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En su última visita a México, Carlos Fernández Collado, presidente de la Asociación Iberoamericana de la Comunicación (Asicom), de la Universidad de Oviedo, España, y autor de los libros best seller "Metodología de la Investigación", recalca la importancia de modificar los patrones de estudio y enseñanza en las instituciones académicas para transitar hacia el desarrollo científico, así como en dejar de perder el tiempo en debates ambiguos. 

 
Por José Manuel Meza
Mérida, Yucatán/Enviado 
 
Durante el "IV Taller de Periodismo Científico Jack F. Ealy", llevado a cabo en Mérida, Yucatán, Carlos Fernández Collado, una de las voces respetadas en materia de investigación en el mundo de habla hispana, afirma que tanto en las escuelas, como en institutos y universidades donde se imparten disciplinas de ciencia y tecnología, los catedráticos deben enfocarse en promover las ideas creativas de sus alumnos y sacar proyectos adelante, en vez de tenerlos "trabados" con discusiones estériles. 
Como ejemplo menciona que durante décadas profesores de la metodología de la investigación en México y en países de América Latina han detenido las tesis de sus estudiantes e inhibido su crecimiento profesional, aplicando un criterio fuera de contexto, pues muchos de los educadores ni si quieran han elaborado una investigación propia.
Ante ese escenario, este licenciado en Comunicación por la Universidad Anáhuac, con maestría y doctorado en Sociología por la Universidad Estatal de Michigan, define que es muy difícil aportar nuevos beneficios a la sociedad.
"Con anterioridad era muy típico que los estudiantes dijeran (a sus maestros) que si una palabra era un constructo o un concepto, en eso debatían mucho y se atoraban los procesos de investigación. Luego los jóvenes proponían sugerencias creativas y eran frenados de inmediato por un entorno académico conservador, poco innovador. De entrada desanimaban a los alumnos y a las alumnas a trabajar en la investigación", indica.
Dicho obstáculo llevó a Carlos Fernández Collado a partir de la década de los 70 a interesarse y estudiar lo obsoleto de los procesos de enseñanza y cómo mejorarlos. 
"En ese entonces se me ocurrió preguntarle a los profesores de investigación de Latinoamérica si algunos de los que estaban impartiendo la materia habían hecho investigación en su vida y la respuesta fue que no. La mayoría no había realizado una investigación y menos aún había sido publicado en alguna revista, ni mucho menos evaluado por pares.
"¿Cómo es posible que los profesores de investigación enseñen investigación sin haberla hecho nunca sin haber publicado y sin haber sometido sus investigaciones a revisión?", cuestiona. 
Este especialista pone en la balanza los esquemas educativos en naciones primermundistas como Alemania y Estados Unidos (donde los alumnos son empujados a hacer múltiples estudios y análisis), con los países subdesarrollados de occidente, donde muchas veces no se pasa de la teoría a la práctica.
"A partir de ese momento en diferentes lugares de América Latina me di cuenta que el tema estaba atorado. La metodología no se enseñaba bien porque los profesores no sabían hacer investigación. "Y fue cuando se nos ocurrió a mi querido alumno Roberto Hernández Sampieri y a mí escribir un pequeño manual de Metodología de la Investigación que se convirtió en dos segundos en un best seller mundial, no para presumir, sino para que vean cómo estaba de atorado el asunto. Es un libro que ha vendido más de un millón de ejemplares, porque va paso a paso enseñándoles a los alumnos cómo hacer investigación", refiere.
 

EL EXTREMISMO Y LA CAPACITACIÓN

 
En términos de periodismo científico Carlos Fernández Collado precisa que existen comunicólogos que no entienden la metodología de la investigación referente a diversos temas y asumen posiciones ideológicas radicales que de poco ayudan a la audiencia y que confunden e inhiben el desarrollo del público al que van dirigidos.
"Se casan con respecto a ciertos temas científicos: o con lo cualitativo (hablando de cualidades) o con lo cuantitativo (hablando de cantidades), y eso lo reproducen en sus medios.
"¿Qué más da si lo que tenemos es cuantitativo o cualitativo cuando lo que debemos de conocer es el problema?
"El tema es muy serio porque fragmenta o aísla y es ahí cuando a nosotros nos interesó mucho la creación de los métodos mixtos de investigación", ilustra.
Apreció que el quehacer del los comunicadores es aprender a digerir  primero lo que están dando a conocer.
"Y en ese proceso creo yo que los periodistas científicos se deben de meter de lleno, de la misma manera que considero que debería ser requisito indispensable para los profesores de investigación haber publicado precisamente una investigación.
"Eso hoy, más que bien en las buenas universidades está superado, pero les hago el mismo comentario a los comunicadores, pues los periodistas científicos deben ser capaces de tener un artículo especializado en sus manos, entenderlo, publicarlo y criticarlo", arguye.
Por otra parte, menciona que en base al pragmatismo, que es una actitud y pensamiento que valora sobre todo la utilidad y el modo práctico de las cosas, en el "mundo anglosajón" ha crecido la idea de que es posible trabajar con ideologías mezcladas en temas de investigación y ciencia, mientras que en Iberoamérica ha sido un proceso muy lento.
"Yo creo que no es justo ante los problemas que estamos viviendo en América Latina, en Iberoamérica, darnos el lujo de discusiones de la nariz de Cleopatra y no enfrentar con todas las armas metodológicas que tenemos las realidades para cambiarlas.
"Y si ustedes se ponen a ver, ahí están unidos todos los criterios y el mundo anglosajón camina, pero el mundo latino no caminaba. Hoy empieza a caminar y empezamos a tener ya mucho éxito con los métodos mixtos y muchos resultados innovadores y positivos", comenta. 
Añade que todos los pueblos y naciones poseen diferentes tipos de influencias, las cuales ejercen un papel básico para poder irse desarrollando, estancarse o en su defecto, marchar hacia el lado incorrecto.
 

TODO PARTE DE UNA IDEA

 
Este escritor e investigador mexicano explica que cada adelanto que puedan aportar los seres humanos parte de una idea y eso debe ser el eje central de una investigación para no entrar en laberintos.
"No hay investigador famoso, importante, trascendente, relevante que no haya tenido una idea original. Cuando miro a los científicos cansados, lentos, aburridos, sin emoción y sin alegría, pienso que de ahí no va a salir ciencia.
"La ciencia, como todo lo demás en la vida, tiene que ver con ideas y ustedes cuando analicen un fenómeno o una investigación y quieran entender y transmitir algo, lo primero que deben de aprender es qué idea se generó", manifiesta. 
En ese sentido, para ilustrar la importancia de trabajar en un buen criterio, Carlos Fernández Collado expuso que recientemente se celebró el centenario del descubrimiento del Polo Sur y una profesora de la Escuela de Negocios de la Universidad de Harvard estudió todas las grandes expediciones al sitio.
"Ella llega a la conclusión de lo que pasó ahí es lo que estamos viviendo hoy en el mundo de los negocios: supervivencia. Da lo mismo que sea el Polo Sur, que Rochester, Nueva York -ahora que se cayó la Kodak-, o Mérida, Yucatán.
"Esta profesora analiza aquellas expediciones que tuvieron éxito y las que fracasaron y se queda con el explorador que partió y volvió con todos sus investigadores vivos ¡Qué lección de ética!, ¡qué lección de ciencia!, ¡que lección de pragmatismo!
"El curso más interesante que ofrece hoy la Escuela de Negocios de la Universidad de Harvard es Supervivencia, basado en esas exploraciones y aplicado al mundo de los negocios, porque lo importante es que nadie muera, lo importante es que se consigan los resultados, lo importante es que todos lleguen vivos, lo importante es que haya conocimiento", selaña. 
No obstante, el presidente de la Asociación Iberoamericana de la Comunicación no comparte el hecho de que muchas de las grandes ideas y proyectos surjan precisamente de universidades como Harvard y luego los demás copien todo.
Considera que si se le apuesta a la investigación y a la ciencia con métodos de enseñanza efectivos y criterios abiertos también se pueden generar estudios de validez desde cualquier parte del mundo.
Este experto asegura que después de una idea hay que saber cuál es la pregunta de investigación o qué se quiere investigar, para poder así analizar el marco teórico y sacar conclusiones.
"De manera que cuando se vaya a interpretar una investigación, se podrá comprobar si se hizo una adecuada revisión de la misma y así se puede ir evaluando la ciencia, pues es un proceso metodológico.
"Esto nos lleva a determinar si la investigación es cualitativa, cuantitativa o si es mixta. Yo les digo a los cuantitativos, por ejemplo, si viene conmigo una mujer con cáncer que quiere hacer su tesis doctoral sobre el sentido de vida, ellos me dicen que no es investigación un caso de uno mismo, mientras que los cualitativos, dicen –claro– y surgen controversias", explica.
Por lo anterior, Carlos Fernández Collado insiste que es importante seguir el proceso de investigación desde que nace la idea hasta la presentación de resultados, para no caer en excesos.
Para concluir menciona que no es nada difícil hacer y aprender investigación, ni que tampoco se requiere de mucho dinero para ello.
"Les pongo el ejemplo de un maestro que les dice a unos niños que no se coman  el chocolate y se marcha. Unos hacen caso y otros no.
"Veinte años después el investigador llega y analiza la vida de los que se habían comido el chocolate y la conclusión, de acuerdo a este estudio, fue que las personas que fueron capaces de esforzarse triunfaron más en la vida.
"Los que no se comieron el chocolate sus hijos reportaron que eran más felices con sus padres, cambiaban menos de trabajo y estaban con mejor condición económica y de ahí nace la inteligencia emocional", finaliza el doctor con este teorema.