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Para Bertha Irela García Lugo
 
En la Casa de la Cultura Jesús Reyes Heroles tuvo lugar la exposición de óleos de 23 pintores: Pinceladas de emociones (del taller dirigido por el maestro Pedro Ángeles). Entre las 16 expositoras, Raquel Lugo Mendoza lo hizo con dos cuadros: París y La cascada. Acertadamente dice Ernst H Gombrich en Historia del arte: “no existe, realmente, el arte. Tan sólo hay artistas”. Y es que, como en toda la cultura, las ciencias, las técnicas, etcétera, sólo hay creadores; y en este caso, los pintores que imprimen lo que su imaginación y fantasía les inspiran, expresan el amor a la humanidad y a la naturaleza a través de la sensibilidad ante la belleza, en pinturas que al contemplarlas nos comparten “lo bello y lo sublime” que hay en la combinación de colores y formas de las que habla Immanuel Kant en su ensayo del mismo nombre.
 
Raquel Lugo en esta obra se “comporta como un[a] artista con el sentimiento sublime para crear belleza” (que Hermann Cohen expresó en su magna obra La estética del sentimiento puro). En su cuadro La cascada, el espectador mira la caída de agua como un parteaguas de verdes oscurecidos de una maleza como fondo, que deja entrever su amor por la naturaleza. Una invitación a “el regreso al estado de naturaleza” de Juan Jacobo Rousseau. En cambio, su óleo París, la “ciudad del amor”, quedó captada en un café parisino con su alboroto de colores, en la típica reunión para el romanticismo de la conversación, tras los encuentros convenidos o fortuitos. Es un bellísimo cuadro que invita a quienes lo miran a tomar una taza de café, un vaso de vino, fumar un cigarrillo y charlar como sus personajes…
 
Todos los expositores mostraron su “don de la creación de imágenes” (Ernst H Gombrich, La imagen y el ojo, Alianza Editorial). Y a este invitado a mirarlas-admirarlas le fascinaron los óleos de Lugo Mendoza. Pues en La cascada plasmó la naturaleza con un dejo de melancolía… “A todos nos atrae lo bello en la naturaleza y agradecemos a los artistas que lo recojan en sus obras”. Y en su París queda plasmada la Raquel que recuerda, haya o no ido a la “ciudad luz”, en esos Champs Elysées (la célebre avenida parisina, a la que nuestra avenida Reforma quisiera parecerse). Sus colores son un escenario de contrastes e inundan la mirada con tan hermosa visión que da vida a los protagonistas, hipnotizando al espectador. Para mí, Raquel Lugo Mendoza brilló en la exposición Pinceladas de emociones con los dos cuadros que presentó aquella tarde-noche lluviosa, con la timidez característica del auténtico artista que vio profanados sus óleos por las miradas de los asistentes.
Y que admiramos con más conciencia de la mano de un conocedor del arte de la pintura, la escultura y la arquitectura.
 
Ficha bibliográfica:
 
 
Autor: Ernst H Gombrich
Título: Historia del arte
Editorial: Carriga
 
Autor: Ernst H Gombrich
Título: La imagen y el ojo
Editorial: Alianza
 
*Periodista
 
 
 
Fuente: Contralínea 294

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