS EL SUSTO
 
Cuando los amantes de lo ajeno le quitaron la camioneta el pasado 5 de noviembre del 2010, María (N),  pensó a pesar de estar presa del pánico, que sentía alivio al contar con un seguro para su automóvil y auque a la fecha no ha recuperado ese bien patrimonial si pudo adquirir otro vehículo, gracias a que tenía cobertura por robo o pérdida total.
Hoy dia dice tener sólo temor de que pueda sufrir algún tipo de efecto delincuencial posterior, porque cuando los delincuentes le ordenaron bajarse apuntandóle con un arma de fuego, no le permitieron tomar su bolso y en el interior llevaba documentos, e incluso las llaves de su casa.
“Me siento vulnerable, porque ellos saben desde mi nombre, hasta mi estado financieron porque llevaba pagos, estados de cuenta y hasta comprobantes de las colegiaturas de mi hijo y con eso pueden saber donde estudia o donde trabajo, es terrible estar angustiada, aunque hubiera sido peor si no hubiera tenido un seguro”, admitió.
Pero para Rosina Hernández, de Valle Hermoso que el pasado 20 de julio vivió esa misma amarga experiencia al ser despojada de su camioneta, es lamentable, pues no contaba con un seguro vigente.
“Agradezco a Dios que mi familia esté bien, no tenía seguro, estaba por adquirirlo, pero nos quitaron la camioneta apenas a unos días de haberla comprado”, dijo al admitir que un seguro puede por lo menos permitir que quien se duele de lso efectos del delitos, no pierda la calma en medio de la penosa situación.
Sólo conserva, dice, una fotografía de su vehículo y la esperanza de recuperarla algún día.
Por lo pronto el mapa delincuencia de Matamoros revela que se cometen diariamente cuatro robos a casa habitación y por lo menos de dos a tres asaltos con lujo de violencia, además de al menos tres “criztalazos” que sí se denuncian, pués de estos últimos la población los llega a ver como cotidianos.
Principalmente en 10 colonias los índices de criminalidad las hacen ubicarlas como verdadero focos rojos y son un reto para la fuerza pública, pues además de ellas se deben de cubrir al resto de la ciudad.
El centro de la Ciudad es el punto más crítico, seguido de “Rinconada Las Brisas”, la Colonia Obrera, El Fraccionamiento “Lomas de San Juan”, las Colonias Módelo, Buena Vista y Popular, según un reporte emitido por el Secretario de Seguridad Pública, Gabriel López Ordáz.
Además de las cifras dicho reporte establece que en sectores como “Paseo de las Brisas”, algunas familias han abandonado sus casas por los constantes robos domiciliarios, dejando incluso algunas vivienda, sin puertas y ventanas, tubería y hasta cableado.
De la recientemente emitida lista preeliminar, también se mencionan la Sección 16 y la Colonia Independencia.
Pero todo ese panorama no es suficiente para convencer a la población de la necesidad de adquirir un seguro para protegerse en caso de que se presente algún incidente que los deje de la noche a la mañana con la incertidumbre de haber perdido una parte importante de su patrimonio.
 
 
PÓLIZAS COMPLICADAS
 
El primer de los prejuicios que se debe vender al adquirir un seguro es el de “leer las letras más chiquitas”, pues las pólizas de hoy días son más claras y explicitas con los datos que el interesado debe saber, y eso causa mayor tranqulidad a quien adquiere un seguro.
Por ello la Asociación Mexicana de Agentes de Seguro y Fianzas recomiendan que el interesado se informe de la certeza y confiabilidad de la que goza la firma de su elección, una sóla de las muchas que se ofrecen en el mercado de los aseguramientos.
Además es importante que el interesado obtenga de su proveedor de seguros, la carátula de la póliza, el recibo de pago y que incluyan por escrito las condiciones generales de los compromisos que convienen las partes, pues sin esto el usuario no tiene verdadero conocimiento de sus garantías.
El cliente debe saber que cubre el seguro, que no cubre y bajo qué condiciones, a que tiene derecho con el pago del seguro, pues todo seguro tiene exclusiones y estas deben ser del conocimiento del cliente.
Además debe de contar con la documentación necesaria para ampararse en caso de sufrir un siniestro y verificar la confiabilidad del Agenete de Seguros al estar acreditado en la Comisión Nacional de Seguro y Fianzas, dependiente de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público.
Armando Cota, Agente de Seguros con una amplia experiencia, aseguró que una de las situaciones por las que las familias se sienten alentadas a proteger su patrimonio, es porque tiene a una persona muy cercana que sufre un daño importante y vivió el terrible efecto de no contar con cobertura.
Precisa que una persona se siente menos lastimada en su patrimonio si tuvo la precausión de asegurar su bien patrimonial y que es muchas veces, hasta que pasan un trago amargo por la pérdida de una propiedad o patrimonio, hasta cuando reflexionan sobre la importancia de adquirír un seguro.
“Tenemos opciones que se adaptan a las necesidades del cliente y somos muy honestos al plantearle cual póliza le conviene más, por eso nuestros asegurados renuevan sus beneficios y se sienten tranqulilos de saber que en caso de un daño o pérdida de su patrimonio no están desprotegidos”, indicó.
Por lo pronto las compañías de seguro ue se ofertan en esta ciudad fronteriza cobran entre un tres y cuatro por ciento sobre el valor total de un vehículo para darle protección total y tratándose de un vehículo por el que se pagó 250 mil pesos, un cliente lo asegura, según la compañía de su elección, por 11 mil pesos aproximadamente.
Las diferentes compañías perciben que la inseguridad si incrementea ligeramente la necesidad de adquirir un seguro, pero lamentablemente aún no es tan prioritario, porque sólo algunas familias lo adquieren con cobertura total, una modalidad que en Estados Unidos va de la mano de cualquier operación inmovilidaria.
En México un seguro para proteger un patrimonio como un bien inmueble es calculado de acuerdo al valor de la propiedad,  y éste de acuerdo a las compañías aseguradoras, no es tan demandado por la clase media.
Algunos fraccionamientos tienden a tener una mayor activación de un seguro para casa habitación, pero se espera que en el futuro no sea tan abismal la diferencia entre las familias con un patrimonio protegido, y las que se sufren un daño o perjuicio por robo, siniestro o fenómeno natural y lo pierden todo de la noche a la mañana.
 
VIVIENDA SEGURA
 
En el amplio y complejo mercado de las pólizas de seguros, la forma en la que se dá cobertura a la casa habitación es sencilla, se paga a la firma una cantidad de dinero cada año por asegurar su hogar. A dicho pago se le llama “prima”. Y ésta se cubre en su totalidad en un sólo cobro anual o en pagos fijos y periódicos.
 En caso de que su propiedad o inmueble se vean dañados, por alguna razón establecida en la póliza, la compañía de seguros utiliza la cantidad de dinero que a cobrado al interesado y a otros clientes y para arreglar la casa o propiedad siniestrada o cubrir gastos de lesiones de personas durante un suceso.
Existen tres tipos de seguro para las viviendas:
1.- Pólizas para propietarios del inmueble (y personas en proceso de compra).
2,. Póliza para inquilinos.
3.- Póliza para personas que viven en unidades de condominios.
Con la póliza adecuada se pueden disminuir las preocupaciones que causan las inundaciones, indendios, robos y hurtos y hasta los accidentes dentro de un bien inmueble, o culquier otras situación que afecte la estabilidad financiera de tenerse que enfrentar de manera solitaria, sin ningún respaldo.
 
 

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