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Interesante, el decálogo de Enrique Peña Nieto ante un grupo que podría ser el de San Ángel Nueva Edición, capitaneado por Jorge G Castañeda, quien no pudo ser el abanderado de la profesora Elba Esther Gordillo.
 
Entre las propuestas están: transparentar los gastos en comunicación, fortalecer el Instituto Federal de Acceso a la Información y Protección de Datos, evitar los derroches de los estados (el caso de Coahuila y el expresidente del Partido de la Revolución Institucional, Humberto Moreira, en la memoria…) y hasta aceptar y poner en operación las recomendaciones de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos. Es decir, lo que no se hizo en el pasado –antes de la actual campaña– hoy se ofrece como la gran modificación del siglo XXI.
 
Eso sí, a los sindicatos no se les tocará para nada. Saltan de gusto la maestra, Gabriel Quadri y Carlos Romero Deschamps, éste luego del video donde su hija dilapida lana más que una estrella de Hollywood en alza.
 
Pero vemos que, como siempre, ante los reclamos ciudadanos (en este caso estudiantiles) hay que lanzar consignas populistas sin freno, pues ya se sabe que “prometer no empobrece…”. Ya se verá más adelante si hay necesidad de cumplir con lo pregonado o como sucedió con Felipe, se dirá que no se logró lo “del empleo” porque la crisis internacional lo impidió.
 
Por cierto, Calderón dice que las manifestaciones actuales de los jóvenes no son contra él sino en reclamo al abanderado priísta. Tal vez ni sus asesores le han dicho que su presencia es más ausencia de lo que se imagina. Derrotado en la “guerra” contra el narcotráfico, entrampado en la disputa de militares que se encuentran acusados de corrupción, fracasado en el Partido Acción Nacional al que no pudo someter a favor de su delfín Ernesto Cordero, y que ni siquiera logró imponer a su hermana en Michoacán. Los días en Los Pinos le serán largos y amargos, no obstante sus frecuentes viajes y su aparente ironía para ver la realidad que lo estrangula.
 
Pero regresemos a los actores centrales hoy, los dos más notorios, los que se sentían ya vencedores: Peña Nieto, incluso pidiéndole “salvación” a Manlio Fabio para controlar a los jóvenes; y Televisa, que insistía en su vieja política que es hacer lo que sus intereses dictan sin importar lo que piense la audiencia. Como ejemplos tenemos su apoyo al fracasado equipo de futbol Club América y ese monumento al horror que es la llamada “señorita Laura”.
 
Pero sus noticiarios no cantan mal ninguna tonada. Aparecen, desaparecen, denigran y enaltecen a los personajes que les vienen en gana. Lo mismo critican a Javier Corral, o no rectifican en el caso del Bar-Bar, que propagan las nimias actividades de Peña Nieto. Para este último caso ver El sexenio de Televisa, de Jenaro Villamil, editado por Grijalbo, en el cual se documentan las millonarias erogaciones de Enrique a dicha empresa-espectáculo. Antes, Raúl Trejo había analizado las campañas de 2006 en Simpatía por el rating, Cal y Arena, donde quedaba claro que para triunfar electoralmente se necesita dinero, dinero y más dinero en la tele.
 
La dupla Peña Nieto-Televisa la llevaba muy bien en la actual campaña. Iban de gane, como dicen los chavos. Pero llegó la visita de Enrique a la Universidad Iberoamericana y todo cambió. El rechazo de los estudiantes lo ha traído de mal en peor y ahora incluso hace planteamientos audaces, contrarios al espíritu del Partido Revolucionario Institucional. Quizá para que algunos digan que es el nuevo partidazo. Especie muy difícil de tragar.
 
Pero no sólo cambia el suspirante, hasta Televisa modifica su actitud y recibe a los muchachos para que expliquen sus posiciones. Ya lo había dicho Joaquín López Dóriga, que él estaba dispuesto a conversar con ellos, aunque en Radio Fórmula, luego de que hicieron un mitin en varias instalaciones del consorcio de Emilio tercero. Pero los estudiantes no se dieron por aludidos ya que la propuesta resultaba errónea: ir a otro lugar y no a donde se les ignoró y denigró. No era posible.
 
Una semana después de que ocurrieron los notables acontecimientos del 14 de mayo, Carlos Loret entrevistó a María José López, Rodrigo Serrano y Sandra Patargo. Ellos demostraron que tenían razón en sus demandas: Se manipularon las imágenes para hacer creer que López Obrador estaba detrás de la repulsa a Peña Nieto; que son un colectivo apartidista; que están en contra de que los utilicen electoralmente; y que son más inteligentes de lo que piensan sus adversarios. Incluso una de sus actividades fue ante la fastuosa, onerosa e inútil Estela de Luz.
 
Loret, quizá sintiendo que podía hacer lo que en otras ocasiones, quiso ponerlos en aprietos preguntándoles por quién iban a votar y Sandra respondió “¿y tú, Carlos, por quién?”, mientras los otros dos, que “el voto es secreto” y “aún no lo decido. Debo informarme”.
 
Entre malas disculpas que no los habían encontrado a tiempo, las notas supuestamente fuertes de López Dóriga en acciones de Peña Nieto y tratando de encontrar flancos débiles, el conductor del noticiario matutino de Televisa perdió ante un trío que sabe hacer las cosas, tiene preciso su objetivo y está bien aceitado.
 
¡A temblar ganadores por anticipado! Los jóvenes se aparecieron y seguramente, no darán marcha atrás en un país que les ofrece desempleo, violencia, medios parciales, espectáculos denigrantes y, además, los quiere mudos y contra la pared. Tanto así que el video de la conversación de los Iberos y Carlos desapareció de Youtube rápida y misteriosamente.
 
¿Entenderán lo que sucede la clase política y las televisoras, amén de algunos medios impresos? Lo dudamos. Así pues, nadie crea que ya la libró.
 
*Periodista
 
 Fuente: Contralínea 287