México bizarro

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Resulta desesperante que traten de convencernos en forma permanente de que todo marcha sobre ruedas. Las mentiras, repetidas hasta el hartazgo, son tan torpes que atentan contra nuestra salud mental. Lo peor de todo es la indiferencia de la mayoría de la población ante tales sentencias que no son otra cosa que insultos a la inteligencia.

 Cuando era pequeño me fascinaban los comics. Uno de mis preferidos era Superman. El escritor de la historieta también planteó la existencia de un mundo parecido al del hombre de acero, pero al revés. Lo llamó el “mundo bizarro”.
Cuando escucho a Felipe Calderón –y a veces prefiero no hacerlo– me imagino ese “mundo bizarro” todo alrevesado. Más aún cuando, en apariencia, él mismo se cree lo que está diciendo.
Iniciaré refiriéndome al Estado. Una de las tantas concepciones nos dice que el Estado es una forma de organización social, política, soberana y coercitiva, formada por un conjunto de instituciones involuntarias, que tiene el poder de regular la vida nacional en un territorio determinado. Obviamente el titular del Poder Ejecutivo no es el Estado, pero sí es su representante y el responsable de atender las demandas de la sociedad. En la reunión de despedida que él mismo se organizó y que se llevó a cabo hace unas semanas, Felipe se ufanó en mostrar sus logros, pero no reconoció los errores que ha cometido y que son muchos.
El “mundo bizarro” de Felipe lo vemos claramente en los aspectos siguientes:
1. El compromiso de su campaña electoral que consistía en convertirse en el presidente del empleo. Con pompa y platillos da a conocer cuántos empleos genera, pero nunca menciona qué calidad de empleos; y menos, cuántos se pierden cada mes. Afortunadamente contamos con la información del Instituto Nacional de Estadística y Geografía, que nos señala que existen 13 millones de mexicanos en la informalidad y que 2.5 millones carecen de empleo.
2. Otro caso es el de la pobreza. El Ejecutivo federal informa que se ha reducido. Cuando algún medio de información dice lo contrario, se enfurece. Sin embargo, el Consejo Nacional de Evaluación de Programas Sociales, informó que existen en el país 52 millones de personas en pobreza alimentaria, lo que significa un incremento de 15 millones de pobres en el sexenio de Felipe.
3. Los muertos también cuentan y ya son cerca de 60 mil mexicanos fallecidos por la lucha contra el narcotráfico. Puedo reconocer que muchos de estos muertos son producto de venganzas, ajustes de cuentas o disputas en el control de territorios por parte del crimen organizado. Pero finalmente es el resultado de una mala estrategia en el combate contra este cáncer.
4. Felipe se ha mostrado contrario al presidencialismo. Pero lo ha usado –no en una sino en muchas ocasiones– para beneficios de su partido y de su candidata presidencial. Por ejemplo, el señor violó la ley electoral cuando envió cartas a los contribuyentes del Servicio de Administración Tributaria y no tuvo ningún castigo, porque el artículo 108 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos no contempla que el presidente sea sancionado, más que por traición a la patria y delitos del orden común. Este artículo es el núcleo del presidencialismo.
5. En la Cumbre Latinoamericana celebrada en Cartagena de Indias, Colombia, Felipe –en clara alusión a Brasil– fustigó el proteccionismo comercial y se mostró partidario del libre comercio. Sin embargo, no mencionó lo mal que le ha ido a México con la firma de tratados comerciales en condiciones desfavorables. Es curioso lo que han hecho los gobiernos mexicanos del Partido Revolucionario Institucional y del Partido Acción Nacional: con los países poderosos ceden con tal de que se firme un tratado, y con los subdesarrollados también ceden porque ante ellos México es un país rico.
6. La mayoría de los países desarrollados, empezando por Estados Unidos, practican políticas proteccionistas, principalmente las no arancelarias. México no lo hace y eso ha conducido a que las industrias mexicanas se vean vulnerables ante la entrada de productos extranjeros baratos. Obviamente que esto conlleva a que la balanza comercial sea deficitaria, lo que provoca que se tengan límites en el crecimiento económico y por lo tanto no se pueda aspirar a un desarrollo.
7. En algunos discursos, Felipe se ha referido al combate a la corrupción; de esta última, ha asegurado que es uno de los grandes males de la economía. Sin embargo, él ha sido parte de esa corrupción y basta con mencionar dos ejemplos en los cuales el gobierno tiene una gran responsabilidad: la Estela de Luz –en la cual permitió que el presupuesto para su construcción se triplicara– y el de Walmart, empresa que ha realizado sobornos para obtener privilegios en México.
8. Felipe señala que la migración de mexicanos a Estados Unidos se ha reducido por contar con una economía sólida y una amplia cobertura en educación y salud. Sí se ha reducido la migración, pero no por lo que argumenta el presidente, sino por otras cuestiones como la edificación de un muro en la frontera, el incremento de la vigilancia estadunidense, lo peligroso que resulta atravesar el desierto o el Río Bravo y la elevada inseguridad que representa esa aventura. Si existe un alto índice de desempleo (2.5 millones de personas) y un elevado número en la informalidad (13 millones de mexicanos) y se ha incrementado la pobreza a 15 millones más de connacionales en este sexenio, no se puede argumentar que tenemos una economía sólida. Una de las trampas de la economía es precisamente la medición de la estabilidad económica, ya que sólo se consideran dos variables: la inflación y el tipo de cambio, pero se olvidan de los desequilibrios microeconómicos que afectan los bolsillos de los mexicanos.
En conclusión, el mundo de Felipe no es otra cosa que el “mundo bizarro”, lleno de falsedades.
*Doctor en economía por la Universidad Nacional Autónoma de México, especialista en gasto público y presupuestos