Yucatán, tierra milenaria

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De acuerdo con investigaciones, el sistema cavernario del sureste de México y su cuantiosa cantidad de cenotes, fue formado de manera natural y no tras la colisión de una gigante roca procedente del espacio, aunque hay quienes siguen sosteniendo las populares teorías que atraen cada año a cientos de miles de turistas.

 
 
El profesor Carlos Evia Cervantes fue uno de los conferencistas del “IV Taller de Periodismo Científico Jack F. Ealy 2012”, organizado durante el mes de marzo por el periódico El Universal, la Fundación Ealy Ortiz A. C. y el Instituto de las Américas. 
En la actualidad es maestro en ciencias por la Universidad Autónoma de Yucatán (UADY) y desde hace más de tres décadas investiga la configuración de los cenotes y de las grutas de la entidad, así como el nacimiento de los mismos.
En términos geológicos a dichos terrenos de piedra caliza se les conoce como formaciones kársticas, debido a un fenómeno que es provocado por la constante disolución del agua, el cual ha originado este tipo de relieves y hundimientos. 
Explica que el suelo de Yucatán tiene una constitución que permite filtrar corrientes marinas y de ríos a través de los poros de sus rocas, las cuales no son especiales de esta región, pero que gracias a una menor condensación permite que ocurra este proceso.
“Este tipo de piedra no es exclusivo, lo que sucede es que aquí se da una densidad muy especial y por eso existen muchos cenotes y grutas. A la fecha hay dos mil 660 registrados por la Secretaría de Desarrollo Urbano y Medio Ambiente (Seduma).
“Al suceder esto en el subsuelo empiezan a darse diversas formas de cavernamiento a lo largo del macizo de la Península. Algunas son verticales y otras más horizontales, pero hay un elemento que casi nunca se toma en cuenta, aunque si visitan el puerto de Progreso lo pueden comprobar: 
“Al final de la costa hay una manifestación hidrológica denominada resurgencia, la cual se presenta como un ojo de agua que se encuentra continuamente brotando. Incluso, a veces en pleno mar hay uno que hasta hace bulla y los habitantes lo escuchan. Este es un fenómeno kárstico con un flujo subterráneo hacia el mar”, define. 
Evia Cervantes detalla que en Yucatán se tienen distintas formas de concavidades, como los cenotes abiertos y los de bóveda. Estos últimos sólo tienen un acceso y sus paredes son normalmente verticales. 
“Me atrevo a decirles que no hay un anillo de cenotes en nuestro Estado, ese es un cuento que se han inventado y que lo asociaron a la caída de un meteorito, que tampoco está totalmente probado.
“Se cuenta que dicho meteorito mató a los dinosaurios y ya se están retractando muchos de los que decían esto y lo peor es que aseguran que esa caída del meteorito formó los cenotes. ¡Nada que ver!”, esgrime este investigador. 
Para echar abajo esa conjetura, el catedrático explica que en las grutas existen unos conos de disolución que se están formando y que son exactamente un fenómeno kárstico, con la actividad del agua con la tierra. 
“Desgraciadamente es abrumadora la fuerza que tienen ciertos medios de comunicación, que le ponen ideas a la gente, como ahorita la tontería del supuesto fin del mundo. Y pusieron hace 10 años esta misma cosa del supuesto meteorito y no se le quita a la gente de la cabeza.
“Va uno a la costas del caribe y por una fractura en una grieta dicen los guías de turistas que eso lo hizo el meteorito que cayó. Los comunicadores deben promover la idea correcta. Es un fenómeno kárstico y eso es lo que está pasando en Yucatán. No necesitamos que caiga un meteorito para que haya cavernas y grutas”, insiste.
 
RIQUEZAS DE LOS MEXICANOS
 
Evia Cervantes, quien también es un prolífico escritor de arqueología maya y ha publicado más de 45 artículos, detalla que el sureste del país está conformado por cuevas emblemáticas, las cuales son un tesoro para la nación. Es el caso de Loltún, la cual se encuentra a cinco kilómetros al sur de Oxkutzcab y a 110 al sureste de Mérida.
Esta gruta está protegida por el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) y es una caverna preciosa con grandes bóvedas acondicionadas para ser recorridas a lo largo de dos kilómetros, aunque este sitio tiene una extensión total de 10 mil metros, de los cuales un 80 por ciento no ha sido explorado. Para ingresar a Loltún es necesario ir acompañado de un guía.
Cabe destacar que a pesar de llegar a los 65 metros de profundidad en el interior impera un clima cálido, debido a las nueve aperturas con las que cuenta la gruta. Se estima que cada año recibe alrededor de 30 mil personas. 
“Su arte rupestre está calculado en siete mil años de antigüedad, aunque en otras zonas existen registros de hasta 13 mil años”, comenta.
El investigador refiere que uno de los mapas de este lugar fue elaborado por el explorador mexicano y otro hecho por un grupo de franceses.
Según diversos estudios las catacumbas de Yucatán están íntimamente ligadas a la cultura prehispánica de los mayas. Durante siglos sirvieron como escondite y habitación de los antiguos moradores de esta región, principalmente de las clases sociales de alcurnia.
“Una gruta y una formación como ésta necesita que se hable de su relación con la sociedad humana, así como de las actividades que se han desarrollado a lo largo del tiempo, ya que muy probablemente los mayas y los pre-mayas fueron a las grutas y dejaron ahí sus huellas plasmadas. 
“Esto quiere decir que a pesar de que son bellas en sí tenemos elementos de arte rupestre. En la década de los 50 se registraron en Loltún varios hallazgos, como una cabeza de piedra tallada. Aquí debemos hacer un paréntesis, porque antes de que existiera el INAH todos los descubrimientos de origen precolombino eran llevados a un lugar conocido como la Dirección del Patrimonio.
“Tal era el desconocimiento sobre el valor de estos tesoros que de hecho, la cabeza a la que nos estamos refiriendo fue puesta en el piso para que la puerta de esa oficina no se cerrara.
“Entonces, pasó el tiempo, afortunadamente pasó el tiempo, vinieron los especialistas, vinieron los arqueólogos, miraron esto y la regresaron a su lugar”, relata.
 
EL METATE, UN INSTRUMENTO VIGENTE
 
Entre los objetos encontrados en las grutas del sureste mexicano -que hasta ahora han sido exploradas- destacan los metates, que como elemento cultural y doméstico era utilizado desde épocas remotas para la molienda de maíz, semillas y otros comestibles.
Evia Cervantes asegura que hay infinidad de ellos que fueron extraídos de las cavernas; no obstante, también han sido hallados otras clases de artefactos, como diferentes tamaños de recipientes, todos ellos muy rudimentarios.
“Algo que llama mucho la atención son unos metates muy pequeñitos. La pregunta es, si los grandes sirven para moler, esos chiquitos para qué sirven. Hemos discutido y conversado con algunos arqueólogos y la primera hipótesis es que servían para moler cierto tipo de especies, algún condimento para la comida; la segunda, que a lo mejor eran juguetes, porque los mayas tenían niños y también jugaban. El asunto es por qué los metates estaban en esa cantidad, eso me intriga un poco. Y la tercer vertiente es que estos objetos se utilizaban de carácter ritual”, expone. 
Vale mencionar que hay cuevas en las cuales está restringido el acceso total o parcial al público, debido a que los arqueólogos siguen trabajando y haciendo nuevos descubrimientos.  
“Es el caso de una tinaja natural en Loltún que tiene una formación muy especial, porque en su interior está hueca y llena de agua fresca. Existen como tres o cuatro registradas en las cavernas de la entidad.
“Otra gruta emblemática y también protegida por el INAH es la de Balankanché, la cual fue visitada por el turismo durante mucho tiempo hasta que a finales de los años 50 el guía de turistas, José Humberto Fuentes, dio con una pared falsa y empezó a raspar. Descubrió una la zona ceremonial en forma de “T”, donde está plasmada una columna a la cual se le ve una similitud con el árbol de la ceiba, que es el árbol sagrado de los mayas. Junto a él había un número importante de ofrendas, como incensarios, vasijas y metales)”, cuenta el entrevistado.
Y agrega que cuando se encontró este lugar se molestaron los indígenas que habitaban en los alrededores y protestaron, porque ya estaban listos los arqueólogos norteamericanos para hacer sus investigaciones. Exigieron que se hiciera un ritual que duró tres días y al término del mismo cayó una fuerte lluvia que fue interpretada como el permiso para poder entrar a esa caverna.
“Balankanché, aparte de lo que ustedes pueden ver y aparte de caminar en los iluminados andadores y admirar las pinturas rupestres, tiene mucho margen de investigación. Recibe al año alrededor de 18 mil personas con una taquilla establecida”, subraya.
 
MISTERIOS Y SACRIFICIOS MAYAS
 
En cuanto a los cenotes, cita el ponente del “IV Taller de Periodismo Científico Jack F. Ealy 2012”, que éstos no sólo son un espacio de atracción y abastecimiento de agua, sino también una fuente de enigmas, ya que durante décadas se han hecho diversos intentos por sacar lo que hay en su interior.
“Se han extraído huesos humanos, artefactos de oro, textiles, madera, lo cual indica que en los cenotes se hacían sacrificios  y también ofrendas”, dice.
Se cree que durante el periodo postclásico la influencia de las etnias provenientes del centro del país propiciaron la inmolación de seres vivos. 
“La elite utilizaba su dominio para hacer cumplir las leyes al pueblo en general, que vivía bajo un sistema tributario. Se tomaban a las personas socialmente vulnerables, huérfanos, mujeres que se quedaban sin su marido, prisioneros de guerra y a la hora de hacer los sacrificios los agarraban a ellos, porque no había nadie que los defendiera.
“Particularmente no creo que los mayas tuvieran la idea de que tiraran a alguien a un cenote y que lloviera, aunque sí existía la creencia de los dioses en relación con el agua, pero más bien aprovechaban para sacrificar a alguien para demostrarle a los demás que el dirigente tenía poder sobre la vida de las personas y por lo tanto había que obedecerle.
“En la medida que se presentaron las sequías y todos los fenómenos que perjudicaron a la agricultura en la región, finalmente colapsó el sistema de gobierno de los mayas y emigraron todos a otros lugares, porque ya no podían sostener a la elite”, ilustra.
Hoy en día las grutas y los cenotes de Yucatán siguen aportando evidencias sobre el modo de vida que llevaban sus habitantes mesoamericanos; sin embargo, no todos se encuentran bajo el resguardo del Instituto Nacional de Antropología e Historia.
“Contamos además con Dzibilchaltún, que es un lugar precioso, el tipo de cenote que tenemos aquí, a flor de tierra, es bellísimo. Se hizo una primera exploración en el año de 1956 con un equipo muy rudimentario de buceo. Después de eso vino una segunda expedición en la que se comprobó que este depósito tiene un desarrollo de mil 200 metros.
“Otra de las cuevas emblemáticas sin protección del INAH es la Casa de los Cascabeles, la cual estuvo descuidada durante muchos años. Había muchachos de la secundaria y gente de todas partes que tiraban basura y nadie hacía nada.
“Pero hubo una persona que se encargó del lugar, lo aseó, organizó visitas cobradas y de pronto aquella cueva que nadie quería y en la que se trabajó durante 20 años adquirió un valor turístico y ahora sí la reclamó el municipio, que dijo, que ahora sí la cueva era de todos.
“Ahora está funcionando, mal, pero hay algunas personas que están trabajando. Tiene una ruta con 13 mantos de agua. Aún así con tantos años de trabajo sistemático hay zonas inexploradas que conservan su lodo original”, manifiesta.
Por si esto fuera poco otra de las grandes grutas de Yucatán y una de las más emblemáticas es la de Calcehtok. Para atravesarla hay que tener mucha condición física, ya que cuenta con partes que tienen poco oxígeno.
“El mérito de esta caverna es que desde 1850 hay una familia que se ha hecho cargo de su cuidado hasta la fecha. Tiene cosas preciosas como una vasija sobre la cual creció una estalactita. El arqueólogo Víctor Segovia Pinto dice que requirió de dos mil años para que ésta se formara”, añade.
Debido a su riqueza natural y a la gran atracción de gente que generan estos sitios, han existido disputas por parte de comuneros y el gobierno para explotar la rica arqueología de la entidad. En la actualidad los cenotes y grutas tienen varios sistemas de administración, como el federal, estatal, municipal, ejidal y particular.
“En el caso del cenote de Sambulá operó en un principio de una manera ejidal. Posteriormente hubo un pleito entre el propietario antiguo y el ejido, por lo que fue expropiado por el gobierno.
“Pero para que ustedes tengan una idea de cómo le puede cambiar la vida a alguien, hay cenotes de propiedad privada. Se hizo un túnel que va desde la superficie de la tierra hasta el espejo del agua. Este cenote gana 25 mil pesos cada dos horas, ¿alguien quiere entrarle al negocio?
“Llegan camiones de turistas cada cuarto de hora y es un súper negocio”, asegura Evia Cervantes.
El entrevistado detalla que en Yucatán existen ojos de agua de lluvia que recoge el macizo de la Península, en los cuales de día y noche está saliendo filtrada. Esto no quiere decir que sea para consumo humano sin antes pasar por un proceso de purificación, aunque en épocas antiguas los mantos freáticos no estaban tan contaminados como hoy en día.
“Lo que hay que hacer es procurar un buen manejo. Existen formas y parámetros para hacer un turismo totalmente saludable. En Brasil hay una cueva en la que sólo pueden entrar 15 personas cada 45 minutos. En Cuba también hay reglas estrictas para ingresar a las cavernas.
“El problema es cuando quieren colocarle elementos externos que perjudican el estado original de estos espacios. Muchas ocasiones la luz en vez de ayudar afecta, porque hay quienes prefieren ingresar al lugar, en su estado natural”, finaliza.
 
 

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