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Más de 1 millón de niños, en peligro de muerte por hambre en el Norte de África. La hambruna, multifactorial: acaparamiento de tierras, sequía, monocultivos industriales, desplazamientos forzados… Los más vulnerables de la cadena de explotación, los menores de 14 años, se encuentran desnutridos y con escasas posibilidades de sobrevivir a 2012, ante los esfuerzos insuficientes de gobiernos y organizaciones

 
Juan Carlos Díaz Guerrero/Prensa Latina
 
Más de 1 millón de menores del Norte de África podrían morir por desnutrición a consecuencia de la crisis de alimentos que afecta al Sahel, donde 18.5 millones de personas están expuestas al hambre.
 
El tema, que pudiera ser recurrente, no deja de preocupar a gobiernos, organismos internacionales, organizaciones no gubernamentales y a toda persona sensible informada sobre esta tragedia.
 
La carencia de alimentos es sólo un eslabón de la larga cadena de hechos que inciden en este fenómeno, vinculado también a los desplazamientos forzados, ataques y abusos sexuales, reclutamiento forzado de niños, tráfico de drogas, sequía y la creciente compra de tierras por empresas y gobiernos extranjeros.
Poblaciones de Burkina Faso, Chad, Malí, Mauritania, Níger y el Norte de Camerún, Nigeria y Senegal padecen inseguridad alimentaria, según el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef).
 

Desnutrición infantil y crisis alimentaria

 
El director de programas de emergencia de Unicef, Louis-George Arsenault, reveló que al terminar 2012 habrá “más de 1 millón de niños que sufren desnutrición grave”.
 
“Es importante saber que la desnutrición puede matar”, aseguró el alto funcionario en un comunicado difundido en la ciudad de Nueva York.
 
Ante la crisis, la agencia pidió 120 millones de dólares a Estados Unidos para ampliar sus operaciones y garantizar servicios de salud, nutrición, saneamiento, abastecimiento de agua, educación y la protección de la infancia en los países afectados.
 
La Oficina de las Naciones Unidas para la Coordinación de Asuntos Humanitarios apuntó, sin embargo, que sólo logró recaudar la mitad de esa suma.
 
El organismo estimó que la crisis alimentaria y de nutrición eleva el registro de una tasa alarmante este año, pese a los esfuerzos de gobiernos e instituciones internacionales.
 
Ban Ki-Moon, secretario general de la Organización de las Naciones Unidas, pidió una reacción inmediata de la comunidad mundial para enfrentar la situación, que él denominó “crisis en cascada” en la región.
 
En Chad, la desnutrición infantil deriva de la alarmante escasez de alimentos que prevalece en el país africano, denunció la organización no gubernamental Médicos Sin Fronteras.
 
La organización indicó el 7 de mayo pasado que algunas familias sólo disponían de alimentos para los siguientes 15 días.
 
Paralelo a la carencia de alimentos, los precios de la canasta básica alimentaria se dispararon en lo que va de este año, y hasta la fecha ascendieron el 25 por ciento por encima de 2011. Esta organización alertó que la situación se complica en la ciudad de Biltine, al Este del país, donde escasea también el agua. En febrero se detectó que el 25 por ciento de los menores de cinco años padecía desnutrición aguda.
 
El doctor Kodjo Edoh, coordinador general de Médicos Sin Fronteras, apuntó que muchas familias redujeron el número de comidas diarias y otras deben de caminar más de siete horas para buscar agua:
 
“Es algo muy preocupante, ya que la escasez de agua está directamente relacionada con la desnutrición infantil”, subrayó.
 
Edoh señaló que en los tres primeros meses de 2012 atendieron a 1 mil 600 niños desnutridos, casi el doble del año anterior.
 
El coordinador de la organización no gubernamental dijo que la situación puede ser muy grave si se le adiciona el sarampión, enfermedad que contribuye a la desnutrición infantil.
 
 
 
Senegal no deja de ser un caso diferente. Se calcula que se requieren 54 millones de dólares para resolver las crisis de alimentos y nutricional en ese país.
 
Ingeborg Maria Breuer, representante residente del Programa Mundial de Alimentos en la nación del Oeste africano, señaló que la inseguridad alimentaria es real y grave, y urge movilizar recursos para hacer frente a la emergencia antes de que se convierta en hambruna.
 
Aunque para enfrentar la situación en Senegal urge conseguir más de 50 millones de dólares, sólo se ha podido recaudar un total de 22 millones, subrayó Ingeborg Maria Breuer.
 
En ese país existen 61 áreas clasificadas de alto riesgo y 24 de riesgo moderado, mientras la producción agrícola de cereal registró una baja del 36 por ciento en comparación con el año anterior.
 
Breuer explicó que, dado el alto nivel de inseguridad en la mayoría de las zonas visitadas y el aumento de los precios de los principales productos alimenticios, deben adoptarse medidas para reducir el impacto en las familias.
Para ello sugirió la creación de bancos de cereales y el fortalecimiento de las reservas existentes, distribuir alimentos donde la situación lo requiera y apoyar con la donación de semillas, fertilizantes e insumos agrícolas para la cosecha de 2012-2013.
 
Por su parte, el representante residente de la Organización para la Alimentación y la Agricultura en Senegal, Ouattara Amadou, manifestó que la institución necesita 7 millones de dólares para hacer frente a la inseguridad alimentaria.
 
Indicó que el organismo tiene el propósito de llegar a 30 mil hogares y si es necesario ir más allá hasta cubrir las ocho regiones.
 
 
 
La organización Médicos Sin Fronteras demandó a la comunidad internacional la necesidad urgente de atender la situación cada vez más insegura que padecen 500 mil somalíes en Dadaab, Kenya.
 
Consideró “cada vez más insegura” la vida de estas personas, quienes huyeron en desbandada de su país tras la hambruna que azotó a la nación del Cuerno de África el año pasado.
 
Niños, mujeres y ancianos, en su mayoría, escaparon a Dadaab, a 100 kilómetros de Somalia, según la fuente.
 
Elena Velilla, representante de la organización no gubernamental en Kenya, se preguntó “cuántas crisis nutricionales o epidemias de sarampión hacen falta para empezar a buscar soluciones”.
 
Níger no queda atrás, al conocerse que 45 mil niños y niñas abandonaron la escuela este año por razones vinculadas a la crisis de alimentos, según el Ministerio de Educación.
 
Los mayores problemas se presentan en el Occidente de Níger, donde familias enteras abandonaron sus hogares para trasladase a la ciudad en busca de empleos.
 
La sequía, después de finalizada la temporada de lluvias, que terminó antes, y el daño causado por la plaga de langostas incidieron en la mala cosecha, según el Ministerio de Agricultura.
 
El gobierno estimó que la tasa de desnutrición infantil superó el nivel de alerta en siete de las ocho regiones del país.
 
En las áreas más afectadas por la escasez de alimentos, las autoridades crearon comedores temporales para los estudiantes.
 
 
Estadísticas oficiales cifran en medio millón de toneladas el déficit de granos en este año, lo cual representa el 14 por ciento de las necesidades totales de la nación africana.
 
Al finalizar 2011, poco más de 4.5 millones de nigerianos sufrían inseguridad alimentaria y nutricional, reveló un estudio del gobierno.
 
También en Malí, en la ciudad de Niono, en el centrosur, medio millar de niños estaban desnutridos al terminar mayo.
 
El director del Centro de Salud de dicha comunidad, Ousmane Doumbia, declaró a la prensa que del total de infantes, 240 sufren desnutrición aguda severa y el resto malnutrición moderada.
 
Doumbia apuntó que esas cifras pueden asombrar a muchas personas debido a la riqueza agrícola de Niono, considerada la mayor localidad rural de Malí y entre las más ricas en producción.
 
Janis Ridsdel, especialista de la organización no gubernamental Plan Internacional, comentó que “los niños se están volviendo cada vez más vulnerables frente a la violencia, abusos y explotación –incluyendo el tráfico de drogas– debido a la separación familiar y a que los menores y sus familias migran en busca de comida e ingresos”.
 
Si la crisis del Sahel está recibiendo escasos fondos, los programas de protección infantil apenas alcanzan el 5 por ciento de la cantidad necesaria, afirmó Concha López, directora general de Plan en España.
 

Venta de tierras y hambre

 
Un fenómeno que adquirió auge a partir de 2008 con el alza de los precios de los alimentos fue el de la compra de tierras cultivables.
En menos de un año fueron adquiridas 42 millones de hectáreas de tierras en el mundo, de las cuales 32 millones corresponden a regiones de África subsahariana, publicó el Banco Mundial.
 
Naciones como Emiratos Árabes Unidos, Corea del Sur, Japón, Arabia Saudita y China son propietarios de más de 7 millones 600 mil hectáreas de cultivos fuera de sus países, dijo la fuente.
 
Un fenómeno de este tipo fue denunciado en la reciente cumbre de Río+20, donde la organización no gubernamental de Senegal Edna Tiers Monde denunció que el gobierno promueve el agronegocio frente a la agricultura familiar.
 
En esa nación africana, el 30 por ciento de la superficie cultivable (670 mil hectáreas) está en manos de empresas o Estados extranjeros, y de algunos altos funcionarios o empresarios.
 
También en Malí, Mamadou Goita, del Instituto para la Investigación y la Promoción de Alternativas de Desarrollo, denunció que su país sufre el acaparamiento de tierras, especialmente en la zona del delta del río Níger:
“Tenemos un grave problema de seguridad alimentaria, en un país como Malí, eminentemente agrícola y con la mayor parte de la producción agrícola acaparada por inversores extranjeros”, señaló.
 
Estas compras de tierras provocan la expulsión de las poblaciones locales, mientras las empresas las utilizan con fines comerciales, como la producción de combustible, aceite de palma y para cultivar alimentos como cereales o arroz que luego se exportan a otros países.
 
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Fuente: Contralínea 293