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A principios de 2012, un puñado de intelectuales como Paco Pérez Arce, Elena Poniatowska, Paco Ignacio Taibo II y José A Suárez del Real, entre otros, se plantearon que los grupos políticos de México, incluidos los de izquierda, no los representaban y decidieron crear una organización ciudadana cultural. Convocaron a los trabajadores de la cultura a una asamblea el 21 de enero en la sección 9 de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación, y con 150 participantes nació el Movimiento de Regeneración Nacional Cultura (MC). Su primer planteamiento fue apoyar la campaña presidencial de Andrés Manuel López Obrador desde las trincheras de la cultura a nivel de calle. Sobre la marcha gestaron y aplicaron un plan de cultura con una política horizontal, asamblearia y sin línea de los partidos políticos, incluso de la organización ciudadana proLópez Obrador ya existente. Desde entonces MC ha realizado actividades basadas en la experiencia, disposición y recursos de sus integrantes. Han sido cientos de conferencias, conciertos, tianguis de libros y mítines que combinaron la charla política, el arte y la participación de la gente. Eventos de diverso alcance, con la intención de informar sobre la situación política, económica y social que vivimos. Aunque el despegue de Morena Cultura se dio en el Distrito Federal, su fenómeno cultural se expandió a la zona conurbada y se replicó en otras ciudades del país.

 
La gran aceptación de Morena Cultura entre la ciudadanía se debe a que el grupo se ha mantenido fuera de la estructura partidaria y con una visión crítica hacia la izquierda, debido a que sus miembros tienen una percepción negativa de los partidos de la Coalición Progresista: Partido de la Revolución Democrática, Partido del Trabajo y Movimiento Ciudadano, pues éstos han desarrollado conflictos internos y traiciones a la esencia de la izquierda, sobre todo en las direcciones, donde se han gestado posiciones conservadoras y ambiguas, como alianzas con el Partido Acción Nacional, trabajo corporativista, fraudes en contiendas internas y un proyecto laboral de reparto del empleo. Sin embargo, más allá de estas contradicciones, Morena Cultura estimuló la tendencia electoral hacia la izquierda. Generó desde sus bases un plan contenido en las Nueve Demandas Urgentes de Morena Cultura, entregado a López Obrador en el Foro de Cultura de Morelia el 14 de febrero, texto que busca regenerar la vida cultural del país con temáticas como la disminución del salario de los altos funcionarios de cultura, la defensa laboral de los trabajadores culturales, la desaparición del Consejo Nacional para la Cultura y las Artes y la creación de una secretaría de cultura, cuyo fin es elevar la cultura al gabinete de ministros, lo que permitiría una depuración de las instituciones culturales mexicanas.
 
Ante el fraude y la imposición de Enrique Peña Nieto surgen varios cuestionamientos alrededor de MC: ¿qué sigue tras el 1 de julio? ¿Cuál será su propósito y su plan de acción? ¿Dónde quedarán los logros alcanzados? El 2 de julio, en asamblea extraordinaria en el auditorio del Sindicato Mexicano de Electricistas, con 30 participantes y figuras como Paloma Sáinz, Elena Poniatowska, Benjamín González, Jorge Belarmino, José A Suárez del Real y Virgilio Caballero, después de un balance de la jornada electoral, donde los logros de las fuerzas progresistas, como su dominio en lugares tan distantes e históricamente alejados de la izquierda como Tijuana o la avasalladora victoria en el Distrito Federal, no mitigaron el enojo y desánimo por el resultado de la elección presidencial. Se acordó acompañar hasta sus últimas consecuencias el proceso electoral legal que López Obrador desarrolla; diseñar un plan de acción contra el fraude con un elemento central de ataque al duopolio televisivo; y redireccionar las fuerzas de izquierda hacia la resistencia civil pacífica, buscando un acercamiento con todos los indignados por las irregularidades electorales, sobre todo con el movimiento Yo Soy 132, con miras a crear un frente nacional antiimposición, para la anulación de la elección.
 
Morena Cultura, con base en su capital de intelectuales y artistas, debe renovarse, buscar nuevas formas de lucha y resistencia cultural que incidan en el fraude y que generen cohesión de la participación ciudadana. Es claro que la cultura y la educación son la fuerza más importante de la izquierda y que con la imposición de Enrique Peña entraremos en una batalla donde los priístas atacarán todo aspecto cultural que genere pensamiento crítico, aniquilando a sus promotores para evitar la concientización del ciudadano, pues el grueso de los seguidores del Partido Revolucionario Institucional pertenecen a la población con menor nivel educativo. No cabe duda de que Peña Nieto y sus operadores intentarán a toda costa mantener a la población en la ignorancia y alejados de cualquier tipo de contagio cultural y de conciencia crítica.
 
*Maestro en ciencias en exploración y geofísica marina; arqueólogo subacuático; especializado en museología y museografía
 
 
 
 
Fuente: Contralínea 293

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